LOS RESTAURANTES DE PAU ARENÓS

Cañota: camino del 'nirtapa'

Borja y Pedro Iglesias, Liborio Martínez, Juan Carlos Iglesias y Toni Vázquez. Foto: Ricard Cugat

Borja y Pedro Iglesias, Liborio Martínez, Juan Carlos Iglesias y Toni Vázquez. Foto: Ricard Cugat

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Pau Arenós
Pau Arenós

Coordinador del canal Cata Mayor

Especialista en gastronomía

Escribe desde Barcelona

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Si escuchas a Juan Carlos Iglesias detallar los pluses de Cañota, acabas mareado como un pulpo olímpico en la final de lanzamiento de disco. ¡Cañota Enterprise!

Un canal de tele.

Una lista de canciones en Spotify.

Los tres licores Gilimonges: «Queremos ponerlos a la venta».

Los pocos litros de sangría que elaboran a diario como si fuese un néctar de dioses borrachines.

La clasificación del 'top tapas': «Son las que gustan a nuestros clientes, recogemos más de 900 votos al mes».

El concurso de cocinillas.

La invitación a un chef para que les ceda la receta de un platillo resultón. Antes de comenzar estaba más exhausto que un maratoniano.

Mi visita tenía como propósito comer la 'burgerbull'casa de tapes' 

Pero ante tanto juguete («restaurante de 'gadgets'») permití a los Iglesias Brothers, Juan Carlos, Borja y Pedro, y al cocinero Liberio Martínez que me metieran caña.

Y sí, Cañota es cañera. Hice la misma coña al escribir sobre el bar Cañete.

Sin escandalera, Cañota se ha erigido en una de las mejores taperías de Barcelona.

Ya no oía a Juan Carlos 'Pequeño Saltamontes' nirtapa' 

Comí demasiado y muy bien y como únicas pegas, la sequedad excesiva de la empanada, lo latoso de la burrata con tomate (un producto de primera, tomate en conserva de Paolo Petrilli) y lo desconcertante de la parra de plástico que perdura de la decoración original.

Gazpacho de cereza con nieve de queso de cabra (transferencia del 'culé' 

Anchoas Lolín y croqueta de jamón.

Las patatas bravas: ni las de Arola ni las de Tomàs, tubérculos al 'caliu' y con doble salsa, 'allioli' y picante de Albert Adrià (el 'adrianismo' se nota en el espíritu y en el empuje, aunque no participan en el negocio).

Ahh, los muslitos de codorniz escabechados para dedos cucos.

Obligatoria la cajita de fritos, rebozados con la evanescente fibra de trigo: pulpo, merluza, calamar, gambas.

Claro, la 'burgerbull' 

Las alitas de pollo servidas en coctelera, alitas a lo James Bond («agitado, no mezclado»), bien impregnadas de picardía o salsa picante.

Cayeron las costillitas de conejo y los tacos de cochinillo con la ayuda de una copa de Domaine de Majas, aunque lo ideal hubiera sido el Luis Cañas. ¡Cañas!

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Como postre, la piña con ron y la ruleta rusa de chocolates de Christian Escribà. Atención: lleva bala guindillosa.

Sí, alcancé a ver el 'nirtapa'