Un enclave por explotar

La movilidad en Montjuïc: oferta amplia, poco visible y demasiado enfocada al turista

La montaña dispone de varias líneas de bus regular y de barrio y tiene metro en todas sus laderas, pero manda la sensación de que está mal comunicada y tampoco ayudan las endebles escaleras mecánicas

Coches de autoescuela, por el paseo de Santa Madrona, tras superar la curva del Museu Etnològic

Coches de autoescuela, por el paseo de Santa Madrona, tras superar la curva del Museu Etnològic / JORDI COTRINA

5
Se lee en minutos
Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

ver +

Montjuïc es 10 veces más grande que el parque de la Ciutadella, que con 31 hectáreas tiene la mitad de su superficie ocupada por el Zoo de Barcelona. La montaña es, de esta manera, el parque urbano más grande de la ciudad, puesto que Collserola, que es un parque natural de más de 8.000 hectáreas que compartimos con otros ocho municipios, no cuenta. Sea por pereza, por falta de oferta lúdica o porque queda aislado, lo cierto es que la ciudadanía no asida a sus laderas no termina de hacerlo suyo. Tampoco hay volquetes de turistas que suban por sus laderas, a pesar de las vistas y de la oferta museística y olímpica. ¿Puede tener algo que ver la accesibilidad y el transporte público?

El teleférico que sube desde la Barceloneta hasta los jardines de Miramar

/ Ferran Nadeu

Montjuïc está encajado entre el cementerio, una importante barrera que dificulta la comunión de los barrios de la Marina con el resto de la ciudad, la Fira de Barcelona, Gran Via y el Paral·lel. Asalta la duda razonable de cuáles serían sus usos si no tuviera esos 177 metros de altitud. ¿Sería distinto si estuviera al nivel del mar? Es probable que el desnivel sea el primer 'handicap' a tener en cuenta cuando hablamos de la movilidad vinculada a la montaña. Opciones para llegar, las hay. De sobras. ¿Pero son conocidas? ¿Responden a la demanda real de la ciudadanía? ¿Están bien señalizadas para los que son de fuera? Este diario publicaba hace unas semanas la carta de una lectora que se quejaba amargamente de los problemas que había tenido para ir del puerto a Montjuïc. Terminaron cogiendo un taxi. Si el producto es suficiente pero es de difícil comprensión o no llega al gran público, de poco sirve.

Laderas con bus

Desde la plaza de Espanya sale un bus, el 150, que realiza 16 paradas hasta llegar al castillo de Montjuïc. Circula entre las siete de la mañana y las nueve de la noche y se detiene en el Poble Espanyol, el Estadi Olímpic, las piscinas Picornell o la estación del Funicular. Desde el otro lado hace lo propio, sin subir a la fortaleza pero sí recorriendo buena parte de la montaña, el 125, con salida desde la plaza de Teresa Claramunt, no muy lejos de la parada de la L10 de metro. Añadan los autobuses 23 (Espanya-Parc Logístic) y 55 (de Urquinaona a Miramar), así como el 107, quizás el más peculiar de toda la red de TMB, pues realiza todo su recorrido por el interior del camposanto, que tiene una superficie (51 hectáreas) también superior a la de la Ciutadella. Por último, la ruta roja del Bus Turístic también sube las cuestas de Montjuïc, con seis paradas en los lugares emblemáticos de las avenidas del Estadi y Miramar.

El funicular de Montjuïc, operado por TMB, que va desde la parada de metro de Paral·lel hasta la estación del teleférico que sube al castillo

/ Ferran Nadeu

Al transporte público de superficie se puede llegar fácilmente en metro. L1, L3 y L8 en la plaza de Espanya; L3 en Poble Sec; L2 y L3 en Paral·lel, L8 en Magòria-La Campana, y L10 Sud con las paradas de Foc y Foneria. Es decir, subterráneo por todas las laderas, menos la marítima, para poder hacer gala de la intermodalidad y seguir hacia arriba con el bus. O con otros medios, como las escaleras mecánicas, que tienen una vida a parte.

Escaleras fiables

La Exposición Universal de 1929 ya dispuso de tres tramos de escaleras automáticas que salvaban el desnivel entre Maria Cristina (antes, avenida de América) y el Palau Nacional. Eran de pago. Y fiables. Las de ahora (22 tramos) tienen constantes problemas técnicos y es tan habitual que funcionen como encontrarlas detenidas, lo que genera esa sensación tan extraña de tener que subirlas a pie sin la inercia presupuesta. La lluvia, o simplemente la edad de la instalación, pasan factura, y lo pagan todos los que buscan una ayuda para salvar la pendiente que separa Espanya del MNAC. No son pocos: según cifras municipales, unos cinco millones de usuarios al año que exigen una mínima fiabilidad que hoy no está garantizada.

Un hombre baja por unas escaleras mecánicas estropeadas, en Montjuïc

/ Joan Cortadellas

BSM, la empresa pública de la que dependen las escaleras, anunció en julio un proyecto de renovación integral de toda la instalación. Tiene un presupuesto aproximado de cinco millones de euros y todo debería estar listo en 2026. Por ahora, ya se ha adjudicado la redacción del proyecto ejecutivo, preceptivo para el posterior concurso que permita empezar las obras propiamente dichas. Se busca, según el consistorio, un "nuevo modelo de escaleras que fomente la eficiencia y el ahorro energético". O lo que es lo mismo, dejar atrás estos últimos años de constantes averías.

Los otros

Otra opción para subir a la montaña es el funicular de TMB que va desde la parada de metro de Paral·lel hasta la avenida de Miramar esquina calle de los Tarongers, donde está la estación de teleférico (12,78€ ida y vuelta) que sube prácticamente hasta el castillo. Son empresas distintas, así que no les vale el billete para ambos recorridos. Por último, también se puede optar por el teleférico del puerto (también en manos de una empresa privada), una atracción básicamente turística que sube desde del Club Natació Atlètic Barceloneta hasta los jardines de Miramar. Ida y vuelta, 16,50 euros.

El Bus Turístic de TMB, en una de las lomas de Montjuïc, el pasado noviembre

/ Manu Mitru

Noticias relacionadas

Expuesta toda la oferta, parece que la movilidad puede darse por garantizada. Otra cosa es que la ciudadanía conozca o sea consciente de todas estas alternativas. Lo viviremos, sin duda, la próxima temporada de la Liga, cuando el Barça se traslade al Estadi Olímpic y los aficionados 'culers' tengan que subir a Montjuïc para ver los partidos. Los años en los que el Espanyol también jugó aquí ya quedó claro que no es lugar para tanto vehículo privado. Está previsto habilitar buses lanzadera desde Maria Cristina y habilitar una zona para que aparquen los autocares de las peñas, pero a buen seguro que será una prueba de fuego para la movilidad de la montaña.

Conocida toda la oferta de transporte público, la duda sobre por qué Montjuïc no termina de triunfar ni entre los barceloneses ni entre los turistas no parece tener una respuesta clara desde el punto de la movilidad. Hay bus, hay metro, hay de todo para que los forasteros puedan subir a la montaña. Fallan las escaleras mecánicas, eso es verdad. Y la comunicación e información sobre toda la red es mejorable si uno no está familiarizado con la cosa local.