Entrevista

Isabel García Frontera: “Es obvio que Territori sufre la presión del taxi”

La directora de Free Now en España espera que el Govern tenga en cuenta a todas las partes en la redacción de la nueva ley que debe regular el sector, incluidas las empresas de intermediación

CONTEXTO | La Generalitat inicia la cuenta atrás para actualizar la normativa que marca las normas de juego de los taxistas, VTC

QUIÉN ES QUIEN | Free Now y las empresas de intermediación de taxis: ¿una oportunidad o un 'tsunami'?

Isabel García Frontera, junto a un taxi aparcado en una de las paradas de plaza de Catalunya, donde Free Now tiene su sede en Barcelona

Isabel García Frontera, junto a un taxi aparcado en una de las paradas de plaza de Catalunya, donde Free Now tiene su sede en Barcelona / Manu Mitru

Carlos Márquez Daniel

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Free Now está pendiente de una nueva ley del taxi que también regulará las empresas de intermediación de servicios. En el retrovisor, los decretos de 2019 y 2022 que se llevaron por delante a Uber en Barcelona. Durante la conversación, la directora general de la empresa repite hasta en cuatro ocasiones que ellos son una “empresa tecnológica”, no un operador de transportes.

Disculpe que empiece con una pregunta poco periodística, pero para los que no tengan ni idea, ¿a qué se dedica Free Now?

 Somos una empresa tecnológica y llegamos a Barcelona en enero de 2012. Nacimos en Alemania y somos propiedad de una ‘joint venture’ creada en 2019 entre Daimler y BMW, que son competidores pero decidieron cooperar para crear una compañía de servicios de movilidad. Antes éramos My Taxi. La idea es tener en una sola aplicación distintas opciones para moverse por la ciudad, de ahí el cambio de nombre. En Barcelona tenemos, además de taxis, bicis y motos eléctricas, y en Madrid también ofrecemos ‘car sharing’.

¿Ha sido muy diferente el despliegue en Madrid y en Barcelona?

Son ciudades distintas… Nuestra sede fiscal y social está en Madrid, pero el centro tecnológico está en Barcelona. La elegimos por el ambiente de desarrollo de ‘start ups’ que siempre ha tenido la ciudad, que además es muy atractiva para los extranjeros. Pero el taxi está regulado en todas partes y nos movemos dentro de lo que marca cada ciudad.

García Frontera, en la oficina de Free Now en Barcelona, el pasado 5 de octubre

García Frontera, en la oficina de Free Now en Barcelona, el pasado 5 de octubre / Manu Mitru

¿Cuál es la relación mercantil con el taxista?

Somos una empresa tecnológica, lo que hacemos es desarrollar un ‘software’. Cobramos una comisión por la intermediación entre los taxistas y el pasajero. Es un 12,5% más IVA para los taxistas por cada servicio. Hace unos años introdujimos una comisión en el lado del pasajero. Estaba activa en todas las ciudades, pero hace un año el Instituto Metropolitano del Taxi nos instó a no cobrarla a los pasajeros, y como estamos del lado de la regulación, acatamos la instrucción. Pero no estamos de acuerdo, así que pusimos un contencioso, porque como sociedad de la información, tenemos la potestad de cobrar al pasajero igual que al taxista. Inicialmente era de 0,30 euros, luego la subimos a 0,80 euros. Es un servicio que se factura al margen de la tarifa del taxi.

"Muchos taxistas que llevan nuestras pegatinas han sufrido acoso en las paradas por parte de los sectores más extremos del sector"

¿Con cuántas licencias trabajan en Barcelona?

Somos una empresa tecnológica y sabemos de tecnología. En Barcelona trabajamos con 4.000 taxistas que usan de forma habitual nuestra ‘app’. Es una cifra que varía, pero esa es la media diaria. No les obligamos a nada. El taxista decide si la enciende o no. Y no asignamos servicios, los proponemos. Esto les da seguridad porque saben quién sube a su coche. En general hay mucha combinación entre ‘app’ y mano alzada. Hay algunos que incluso tienen distintas aplicaciones.

Con 4.000 licencias de un total de 10.521, ¿tienen competidor?

 La mano alzada es la principal competencia. En Madrid hay más competencia de aplicaciones. Aquí hay muchas ‘apps’ locales pero nuestra ventaja es fundamentalmente el tema de usuarios que vienen de fuera. En Barcelona ha habido mucho rechazo por una parte del sector a que vengan nuevos operadores. No se ha puesto fácil.

Un taxi con la pegatina de Free Now circula por las calles de Barcelona, en octubre de 2022

Un taxi con la pegatina de Free Now circula por las calles de Barcelona, en octubre de 2022 / Joan Cortadellas

¿Hay taxistas con miedo?

Hay miedo, pero no solo los que vienen a informarse a Free Now, también lo tienen algunos con los que llevamos tiempo trabajando y han sufrido acoso en las paradas por parte de los sectores más extremos del taxi. Solo por llevar nuestras pegatinas. Me produce mucha pena que compañeros impongan a otros la forma de trabajar.

La Autoritat Catalana de la Competència ha impuesto a Élite Taxi una multa de 120.000 euros por acoso a los taxistas de Uber. ¿Cómo valora esta sanción?

Si la Acco ha encontrado motivos para sancionar, pues fenomenal. Nosotros aportamos información al expediente porque Competència nos la solicitó y nuestros taxistas han pasado por lo mismo.

¿Es realmente minoritario el grupo que se opone a un modelo de negocio como el de Free Now?

Viendo las cifras de los taxis que trabajan con nosotros, sí. Creo que no representan a la totalidad del sector. Otra cosa es que sean más ruidosos.

"Si la Acco ha encontrado motivos para sancionar a Élite Taxi pues fenomenal. Nosotros aportamos información al expediente"

Élite, vía decretos del Govern, ya consiguió echar a Uber. ¿Temen que les pase lo mismo?

Espero que no, pero por el bien del sector. La tecnología avanza, los tiempos avanzan, y no puedes estar de espaldas a lo que está pasando en otras partes. En Barcelona tenemos 150 personas trabajando, desarrolladores, diseño de producto, empleo de alta calidad. Todo lo que tenemos necesita una inversión tecnológica brutal. En 2019 anunciamos nuestro centro con una inversión de 30 millones de euros para los próximos cinco años. Todo esto son beneficios para la ciudad.

Los políticos han protegido mucho al sector, Por algo será, ¿no?

Hay que ver la movilidad en su conjunto. Cómo podemos hacer que cada pieza encaje y no mirar desde una sola perspectiva. Hay que tener en cuenta también al pasajero. Espero que la nueva ley sí tenga consenso, se escuche a todas las partes y se vea qué es lo mejor para el sector. Soy optimista por naturaleza. Esperemos que haya un interés de marcar las bases de lo que tiene que ser la movilidad urbana del futuro en Barcelona, mirando experiencias ajenas, sin imitar pero sí viendo qué ha funcionado en otras partes.

Protesta de taxistas ante la sede de Free Now, el pasado 25 de enero

Protesta de taxistas ante la sede de Free Now, el pasado 25 de enero / Jordi Otix

Parte del taxi asegura que ustedes son un operador de transportes, lo que cambia mucho las cosas porque la regulación es distinta que la aplica para empresas tecnológicas. ¿Cómo piensan convencer al Govern de que no son un operador?

Somos una empresa tecnológica,  vivimos de la explotación de nuestro ‘software’. No tenemos licencias, ningún taxista trabaja solo para nosotros, no tenemos exclusividad. No tenemos nada que ver con un operador de transporte. Somos una empresa tecnológica que digitaliza un servicio. Añadimos un valor tecnológico a la cadena del servicio pero no lo prestamos, no depende de nosotros; sin nosotros el taxista sigue operando sin problema. Somos un servicio de la sociedad de la información.

Pero si mañana le dicen al taxista que en lugar de un 12,5% le cobran un 20%, no podrá decir que no…

Sí, pueden decir que no. No les obligamos a trabajar con nosotros. No tenemos cláusula de exclusividad. Ni permanencia. Otros sí la tienen. La libertad está en que nuestra aplicación la puedes combinar con otras.

"Hay ciertas limitaciones que el Govern no puede imponer. No puedes limitar sin una razón o una proporcionalidad"

Con la nueva ley pueden pasar dos cosas, que obligue a una cuota mensual y prohíba cobrar por servicio y que se limite el número de licencias con el que puede trabajar cada intermediador.

No sabemos qué puede pasar. Pero es una buena oportunidad para dar una mirada de conjunto y que la ley nazca del consenso, teniendo en cuenta el papel de cada uno. Hay ciertas limitaciones que no pueden imponer. No puedes limitar sin una razón o una proporcionalidad. Los intereses económicos no son suficientes para imponer limitaciones.

¿Tienen la sensación de que van a por ustedes?

Esperemos que no. Hay que pasar del escenario de la confrontación al del diálogo. De momento estamos citados todos juntos el 19 de octubre. Que se tomen el tiempo necesario, que nos pidan la información que quieran. Todos tendremos que ceder en algo, pero tiene que ser una normativa de acuerdo con el derecho catalán, español y europeo.

Garcñía Frontera, en la oficina de Free Now, donde trabajan unas 150 personas

Garcñía Frontera, en la oficina de Free Now, donde trabajan unas 150 personas / Manu Mitru

¿Cree que Territori o el IMET tienen miedo del taxi?

No sé si miedo, pero sí hay presiones, obviamente.

¿Se plantean el cobro mensual a los taxistas?

No. Nunca. Por libertad; tanto haces, tanto pagas. No va a pagar lo mismo quien usa mucho la aplicación y el que la enciende de manera esporádica.

¿Puede pasar que Alemania les diga ‘nos vamos de Barcelona, basta’?

Espero que no, pero el principal perjudicado sería Barcelona con esa inversión de 30 millones de euros. Hemos apostado por la ciudad y sería un mal mensaje para el resto del ecosistema de empresas tecnológicas de Barcelona.

¿Conoce a Tito Álvarez?

Hemos coincidido en alguna reunión. Tiene una visión muy cerrada y representa a un pequeño sector del taxi. Quien sea el líder de un sector tiene que ser mucho más inclusivo y tener en cuenta las distintas necesidades de las personas que trabajan en él.