Próxima fiesta mayor

La Mercè se bañará de nuevo en el río Besòs en 2023

El Ayuntamiento de Barcelona aplaza el regreso a un escenario que se reveló bullicioso antes de la pandemia y que será el eje de una fiesta inédita el próximo 15 de octubre

BARCELONA 24/09/2019 BARCELONA FIESTAS DE LA MERÇÈ ACTIVIDADES EN LA ORILLA DEL RIO BESOS LLERA BESOS FOTO DE ELISENDA PONS

BARCELONA 24/09/2019 BARCELONA FIESTAS DE LA MERÇÈ ACTIVIDADES EN LA ORILLA DEL RIO BESOS LLERA BESOS FOTO DE ELISENDA PONS / Elisenda Pons

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

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Antes de que la pandemia truncara una cita con visos de convertirse en tradición, la Mercè ‘se apareció’ a la muchedumbre donde nunca antes se la había visto, allí donde Barcelona se confunde con su periferia. Sucedió en la orilla del Besòs en 2018 y 2019, cuando la fiesta mayor se desplazó más lejos que nunca del centro de la ciudad, hasta su mismo límite y más allá, rebasando la frontera para pisar terreno de Santa Coloma de Gramenet. Los espectáculos desparramados en una margen y otra del río llevaron a una multitud de familias a explorar una frontera poco hollada por la mayoría de barceloneses y con la que la urbe apenas se ha identificado alguna vez. Pese al alborozo que desató la novedad, hace tres años que no se repite una expedición que, por momentos, fue desbordante, incluso con los más atrevidos pegándose un baño quizá imprudente y, sin duda, inaudito: aunque con las aguas más aseadas que décadas atrás, zambullirse en el Besòs sigue antojándose una osadía.  

Vino muchísima gente, no solo del barrio y de los alrededores, también del centro. Fue un éxito”, evoca la presidenta de la Asociación de Vecinos del Bon Pastor, Paquita Delgado. La dirigente vecinal no oculta que añora el jolgorio que arraigó entonces en el extrarradio. No queda tan lejos en el tiempo, pero resultó insólito para un barrio desacostumbrado a aparecer en la agenda cultural. “En nuestro caso, no era para nada habitual que la Mercè se celebrara aquí. Nos encantaría que se repitiera cada año”, admite Delgado. 

El Ayuntamiento de Barcelona recoge el guante y promete colmar el anhelo en 2023. A falta de concretar el programa, el gobierno municipal confiesa que parte con la intención de que el parque fluvial se reincorpore a la fiesta mayor el año que viene. Mientras tanto, se trama una inminente jornada de actividades en el Besòs que abarcará a los cuatro municipios que atraviesa antes de desembocar en el mar, de Montcada i Reixac a Sant Adrià, con Barcelona y Santa Coloma entre medio. El Pla de Barris de Barcelona y el Consorci del Besòs urden con sigilo el certamen. La ocasión, inédita, debería hermanar a unas poblaciones que continúan más bien dándose la espalda y que siguen lejos de ver cumplidos los eslóganes que auguraban que el río articularía un nuevo eje central de la metrópolis, capaz de afrontar la pobreza que se acumula en los barrios de la ribera. De lo poco que ha trascendido es que la fiesta se celebrará el 15 de octubre.     

Unas obras posponen el retorno

El parque fluvial del Besòs estuvo ausente tanto en las dos ediciones de la Mercè que la covid descafeinó como en los festejos que se cierran este lunes, en que sí que se han rescatado otros escenarios tras la penitencia pandémica. A su vez, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet ha renunciado a elaborar un cartel de espectáculos propio, como el que diseñó para completar los festejos con los que Barcelona redescubrió el río. 

La alerta sanitaria no se ha entrometido esta vez para dejar al Besòs sin Mercè, pero sí que lo han hecho las obras de las inmediaciones. El consistorio justifica que la reforma de la losa de acceso a la explanada ajardinada que flanquea al río ha impedido que la fiesta se instalara en la orilla este septiembre. El Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) añade que la remodelación del complejo deportivo de La Verneda podía obstaculizar el acceso fluido desde la boca de metro más cercana hacia la pasarela de entrada al tramo del parque fluvial en que se asentaron los ‘shows’ para las familias. 

Por lo demás, nadie reconoce que la pasmosa imagen de no pocos jóvenes remojándose en el lecho del río -que apenas cubre por encima del talón- haya influido al desestimar una nueva incursión en el Besòs. Tampoco afectan los primeros trabajos para tratar que el río recobre esplendor natural en Santa Coloma, una tarea en la que se vierte un millón de euros aguas arriba del trecho del que la fiesta mayor se apoderó por unas horas años atrás.  

Aunque carece de un compromiso firme del ayuntamiento, la Asociación de Vecinos de Bon Pastor confía que no se desinfle el propósito de que la Mercè se sumerja de nuevo en el Besòs. “La idea era que volviera ya este año, pero se habló con los encargados de las obras de remodelación de las Casas Baratas y de la urbanización de alrededor y se vio que no era factible. Nos hubiese gustado, pero no era posible retomarlo ahora ni resultaba fácil buscar otro sitio cercano, porque habría sido necesario desviar el tráfico. Esperamos que las obras se hayan acabado el año que viene y que entonces sí que sea posible regresar al río”, desea Delgado.