verdades y mentiras cremosas

5 mitos falsos sobre la espuma de la cerveza

¿Cuánto sabes de la crema que corona tu bebida preferida? Te retamos a comprobarlo

Un camarero tira una cerveza.

Un camarero tira una cerveza. / JOAN PUIG

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Cata Mayor

La cerveza es una bebida tan popular como, a veces, desconocida. Porque por muchos litros de birra que hayas bebido, ¿cuánto sabes de la espuma? ¿O cuánto crees saber? Porque circulan por ahí muchos mitos falsos al respecto.

Paola Corbalán, gerente de Reyvarsur, principal fabricante de productos y equipamiento para instalaciones de cerveza en nuestro país, desmonta cinco mitos que acompañan la espuma, la corona, la crema, la cabeza o el giste, como quieras llamarla. cuya apariencia depende del estado del tirador y de la habilidad del camarero para tirar la birra.

1. Su función NO es únicamente estética

Aunque una cerveza con su capa de espuma coronándola es una agradable y tentadora vista, la espuma de la cerveza tiene como principal objetivo ayudar a proteger tanto el aroma como el sabor de la bebida. Pero no solo sirve para hacer bonito. "Protege el aroma y el sabor de la bebida. Cuanta mayor cantidad de espuma tenga nuestro vaso, menores posibilidades habrá de que la cerveza pierda gas rápidamente, ya que la espuma evitará mejor el contacto del líquido con el aire. Además, contribuye a la sensación de textura del líquido", explica Corbalán. 


2. Su color NO debe ser siempre blanco

La gran mayoría de cervezas que se consumen en España tienen crema de color blanco, "pero aunque no lo percibamos a simple vista cada uno de esos blancos puede tener distintas tonalidades", señala la experta. "Además, y de manera general, cuando se añaden otros ingredientes no tradicionales a la cerveza como frutas, especias o determinadas hierbas, estas suelen influir directamente en el color a la espuma".


Estas burbujas quitan la sed.

3. NO se compone solo de gas

"Aunque a simple vista no lo parezca, la espuma de la cerveza está compuesta de burbujas de gas carbónico de un 99% de agua", cuenta Corbalán, que añade que el 1% restante está formado por los polipéptidos de la malta y los iso-alfa ácidos de los lúpulos. Para conseguir la espuma hay procesos, como la carbonatación artificial y la gasificación utilizando nitrógeno. "Según el estilo de la cerveza, emplearemos nitrógeno o dióxido de carbono.

Las cervezas en las que se emplea el nitrógeno tienen burbujas casi imperceptibles a simple vista, y su espuma es bastante más densa que la carbonatada con dióxido de carbono", compara Corbalán.


4. Si la birra es buena, la espuma NO tiene por qué durar más

No. Lo aclara claro Corbalán: "Hay ingredientes como el trigo y la avena que favorecen la permanencia de la espuma, independientemente del tipo o precio de la cerveza. De igual forma, estos pueden ser añadidos a cervezas más económicas". También influye el nivel alcohólico de la cerveza: "Cuanto más alto sea este, menor retención de espuma tendrá, como su cuerpo". Y el espesor de la bebida: "Cuanto más espesa sea, más lentamente caerá entre las burbujas y mayor será la duración de la espuma".


La capa ideal debe tener unos dos centímetros de de grosor / JOAN PUIG

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5. Si tiene más espuma NO será más perfecta

Otra mentira. Es importante saber tirar correctamente una caña de cerveza, y eso significa que, según los expertos (no solo Corbalán), que" la capa de espuma perfecta no debe superar los dos dedos de grosor".

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