Gesto municipal

Barcelona pagará el entierro de Shamira, la chica muerta por la palmera del Raval

Los chicos de la calle cuidan el 'altar' de Shamira: "Descansa en paz, guerrera"

La dura historia de Shamira, la chica trans y sintecho a la que mató una palmera en el Raval de Barcelona

INFOGRAFÍA | Así cayó la palmera que mató a una joven en el Raval de Barcelona

Ofrendas en recuerdo de Shamira en el lugar donde murió por la caída de una palmera, en Barcelona.

Ofrendas en recuerdo de Shamira en el lugar donde murió por la caída de una palmera, en Barcelona. / ZOWY VOETEN

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

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El Ayuntamiento de Barcelona se ha movido discretamente para contactar con la familia de Shamira, la barcelonesa de 20 años que falleció el pasado jueves al caerle encima una palmera en el Raval. El consistorio abonará los gastos funerarios, que para este hogar humilde de Sant Martí eran una angustia añadida a la ya difícil pérdida de la joven.

Según ha explicado a EL PERIÓDICO la familia materna de Shamira y han confirmado fuentes municipales, el Ayuntamiento asumirá el coste del velatorio en un gran tanatorio de la ciudad, la ceremonia de adiós y la incineración en el crematorio del cementerio de Montjuïc este miércoles. Dado que los familiares más cercanos viven fuera de Catalunya, los allegados han preferido conservar las cenizas de la joven en vez de una inhumación en Barcelona.

“Ya está todo organizado: horarios, féretro, crematorio…”, musita Carlos, el abuelo materno de Shamira, tras salir del equipamiento funerario y confirmar el gesto municipal. “A los ocho días nos darán las cenizas”, apostilla. Solo les queda hacer el trámite formal de reclamar el cuerpo para que el personal de pompas fúnebres lo pueda trasladar. Agradece que el consistorio “al menos” se haga cargo de esta factura, siendo la causa de la muerte un árbol en la vía pública recién revisado en marzo.

“Estamos en contacto con la familia para ayudar y colaborar en todo lo que sea posible”, corroboran portavoces del consistorio. El primer contacto se produjo el jueves por la tarde, detalla Carlos, tras la publicación en este diario de su testimonio y la dura historia de Shamira. Con una salud mental vulnerable y transexual, los últimos años vivía en la calle y trataba de salir adelante con la ayuda de activistas trans y de la oenegé Metzineres.

La madre y el padre de la joven han venido a Barcelona, por separado, desde sendos domicilios en otras comunidades autónomas al conocer la noticia del fallecimiento. Él se encargó de la gestión previa más dolorosa, el reconocimiento del cadáver, explica la madre. Ella prefiere despedirla en el velatorio: “Quiero ver a mi hija como la última vez que la vi”. Entre lágrimas, subraya que se esforzó cuanto pudo por ella: “Las redes sociales son muy crueles, he leído de todo… Intenté que saliera del pozo y no pude hacer nada”.