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El 'show' de Barcelona del que sales replanteándote la vida

No es la marca blanca de ‘El juego del calamar’. Esto es 'Real Self'. Llega a Barcelona "la primera experiencia inmersiva en total anonimato”. Con máscara y mono. Hay quien se replantea su vida tras la función. ¿Y tú qué harías si fueras anónimo durante hora y cuarto?  

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El creador y director de ‘Real Self', Jabo Drucaroff, entre enmascarados antes de una función en Inmersa.

El creador y director de ‘Real Self', Jabo Drucaroff, entre enmascarados antes de una función en Inmersa. / Ana Puit

Ana Sánchez

Ana Sánchez

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Aquí uno entra más inquieto que Piqué cada vez que sale nueva canción de Shakira. Aún no sabes muy bien si te has metido en un ‘juego del calamar’ de marca blanca, en una peli de Kubrick o en una fiesta de ‘Eyes wide shut’. Según llegas te dan máscara, mono, guantes, cubrebotas. En 5 minutos te conviertes en un ser completamente anónimo. Nadie te reconoce, nadie puede intuir quién eres, como le pasó a aquel tal M. Rajoy. Puedes ser tú sin pensar en el qué dirán. ¿Puedes ser tú sin pensar en el qué dirán? Dejas el móvil y el piloto automático. Te meten en una sala entre otros 200 desconocidos enmascarados. “¿Vas a ser honesto?”, pregunta una voz en off. “Lo que pasa aquí, se queda aquí”, te garantizan como en Las Vegas. 

“¿Te atreves a ser real?”, incitan desde hace días por redes. Acaba de estrenarse en Europa ‘Real Self’. “La primera experiencia inmersiva en total anonimato”, garantiza su ideólogo. Es un ‘show’ donde los participantes enmascarados son los protagonistas. Un espectáculo-experiencia-experimento. Hora y cuarto sin prejuicios.

A ratos parece una fiesta, a ratos un psicoanálisis colectivo, incluso ha ejercido de Tinder. “Muchos se han enamorado en la función, aunque no sepan de quién”, asegura Jabo. Hay quien se ha reencontrado a través del Instagram de ‘Real Self’. Hay quien hasta se ha replanteado su vida. “Ha pasado gente que se dio cuenta de que no quería trabajar más en lo que trabajaba y al día siguiente renunció”.  

Diez minutos hablando con él y te entran ganas de tumbarte en un diván. Javier –Jabo- Drucaroff es argentino y terapeuta. “Mi mujer y mi madre son psicólogas”, añade psico-ascendencia. Es el creador y director de ‘Real Self’. Artista viajado, ‘show designer’, 37 años. Lo mismo te habla de tecnología inmersiva que recuerda mantarrayas gigantes de 10 metros. Desde los 18 inventa “experiencias transformadoras”. Ahora lo buscan por Instagram para pedirle consejo. "'Real Self' –detalla- es la suma de un montón de cosas que a mí me movilizaron, me impactaron, me transformaron para bien a lo largo de mi vida”. 

Un momento de la experiencia-'show'.

Un momento de la experiencia-'show'. / Real Self

Prevé convertirse en el disfraz de Halloween más recurrente de este año. Los participantes se pueden llevar a casa la máscara y el mono. “En Buenos Aires pasó”, sonríe Jabo. Allí se ha convertido en un fenómeno tras tres temporadas y unos 50.000 participantes. “Hay 50.000 máscaras dando vueltas por Buenos Aires –se ríe su ideólogo-. Varios perfiles de Tinder se sacan fotos con ella. Y mucha gente la deja puesta en el coche, en el reposacabezas”.  

Recuerda a la máscara del villano jefe de ‘El juego del calamar’. “La nuestra es anterior” -promete Jabo-. Por la pandemia tuvimos que frenar”. Él se basó en un diseño genérico de internet. Lo fue modificando hasta que a todo el mundo le resultara cómodo. “Iba por la calle con dos o tres modelos –recuerda- y cuando veía a alguien con alguna cara especial, le pedía que se los probara”, se ríe. 

Presala antes del 'show' donde dejar los móviles y convertirse en anónimo.

Presala antes del 'show' donde dejar los móviles y convertirse en anónimo. / Ana Puit

‘Real Self’ se inauguró en Barcelona el pasado fin de semana con dos días de ‘sold out’ y 1.200 espectadores. Es uno de los planes con los que se ha estrenado el nuevo macroespacio Inmersa del Poblenou. En el acceso 3 (Badajoz, 72), te dan máscaras y monos. ¿Que al salir tu pareja te dice que necesita más espacio? Señalas a la calle Llull (119). Por aquí se entra a la nueva exposición 'Space Discovery'. Te puedes topar con meteoritos, marearte en algún módulo espacial e incluso pesarte en una báscula cósmica. La nueva excusa de los tiktokeros para seguir en la luna.

Cuesta explicar ‘Real Self’ sin hacer ‘spoilers’. La sorpresa es parte del ‘show’. ¿Lo que se puede contar? Hay una sala con ‘mapping’, música envolvente, 200 personas anónimas de blanco impoluto. Una voz en off empieza a plantear preguntas y dinámicas que ponen las máscaras de punta. Al principio estás más incómodo que el rey al pedirle a Pedro Sánchez que forme Gobierno. Después se siente de todo: vergüenza, inquietud, ¿pero qué es esto?, sorpresa, pudor, escalofrío en la nuca, ahora sonríes, ahora bailas, sientes euforia, éxtasis, liberación, hasta mariposas en el estómago. En la 'premier' de Barcelona –cuentan-, un chico y una chica se enamoraron con las máscaras puestas: se buscaron al salir, se encontraron no se sabe muy bien cómo y se besaron ante las bocas abiertas de los organizadores. 

“Para mí es un dispositivo para sentir”, intenta resumir Jabo. “Está en cada uno cuánto se anima a abrirse a sentir –apunta-. El volumen lo maneja cada participante”. Algunos no se sueltan ni con máscara. “Nadie está obligado a nada –garantiza el artista-. Existen tantos ‘Real Self’ como personas que participan”. 

Anónimos con 'mapping'.

Anónimos con 'mapping'. / @Nicolasriedel

“Realmente es para escribir un libro. Y en algún momento lo haremos”, resopla Barby Esses, coordinadora general de la experiencia. Cómo se conocieron ella y Jabo ya necesitaría un artículo aparte. También tienen anecdotario de famosos. “Haber vivido el anonimato por un rato fue increíble –les dijo el cantante Sebastián Yatra-. Recibí el abrazo más genuino que sentí en los últimos años, porque esa persona no sabía quién era yo. Me abrazó de verdad”.

“Es una experiencia que puede ser muy reveladora”, confiesa una enmascarada hoy tras el ‘show’. “Te das cuenta de cosas que no te habías llegado a plantear nunca”. “Con la máscara –asegura otro anónimo- eres más tú que nunca”. 

 También es revelador el post-‘show’: la conversación que se genera tras la función. “La gente sale con muchas ganas de compartir lo que le pasó –asiente Jabo-. Uno de mis mejores amigos, casado hace 12 años, me dijo que fue la primera vez en su relación en la que hablaban de ciertos temas”. ¿La moraleja? “Ponerte una máscara –resumen- te ayuda a quitarte un montón de caretas”.