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Dr. Amós García Rojas: "No hay vacunas buenas y malas, lo malo es la enfermedad y las vacunas la evitan"

Entrevista al médico epidemiólogo y vacunólogo y Presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Amós García Rojas

Dr. Amós García Rojas: "No hay vacunas buenas y malas, lo malo es la enfermedad y las vacunas la evitan"
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Beatriz García

Tras la notificación de alrededor de 40 casos de trombosis y embolias (algunos de ellos mortales) entre personas que habían recibido la vacuna de AstraZeneca, varios países europeos, entre ellos España, decidieron suspender temporalmente su inoculación. Y aunque, tras la luz verde de la Agencia Europea del Medicamento (AME), el plan de vacunación se ha retomado persisten las dudas sobre la seguridad de la vacuna de Oxford.

-La primera pregunta es obligada: ¿Hay motivos para estar preocupados por la vacuna de AstraZeneca?

-No lo digo yo, lo dice la AME, el órgano que ha supervisado de pe a pa todo lo relativo a esta vacuna, tanto en su fase de producción tras la cual dictaminó que tenía los perfiles de seguridad y eficacia adecuados, como después de analizar de manera exhaustiva todo lo relacionado con los más de 17 millones de dosis administradas en el Reino Unido y la Unión Europea y la apenas cuarentena de casos de procesos de tromboembolismos que habían aparecido Su dictamen ha sido que no hay una relación de causalidad aparente entre la vacuna y esos procesos y que los beneficios superan ampliamente los riesgos.

-Algunos estudios dicen que más de la mitad de los españoles no confían en ella y temen ponérsela... 

-El rechazo real a ponerse la vacuna está siendo bajísimo. Por ejemplo, en Canarias, la comunidad donde yo estoy, no llegan al 1% las personas que han decidido no vacunarse con AstraZeneca. Esta cifra tan baja no deja de ser indicativa de que la ciudadanía tiene confianza en el discurso científico y eso me parece muy valorable.

-Elegir vacuna no es posible en España. ¿Qué opciones tienen quienes rechacen la de AstraZeneca?

-Las vacunas no son yogures, son productos farmacológicos que tienen indicaciones clínicas y cuando se administran poblacionalmente tienen indicaciones poblacionales. No son yogures que uno puede elegir el sabor que más le gusta, no, no, no. Cada persona recibirá la que el profesional sanitario ha determinado que es la que le corresponde en función de su perfil y, a quien no le guste el producto que va a recibir puede rechazarlo, la vacunación no es obligatoria, pero esa persona pasará de nuevo a la cola y probablemente terminará comprobando que no pasa nada y querrá vacunarse y podrá hacerlo cuando le corresponda.

-¿Hay vacunas mejores que otras?

-No hay vacunas buenas y malas. Lo que es malo es la enfermedad y también no querer protegerse con una vacuna que tiene una indicación precisa en función a tu grupo poblacional y que reúne los requisitos de seguridad y eficacia para el grupo poblacional al que va dirigida. El único malo en este cuento es la enfermedad y las vacunas la evitan. 

-Sigue habiendo dudas sobre si funcionan frente a todas las variantes…

-En principio, con diferentes perfiles de capacidad de protección, funcionan razonablemente bien con algunas variantes, con otras menos. Pero ahora el discurso tiene que ser que las variables que circulan por nuestra tierra son claramente prevenibles con la vacuna y por lo tanto el discurso debe ser vacunar, vacunar, vacunar y vacunar. Y que, en cualquier caso, hoy por hoy, los productores de vacunas son capaces de adaptar las que tenemos en un tiempo muy corto –aproximadamente un mes– ante la aparición de nuevas variantes para las que no tengan una eficacia tan potente. Esto quiere decir que podría ser que tengamos que revacunarnos cada año en función de este proceso. 

-¿Qué resultados se están viendo?

-Las vacunas están teniendo un efecto tremendamente positivo en la evolución de la enfermedad, no estamos teniendo ya casos en las residencias de ancianos, donde desgraciadamente el impacto de la pandemia ha sido más terrible. Hay que seguir en esa línea: seguir protegiendo a los vulnerables y consolidando una situación que nos permita ir creando el terreno adecuado para, poco a poco, poder decir adiós de una vez a este drama.

-¿Debemos seguir guardando distancia y usando mascarillas aunque estemos vacunados?

-Es absolutamente necesario seguir manteniendo las medidas de prevención porque hoy sabemos que la vacuna evita que enfermemos, pero no tenemos claro que evite la infección y, por lo tanto, yo estado vacunado, puedo no enfermar pero sí infectarme y transmitir el problema a otros. Desde luego la carga viral será mucho más baja, eso también es verdad. La posibilidad que tengo yo estando vacunado de contagiar la enfermedad es mucho más baja que si no lo estuviera, pero no deja de ser posible.

-¿El cansancio puede llevar a relajar la alerta de la población?

No paro de oír eso de que ya se ve la luz al final del túnel y es cierto, pero siempre me gusta añadir lo siguiente: cuidado, porque ese túnel tiene mucho kilometraje, quedan muchos kilómetros todavía para llegar y hay que seguir manteniendo la atención y las recomendaciones de las autoridades sanitarias porque si no, corremos el riesgo de que esa luz que vemos al final del túnel sea la de un expreso que viene de frente y nos haga descarrilar después de todo el camino que llevamos recorrido. 

-¿Cuándo cree que podremos volver a la normalidad? 

-Ya quisiera yo poder dar una respuesta a esa pregunta. Yo creo que, si todo va bien, después de este verano y antes de final de año, empezaríamos a recuperar algo similar al ritmo de vida que teníamos antes de la pandemia. Pero esto no va a ser que alguien toque un silbato y diga pues ya está. Va a ser un proceso gradual en el que espero que hayamos aprendido muchas cosas. 

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-¿Qué le preocupa sobre el futuro?

-Lo que más me preocupa es que tenemos la memoria muy lábil y nos olvidamos demasiado pronto de aspectos que hay que tener muy presentes. A mí me gustaría que no olvidáramos que el sistema sanitario no puede ser nunca sujeto de recortes económicos. Cuando estalló la pandemia, el sistema sanitario estaba algo débil por el sistema de recortes que se había seguido desde la crisis económica de 2008. Hay que reforzar el sistema sanitario, sobre todo la estructura de salud pública y epidemiología y la atención primaria que son piezas clave. Espero que eso lo hayamos entendido. Otra cosa que me gustaría que se aprendiera es que estamos en una situación de calentamiento global que favorecen futuras pandemias. Tenemos que luchar contra eso y también hay otro elemento importante: la pobreza que es clave en la expansión de problemas transmisibles en forma explosiva. Luchemos contra la pobreza y contra esa insoportable diferencia que hay entre países ricos y países pobres. Si no tenemos claras estas cuestiones, pandemias vamos a seguir teniendo.