El último destino

Barcelona libera 18.000 nichos: es más fácil que te entierren cerca de casa

  • La actualización de las sepulturas facilitará a la ciudadanía descansar en cementerios medianos y pequeños y eludir Montjuïc y Collserola

  • Lograr una concesión cuesta entre 780 y 1.700 euros de entrada y una tasa anual de 33,64: si se deja de pagar durante 20 años se pierde la tumba

Imagen de uno de los nichos vacíos en el cementerio de Sant Andreu. Son identificables por los tres puntos blancos de sellado.

Imagen de uno de los nichos vacíos en el cementerio de Sant Andreu. Son identificables por los tres puntos blancos de sellado. / JORDI COTRINA

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Si usted tiene entre 780 y 1.700 euros para afrontar el pago inicial de la concesión y está dispuesto a abonar 33,64 anuales, puede presentarse en alguno de los nueve cementerios que hay en Barcelona para optar a las casi 18.000 sepulturas que están ahora disponibles, lo que supone una novedad. Durante mucho tiempo, las puertas de muchos camposantos de la capital catalana han estado cerradas para nuevos inquilinos.

El Ayuntamiento de Barcelona ha emprendido en los últimos años una puesta a punto más que necesaria, laboriosa y, como se verá, fructífera, de las moradas que acogen a una parte muy concreta de los habitantes de la ciudad: los muertos.

Mantenimiento

Por un lado se ha procedido a reforzar el mantenimiento del parque mortuorio. Por el otro, desde 2021 se ha actualizado los datos de los nichos, para determinar cuántos están en uso y cuántos podrían estar disponibles para nuevos inquilinos. La operación ha tenido resultado: Cementiris de Barcelona ha logrado liberar 17.540 sepulturas en los cementerios barceloneses que ahora están a disposición de la ciudadanía. Según la empresa municipal, eso servirá para afrontar la demanda de los próximos años.

También permitirá que muchos tengan en adelante una opción que antes era mucho más complicada: que les entierren cerca de casa. O más cerca que antes. En las últimas décadas, los cementerios medianos y pequeños han presentado un lleno que impedía nuevas concesiones. O se disponía ya de un nicho familiar o se tenía que renunciar a reposar en ellos.

Sin cambiar de barrio

En Cementiris de Barcelona, explica su director general, Miquel Trepat, el objetivo era que quienes lo deseen, o por lo menos un bueno número de ellos, puedan ser enterrados más cerca de casa. Que no tengan que irse a otro barrio.

Otra forma de verlo: miles de barceloneses cuentan ahora con la posibilidad de ser enterrados en cementerios sin tener que ir a los más populosos, Montjuïc y Collserola. Hay gente, y no es poca, que prefiere no descansar junto a tanta gente.

Espacio para esparcimiento de cenizas e inhumación de urnas en el cementerio de Sant Andreu.

/ JORDI COTRINA

Los nichos recuperados

Cementiris de Barcelona gestiona los nueve cementerios de la ciudad, que en total suman 313.663 sepulturas en distintos formatos. Los más habituales son los nichos, un 90% del total, pero también son tumbas y panteones.

Los dos ya citados son los grandes: Montjuïc, con 135.838, y Collserola, con 83.241. Los medianos son Poblenou, 29.434 tumbas; Sant Andreu (técnicamente está en lo que hoy es Nou Barris), 24.096, y Les Corts, con 27.861. Los cementerios pequeños son Sarrià, con 2.101; Sants (en puridad está en terreno de L’Hospitalet), con 5.213; Sant Gervasi, con 4.415, y Horta, con 1.464.

En todos ellos se afrontó la labor de comprobar el estado de la titularidad de las sepulturas. Se comprobó si estaban al orden de pago, porque tras 20 años de impago el ayuntamiento recupera la concesión. Se intentó contactar con algunos de los que no consta concesionario pero que alguien sigue pagando. No es una labor fácil: por una cuestión de protección de datos se precisa de la colaboración de los bancos para comprobar quién afronta ese gasto.

Restauración de la capilla en el cementerio de Sant Andreu.

/ JORDI COTRINA

Retrocesión, renuncia, caducidad

Hay tres vías por las cuales el consistorio puede recuperar las concesiones de las tumbas: la retrocesión, el titular no quiere mantener la sepultura y la devuelve al ayuntamiento a cambio de un dinero; la renuncia, que no implica compensación monetaria, y la caducidad, cuando se ha dejado de pagar durante 20 años la tasa obligatoria.

Porque los nichos no son propiedad de nadie. La perpetuidad del descanso en un sepulto terminó hace décadas. Ahora son concesiones por un periodo de 50 años, en el caso de los nichos, y por 99 en el de los panteones.

Los nichos disponibles

La labor ha permitido liberar, como se ha dicho, 17.540 nichos, es decir más del 5% del parque disponible. Y están repartidos de esta forma por los nueve cementerios: en Montjuïc hay 7.423 esperando difuntos; en Collserola, 6.565; en Poblenou, 1.753; en Sant Andreu, 653; en Les Corts, 645; en Sants, 268; en Sant Gervasi 113; en Horta, 62, y en Sarrià, 58.

Obtener la concesión de un nicho cuesta entre 780 y 1.700 euros según el cementerio y la posición de la sepultura. Cada año hay que pagar 33,64 euros. El precio de los panteones es muy variable en función de cada caso. Los nichos vacíos son reconocibles porque presentan tres puntos blancos en las tapas temporales de las lápidas.

 El derrumbe de 2017

Aparte de actualizar la titularidad de las sepulturas, el consistorio se ha visto obligado a poner un ojo en el estado físico de su parque mortuorio, en su mayoría con más de un siglo de existencia y a menudo con fragilidades. Ese trabajo se diseñó en 2018, y se concretó en  2019, con la puesta en marcha del plan director que ha servido de guía para reformar sus cementerios, que lo necesitaban. El plan afrontó primero las patologías severas, luego problemas menos graves y finalmente detalles de “remate”, en palabras del director general.

A nadie escapa que si algo sirvió como acicate de esta puesta a punto fue un siniestro inesperado. En septiembre de 2017, 144 nichos del Cementerio de Montjuïc se vieron afectados por un derrumbe que generó zozobra y cabreo en las familias de los difuntos que reposaban.

Los cementerios, especialmente los más antiguos, presentan a menudo problemas que son la herencia de un escaso mantenimiento décadas atrás, quizá no tan atrás, y también de algunas características propias de su naturaleza. Recalca Trepat que estas instalaciones han ido creciendo de manera que con frecuencia estructuras que no estaban preparadas para ello han tenido que resistir un peso que amenazaba su estabilidad.

Cenizas esparcidas y enterradas

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Son, añade Trepat, elementos a la intemperie, e incluso hay que tener en cuenta el efecto sobre los materiales de la progresiva e inevitable descomposición de los difuntos a lo largo del tiempo. El responsable de la empresa fúnebre mira adelante y explica que con los nuevos tiempos toca adaptarse a lo que quiere la ciudadanía. Y por eso en los cementerios barceloneses se buscará ahora espacios en los que hacer posible nuevas formas de entierro.

Imagen de uno de los columbarios cinerarios en el cementerio de Sant Andreu.

/ JORDI COTRINA

Por un lado, terrenos para esparcir cenizas. En ellos no habrá una identificación personalizada, pero a diferencia de otras opciones, como tirar las cenizas al mar, se contará con un espacio al que acudir. Otra opción que se generalizará será la del una zona para enterrar cenizas. En esa opción sí se contemplará que haya placas que permitan a una familia acudir al punto concreto que albergará los restos de la persona finada. Los columbarios para acoger urnas son, como quedó claro hace tiempo, otro elemento con mucho futuro.