Malestar en Les Corts

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Obras fuera de horario en el Camp Nou

Manu Mitru

Jordi Ribalaygue

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Es temprano, mucho, cuando la alarma de un buggy que da marcha atrás resuena entre los restos del Camp Nou y se propaga más allá de la explanada patas arriba del coliseo del Barça, más atrozmente desfigurado si cabe al despuntar el día. Falta poco para las siete de la mañana y el zumbido atraviesa la reja del estadio en reconstrucción, se expande por la Travessera de les Corts y rebota por las placetas y las travesías próximas. El sonido quiebra la ligera calma que antecede a la atronadora rutina de Barcelona. A esa hora, aún entre dos luces, apenas circula tráfico y el pitido intermitente percute más de una vez en pocos minutos. Prorrumpe en la calle y los pisos, cuando media ciudad duerme y la otra justo se despereza. 

“Trabajan antes de la hora que toca y los vecinos del entorno están preocupados. No pueden descansar, antes de las ocho están entrando y saliendo camiones y grúas”, reprocha la presidenta de la Coordinadora de Entidades de Les Corts, Adela Agelet. 

“La gente está muy molesta. Quizá son las siete y cuarto de la mañana y están haciendo ruido”, coincide Ana Ramón, presidenta de la Asociación de Vecinos de Camp Nou. “Con el calor que ha hecho este verano, lo grave ha sido tener que estar con las ventanas cerradas -lamenta-. No se pueden abrir, porque comporta polvo y ruido de camiones arriba y abajo... Ha sido duro y lo sigue siendo. Si el horario para empezar cualquier obra son las ocho de la mañana, que no lo hagan antes. Por mucho Barça que sea, el descanso se tiene que respetar”. 

Preservar el sueño

Un decreto del Ayuntamiento estipula que cualquier tipo de obra en la ciudad no puede comenzar antes de las ocho de la mañana. El mismo horario sirve para la maquinaria. El propósito es obvio: evitar que se emplee demasiado pronto a costa de que el runrún rompa el sueño

No obstante, el movimiento se retoma dentro del recinto del Camp Nou antes de las ocho de la mañana, según comprobó EL PERIÓDICO en dos ocasiones la semana pasada. Es cierto que el fragor de las obras se intensifica a la hora convenida, cuando el traqueteo de las taladradoras se desata. Sin embargo, las señales acústicas de los camiones que toman posiciones en el perímetro del estadio antes de la hora prefijada resultan audibles en los aledaños. Incordian a quienes confiesan que el campanilleo les desvela con frecuencia. 

Camiones dentro del recinto en obras del Camp Nou, en Barcelona, al amanecer. 

Camiones dentro del recinto en obras del Camp Nou, en Barcelona, al amanecer.  / MANU MITRU

“Ese ‘pi-pi-pi’ de los camiones que retroceden puede estar sonando 45 minutos antes de lo que marca la normativa. Es habitual”, se queja Sergio, que reside en la zona. Cuenta que, la semana pasada, echó un ojo al reloj nada más despertarse una mañana por culpa del tintineo. “Eran las 07.16. A esa hora, ya estaba toda la maquinaria moviéndose”, asegura. 

Desde casa, Sergio avista la grada del Gol Sur, demolida en gran parte. “Teletrabajaba pero lo he dejado de hacer, porque no podía estar tranquilo -atestigua-. En nuestra zona, hemos sufrido de pleno las obras este verano. Los movimientos de maquinaria, retroexcavadoras y grúas empiezan hacia las 07.45”.

A esa hora, el trajín en la corona del estadio era evidente el jueves y el viernes pasados, tal como este medio fue testigo. Los brazos de dos excavadoras removían y cargaban tierra a falta de unos 15 minutos para las ocho. Una polvareda se levantaba en el flanco más próximo a la Maternitat. Los crujidos de grúas y camiones eran perceptibles junto al hospital hacia las 07.50 horas. Algún que otro estruendo disperso agitaba el rumor de obras, precoz e innegable. 

Versiones contradictorias

Consultados por este medio, el Barça y el Ayuntamiento difieren. El club esgrime que “las obras no empiezan antes de las 08.00 horas” en ningún caso y que se respetan los horarios establecidos en la ordenanza de medio ambiente. “Ni el Barça ni la empresa responsable de la reforma [Limak] han pedido autorización para empezar antes”, sostiene la entidad.

En cambio, el distrito de Les Corts responde que, “en estos últimos días”, sí ha permitido labores que “han requerido un horario más amplio, a partir de las siete de la mañana”. “En todo caso, se trata de unos trabajos muy puntuales y de carácter excepcional, que se autorizan unos días concretos”, afirma el consistorio.

Polvareda y movimiento de maquinaria antes de las ocho de la mañana en el Camp Nou, en Barcelona.

Polvareda y movimiento de maquinaria antes de las ocho de la mañana en el Camp Nou, en Barcelona. / MANU MITRU

“Comienzan muy temprano, no respetan nada… Pasa cada día y el ruido es continuo hasta las seis de la tarde", opone Lydia, otra vecina asomada al Camp Nou. “Solo tenemos unas horas de tranquilidad. Debemos llevar el ritmo que las obras nos marcan, porque nos despiertan. No estamos dispuestos a seguir así hasta que acaben”, esgrime. 

David vive en Arístides Maillol, sede de las oficinas del Barça. “Estamos en una calle muy transitada, con mucho ruido normalmente, pero ahora es mucho peor -distingue-. A las siete o siete y media de la mañana, los camiones están parados, en fila, y hay una burrada de trabajadores antes de las 07.40, preparados y con el chaleco puesto. Pero a esa hora ya hay movimiento, chirrido de camiones, ruido que se nota muchísimo… Estrictamente, empiezan antes de las ocho”. 

La renovación del estadio debe estar lista en junio de 2026. No obstante, el primer reto para Limak es terminar la primera fase en poco más de un año. El equipo de Xavi Hernández prevé jugar de nuevo en el Camp Nou a partir del 29 de noviembre de 2024, mientras la remodelación prosigue. De no cumplir el plazo, la constructora estará obligada a pagar una penalización al club. “Tienen prisa, pero los vecinos no tendrían que ser siempre los perjudicados”, zanja Ramón.