¿Qué puede pasar si retrasamos o nos saltamos la segunda dosis de la vacuna?

¿Qué puede pasar si retrasamos o nos saltamos la segunda dosis de la vacuna?
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Los casi 2 millones de trabajadores esenciales que estaban esperando en España por la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca, tendrán que seguir esperando.

La decisión sobre la vacunación en este caso concreto se ha retrasado un mes más, y allá por finales de mayo veremos en que acaba esta decisión.

Entre tanto, y para todos los afectados, asaltan dos preguntas:

1. ¿Realmente no pasa nada por retrasar la vacuna? ¿Cuánto tiempo?

Para responder a esta pregunta lo mejor es atender a un importante estudio publicado el pasado 14 de abril en la revista The Lancet y realizado por investigadores del británico Consorcio de Inmunología de Coronavirus, que incluye a científicos de 20 centros diferentes.

En esta importante investigación se confirman las buenas cifras sobre la inmunidad de las vacunas después de la primera dosis. Y como dijo el prestigioso científico Paul Moss, profesor de hematología en la Universidad de Birmingham e investigador principal del consorcio, «los hallazgos son tranquilizadores para los muchos países que han optado por retrasar la administración de segundas dosis».

Pero añadía: «ahora es importante que intentemos comprender cómo la respuesta inmune generada por estas vacunas varía con la edad y con el tiempo que transcurre entre las dosis». Cosa que no parece estar todavía demasiado afinada y requiere más estudios, porque la mayoría de ellos hacen referencia a 12 semanas.

2. ¿Qué ocurre si nos saltamos la segunda dosis?

Este problema no es de hoy ni de España. Es un problema que está afectando al mundo entero, pero en la mayoría justo por lo contrario que aquí.

Millones de personas están tomando la decisión de no ponerse la segunda dosis de su vacuna, sea cual sea.

– Unos lo hacen porque de pronto les han convencido los antivacunas de que la Covid no existe, o se han creído que les van a poner un chip misterioso.

– Otros llevan tiempo escuchando tantas cosas y viendo tantas historias de coágulos, trombos y muertes, que les ha entrado un miedo terrible y prefieren correr el riesgo de la enfermedad (enorme) para evitar el riesgo de la vacuna (ínfimo).

– Otros más se niegan a vacunarse porque les han dicho que los efectos secundarios son más fuertes después de la segunda dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna, y temen sentir fatiga, dolor de cabeza, dolores musculares o fiebre.

Y aunque es posible que en algunos casos pueda ocurrir, los efectos secundarios son un problema pasajero, manejable y de muy corta duración.

Así que entre dimes, diretes, rumores y falsedades nos encontramos con que en EE. UU. las estadísticas ya hablan de que un 8% de las personas que recibieron la primera dosis no han querido ponerse la segunda ni de Pfizer ni de Moderna. ¡Millones de personas!

¿De verdad hace falta la segunda dosis?

Para empezar, si escuchásemos a los que saben no tendríamos dudas y nadie pensaría que con la primera dosis tenemos suficiente. Si fuese así las vacunas serían de una sola dosis, como la de Johnson & Johnson, y no de dos dosis.

Pero es cierto que existe mucho desconocimiento y que el hecho de que algunos países estén retrasando tanto la administración de la segunda dosis contribuye a incrementar la confusión. Claro que en muchos casos son países que lo hacen porque tienen una gran escasez de vacunas y piensan, con razón, que una dosis es mejor que nada. O porque tienen dudas sobre los trombos.

En cuanto a los casos en que la decisión es personal, y no institucional, una encuesta realizada con 1.000 personas por Investigadores de la Universidad de Cornell y del Boston Children’s Hospital, y publicada en The New England Journal of Medicine, encontró que:

– El 20% consideraba que ya estaba fuertemente protegido y a salvo con la primera dosis.

– Un 36% decía no estar seguro.

– Un 15% ni siquiera recordaba que le dijesen que tendría que volver a ponerse una segunda dosis.

¿Cuánto sube la eficacia la segunda dosis?

En un estudio realizado por el Centro de Control de Enfermedades americano (CDC) los investigadores aseguran que la primera dosis de Pfizer o Moderna es efectiva al 80% para prevenir la Covid-19, y que después de la segunda sube al 90%.

Muchas personas al ver estas cifras pueden pensar que la diferencia es tan pequeña que prefieren no correr unos riesgos ínfimos de tener un trombo.

Pero la realidad de lo que ocurre en el cuerpo entre una y otra dosis nos da una diferencia real que no es nada pequeña.

Como explica el doctor Paul Offit, profesor de la Universidad de Pensilvania y miembro del panel asesor de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos:

– «la segunda dosis de ARNm induce un nivel de anticuerpos neutralizantes del virus aproximadamente 10 veces mayor que la primera dosis. Y por si esto fuera poco, la segunda dosis induce inmunidad celular, lo que aporta no solo una protección más prolongada, sino una mejor protección contra las nuevas mutaciones».

Además, y según ha dicho el prestigioso Dr. Fauci, «tampoco está claro cuánto tiempo dura la protección de la primera dosis sin el refuerzo de la segunda». Y añade que tal y como están las cosas, cualquier diferencia de protección, por pequeña que sea, puede ser muy importante.

¿La primera dosis protege de las nuevas cepas mutantes?

La situación a la que nos enfrentamos en estos momentos, con la amenaza de las nuevas variantes que están apareciendo, y el temor a la «doble mutante» de India, hace todavía más importante que nuestro nivel de protección sea lo más alto posible.

El Dr. Fauci lo explicó con claridad en una Rueda de Prensa en la Casa Blanca.

Al preguntarle por la preocupación de estas nuevas variantes más contagiosas que continúan extendiéndose por todo el mundo, y si con solo la primera dosis pueden escapar a los anticuerpos inducidos por la vacuna, respondió: «desde luego, estás en una zona débil de protección si no has recibido el impacto total de la vacuna» que otorga la dosis completa.

Un reciente estudio realizado en Israel con personas vacunadas con Pfizer arrojaba los siguientes resultados:

– Entre dos semanas después de la primera dosis y una semana después de la segunda dosis, la gran mayoría de los infectados se habían contagiado con la conocida como cepa británica, B.1.1.7.

– Entre los días 7 y 13 después de la segunda dosis, 149 personas se contagiaron con la cepa sudafricana B.1.351.

14 y más días después de la segunda dosis no se observaron contagios.

Según el autor del estudio, Adi Stern, «el hallazgo sugiere que la vacunación completa ofrece más protección contra las variantes«.

Hay más estudios realizados, y todos ellos llevan a los científicos a concluir que los beneficios de una segunda dosis son muy significativos.

“Hay evidencias suficientes de que no tendría sentido saltarse la segunda dosis. Y además, cuando se trata de nuestra vida, es absurdo conformarse con tener el vaso lleno al 60% si lo podemos tener casi rebosante al 98%.”

Y sería bueno que quienes toman las decisiones no se retrasen demasiado. Porque en tiempos de pandemia un mes puede ser toda una vida. muchas vidas.

Concretamente en España en el último mes, del 26 de marzo al 27 de abril, han fallecido por coronavirus la escalofriante cifra de 2.845 personas.

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