Movilidad

Barcelona, una ciudad con 90.000 motos mal aparcadas

Un estudio de Eixample Respira y Catalunya Camina concluye que el 85% de las motociclistas estacionadas en la acera incumplen la ordenanza. En el conjunto de la ciudad, todas las que ningunean la normativa llenarían dos veces el espacio de la plaza de las Glòries

Motos aparcadas sobre la acera de la calle Còrsega entre Rambla Catalunya y Balmes

Motos aparcadas sobre la acera de la calle Còrsega entre Rambla Catalunya y Balmes / FERRAN NADEU

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Normalmente es el RACC, a través de su fundación, el que realiza estudios de movilidad en Barcelona. Pero no es el caso. Eixample Respira y Catalunya Camina han sido los impulsores del informe que aquí se desarrolla, un análisis sobre cómo las motos aparcan en la ciudad. Han observado más de 6.500 motocicletas a lo largo de 30 kilómetros de calles, y la conclusión deja poco margen para el debate: el 85% de las estacionadas sobre la acera incumplen la ordenanza, mientras que la inmensa mayoría (cerca del 97%) de las que reposan en calzada maridan bien con la normativa municipal. Hay otros datos interesantes, como el hecho de que las motos de 'sharing' se comportan mucho mejor de lo que la gente cree. Los impulsores del estudio estiman que cada día hay 90.000 motos mal aparcadas en la capital catalana.

Motoristas sobre la moto, en la acera. La normativa deja claro que, sobre terreno peatonal, hay que bajar y empujar la moto

/ Zowy Voeten

Este diario realizó este mismo experimento el pasado diciembre. Los resultados fueron muy similares, con el 90% de las motos avistadas mal colocadas. En aquella ocasión, el análisis se centró en la calle de Balmes y en Diputació y Consell de Cent, entre paseo de Gràcia y Bailén. Al tratarse de una acera de entre tres y seis metros, las motos deberían aparcar en paralelo a la calzada, pero casi todas estaban (y ahí siguen) en batería, cosa que sí está permitida para las aceras de más de seis metros. Todo esto sucede en una ciudad con 271.000 motos matriculadas y 77.899 plazas de aparcamiento, con lo que solo hay huecos callejeros para el 28,7% de la población motera en el caso de que les diera por salir todos a la vez, cosa que jamás ha sucedido, entre otras cosas, porque muchas están paradas en aparcamientos o no pueden circular por no tener cabida en la zona de bajas emisiones.

Mordisco de 260.000 m2

En las calles estudiadas por Eixample Respira y Catalunya Camina (una veintena de personas recorriendo 25 tramos de calles de cinco de los 10 distritos) se ha encontrado una moto mal estacionada cada 7,9 metros. "Es una barrera arquitectónica que impide y limita la movilidad de los peatones, incluso en calles de plataforma única con prioridad para el que va a pie", sostienen los autores. Todas estas motos mal aparcadas ocupan un espacio de casi 10.000 metros cuadrados. Extrapolando datos al conjunto de la ciudad, llegan a la conclusión que en Barcelona hay cerca de 90.000 mal aparcadas que muerden al espacio público un total de 260.000 metros cuadrados, o lo que es lo mismo, todo el espacio de la nueva plaza de las Glòries multiplicado por dos y un poco más.

Otra de las conclusiones del estudio permite reflexionar sobre la principal virtud del invento: el hecho de ser concebido como un vehículo de transporte que va puerta a puerta. En la cercanía de las motos mal aparcadas (a 100 metros como mucho) se han localizado 1.600 plazas libres para estacionar correctamente en la calzada. También llama la atención que rompan una lanza a favor del 'sharing', pues si en los primeros compases de las motos compartidas era habitual encontrarlas aparcadas de cualquier forma, su observación concluye que la mayoría de las 251 avistadas están bien colocadas en la calle.

Moto bien aparcada, en el Eixample. En paralelo a la calzada y a medio metro del asfalto

/ Zowy Voeten

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Por todo ello, Eixample Respira y Catalunya Camina proponen que las motos empiecen a pagar por estacionar en el espacio público, de igual manera que hacen los coches con las zonas verde y azul. Palma de Mallorca y París, recuerdan, se pondrán a ello en breve. Plantean una tasa inicial de 1,5 euros diarios para las motos censadas en la ciudad y de 4 euros para las que vengan de otros municipios. Todo ese dinero, sostienen, debería invertirse en mejoras en transporte público y en pacificación de calles. "Una parte, incluso, podría destinarse a las víctimas de los siniestros de tráfico", añaden. Sobre los accidentes, recuerdan también que las motos están implicadas en la mitad de los sinestros, y que el 90% de los fallecidos en este 2022 iban sobre una motocicleta.

También reclaman más plazas en calzada, la abolición total del aparcamiento en aceras, fomentar la movilidad activa y apostar por las bicicletas eléctricas. O que haya más atención por parte de la Guardia Urbana, puesto que el número de multas diarias por este concepto no llega a las 60 diarias.

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