Hasta el 20 de enero

Cómo alquilar El Ingenio y otros 35 locales de Barcelona a precio 'social'

Puertas abiertas en los bajos comerciales 'low cost' del ayuntamiento para ayudar a emprendedores a implantar nuevas actividades

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Desde un local de 90 metros cuadrados por 381,1 euros mensuales en el humilde barrio de Verdum, hasta uno 711 metros y 2.700 euros en la avenida de Josep Tarradelles, en la Nova Esquerra de l'Eixample. Pasando por el emblemático El Ingenio en el Gòtic. Así de dispar es la oferta lanzada desde el plan municipal 'Amunt persianes', que persigue facilitar alquileres por debajo del precio habitual de mercado para implantar actividades económicas que sean viables económicamente pero que también tengan un impacto positivo en los entornos. El pasado octubre arrancó la búsqueda de candidatos para las 36 opciones que conforman la primera bolsa, en toda la ciudad, después de que el Ayuntamiento de Barcelona los adquiriese con ese fin. Quedan tres viernes de jornadas abiertas para visitarlos y hacer cuentas, porque la decisión no es fácil. Las rentas pueden considerarse 'low cost', pero algunos precisan muchas obras y no pocos requisitos para hacerse con ellos.

El consistorio abrió dos convocatorias para visitarlos durante siete viernes y presentar 'candidaturas' hasta el 20 de enero. Hay una general, con 23 locales pequeños y medianos (desde menos de 100 metros cuadrados hasta 400) y 4 para locales grandes (de 400 a 1.000 m²). Se ha incluido también el paquete que articula el Instituto de Cultura para otros nueve, pensados para actividades o productos culturales, desde talleres de creación a librerías o tiendas de discos.

Espacio adquirido por el ayuntamiento y disponible en alquiler social en la calle de Robrenyo, 64 en Sants.

/ MANU MITRU

De momento, la respuesta ha sido dispar y moderada: unas 60 visitas en total en cada jornada (con algunos espacios desiertos), unas 160 consultas escritas y un centenar de asistentes a las sesiones informativas online. Hasta este viernes podían visitarse todos menos dos casos, uno en Jaume Giralt cuya compra se acaba de cerrar y que se podrá ver los días 9 y 16 de diciembre, y 13 de enero, y los espacios del recinto Palo Alto de Poblenou que pronto quedarán libres pero donde todavía se trabaja.

Impulso a dos bandas

En 2021 el ayuntamiento anunció que el programa serviría para dinamizar locales vacíos, tras los muchos cierres que comportó la pandemia. En la actualidad, el planteamiento es que se conviertan en una oportunidad para emprendedores que no pueden acceder a un negocio a precio de mercado o que están siendo expulsados de su actual ubicación por la presión inmobiliaria. "Se aplica la misma idea que con la vivienda, cuando hay gentrificación se expulsa al comercio también", señala el teniente de alcalde y concejal del Plan de Barrios, Jordi Martí. En este caso (al contrario del modelo parisino en el que se inspira el plan) "no se trata de orientar la actividad a un tipo de comercio determinado" (o deficitario) sino de ayudar a quien lo necesita para poder impulsar un negocio.

No obstante, en nómina hay varios espacios espacios sin visos de gentrificación, en zonas asequibles de Horta-Guinardó, Nou Barris y Sant Andreu, donde sin duda la función final también será dinamizadora.

¿Es el intento una aguja en un pajar?, como se quejan algunas entidades de comerciantes que creen que la oferta es tan limitada que no puede tener un efecto en los barrios. Para el ayuntamiento es un primer paso, con una fórmula que puede ir variando o ser mejorada, asume Martí. De momento, hay opciones por 544 euros (72 metros cuadrados) en la calle de La Lluna ; por el mismo precio en la del Carme, 112 (donde además de reforma total hay que ganar 60 centímetros de altura para legalizar su uso); 689,7 euros por 87 metros en la avenida de Mistral, aunque en unas galerías interiores; 834 euros en el número 63 de Bailén con contrato de 10+2 años dada la importante reforma; 2.177 por los 308 metros de lo que fue un taller en Rocafort; 931 euros por 108 metros en la calle de Verdi, en varias salas; 762 por 88 metros en el barrio de Diagonal Mar i el Front Marítim; o 2.178 por 394,8 metros en la Barcelona, en un espacio con salas y oficinas.

Local de titularidad municipal en alquiler en Sant Rafael, 38-42.

/ MANU MITRU

Según el tipo de actividad y sus características, se puede optar a locales con alquileres entre un 30% (general) y un 40% (cultural) por debajo de los precios de mercado, a los que se agrega un 10% cuando se ubican en zonas con mercados tensionados, como Ciutat Vella o el Eixample. Se firmarán contratos de 5, 7 o 10 años de duración, con 2 años de prórroga, en función de las obras o inversión que precisen. En todos los casos, si hay una mejora sustancial se valorará el retorno de la inversión con un descuento mensual extra en el alquiler, explican fuentes de Foment de Ciutat.

Así, poniendo un ejemplo, en el caso del único local icónico y que conlleva legado cultural, El Ingenio en la calle de Rauric, en Ciutat Vella, no solo se puntuará más que los proyectos pongan en valor ese patrimonio, sino se puede obtener una rebaja de hasta 50.000 euros de los gastos, teniendo en cuenta la fuerte inversión que precisa. De ese modo, el precio de salida de 1.815 euros (que ya es el 50% de la tasación de mercado de la zona, por sus 464 metros cuadrados), subrayan, podría quedarse en 500 menos al mes para compensar la reforma si se presentan las correspondientes facturas.

El establecimiento es una maravilla donde se conservan muchos de sus tesoros, del mobiliario con solera a sus cabezudos y máscaras artesanales, alineadas como si alguien hubiese salido huyendo. Es uno de los más visitados, grande pero con signos de humedad en sus paredes y una importante obra a la vista. Cerca, en el Born, en la calle de Semoleres, entre unos cuantos locales cerrados, se ofrece otra pieza que poco antes albergó un obrador de pan y pastas, tan decadente y necesitado de inversiones que cuesta pensar que allí se alimentó alguien.

Los criterios generales para valorar los proyectos son la viabilidad del negocio y que tengan un impacto positivo en los barrios, creando sinergias en la zona o contribuyendo a la economía circular. En cada caso se aplicarán unos criterios de puntuación, que pueden consultarse en la web municipal del plan 'Amunt persianes'. Por ejemplo, la alimentación sostenible, los servicios para las personas, los proyectos que redunden en la comunidad, o las acciones vinculadas al Plan de Barrios son especialmente bien recibidos.

Para emprendedores

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Tras la prueba pilotó que se limitó a Ciutat Vella y recibió algunas críticas por su saldo más social que el pretendido empuje comercial (con más entidades, cooperativas y asociaciones que emprendimiento), en esta ocasión el punto de partida es diferente y ejercerá de filtro. Así, en la otra ocasión el local se entregaba reformado y listo. Ahora, para agilizar el proceso, se entrega en bruto. En algunos casos en muy buen estado, en otras con necesidad de puesta al día y en algunas con urgente reforma integral. Ello supone una inversión inicial que comportará que los proyectos sean negocios. Fuentes técnicas agregan que los alquileres no son prorrogables más allá de los dos años mencionados para favorecer la rotación. Y que las rentas que generan se reinvertirán en otras adquisiciones.

Cabe destacar que el ayuntamiento destinó en principio 16 millones para la compra de bajos, aunque una parte de esta suma no se ejecutó tras el fiasco con la compra (que finalmente no se produjo) de unos locales en Les Corts. Por ese motivo, este distrito no tiene oferta en esta convocatoria, ni tampoco Sarrià-Sant Gervasi, donde no han habido operaciones.