Infraestructura reivindicada

La nueva lonja de pescadores de Barcelona será más abierta a la ciudadanía y sostenible

  • La futura instalación acristalada contará con espacios separados para el pescado azul y blanco, costará casi 8 millones de euros y su construcción comenzará a final de año

Simulación del área de pescadores de la nueva lonja de Barcelona.

Simulación del área de pescadores de la nueva lonja de Barcelona. / PORT DE BARCELONA

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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La lonja de pescadores del siglo XXI en Barcelona cobra cuerpo, blindando la preservación de una actividad tradicional que facilita el suministro de pescado de proximidad a la ciudad. El Port de Barcelona iniciará en el último trimestre de este año la construcción de la nueva infraestructura, que relevará tras años de negociación y debate a la decrépita instalación actual. Para ello, se invertirán casi 8 millones de euros, como avanzó este diario el pasado noviembre, que darán paso a un nuevo edificio acristalado y mucho más abierto a los barceloneses, pero también sostenible gracias a que se autoabastecerá energéticamente.

El proyecto del nuevo edificio -- diseñado por los arquitectos Carlos y Lucía Ferrater-- y de urbanización del entorno está concebido para hacer visible y dar a conocer la actividad pesquera que se desarrolla en Barcelona, en la medida en que está zona resultará mucho más permeable, conectada con el barrio de la Barceloneta por la calle de Escar. Así lo ha explicado el presidente del Port, Damià Calvet, en un acto celebrado este jueves en el propio Moll de Pescadores, acompañado por el subdirector general de Infraestructuras y Conservación, Ramon Griell; y el patrón mayor de la Confraria de Pescadors de Barcelona, José Manuel Juárez.

Juárez ve en el acuerdo alcanzado hace unos meses con el puerto el final de una larga agonía de las viejas instalaciones y la oportunidad de relanzar el oficio y el relevo generacional antes de que sea tarde. Su actividad abarca en estos momentos 23 embarcaciones, con un total de 156 pescadores, que alcanzan los 208 profesionales si se cuentan los armadores y otros trabajadores de la lonja.

Ejecución en 17 meses

El consejo de Administración aprobó inicialmente el expediente para la licitación de la futura infraestructura el pasado noviembre, tanto la construcción de un edificio de 3.233 metros cuadrados como la urbanización de su entorno, con 24.103 metros cuadrados. En estos meses, el proyecto, con un plazo de ejecución previsto de 17 meses, ha ido avanzando en todos sus detalles.

Otra imagen virtual de la nueva lonja de Barcelona.

/ PORT DE BARCELONA

Se ha optado por estructurarlo en tres bloques para favorecer su eficiencia de cara a las diferentes modalidades de pesca, de cerco o arrastre, para la captura de pescado azul y blanco. Ello hará más ágil la subasta, preparación, envasado y facturación del producto. Aunque se mantiene la idea de crear un futuro espacio de venta directa al público, de momento la normativa local no lo permite.

La lonja forma parte de la puesta al día de todas las instalaciones pesqueras de la ciudad, para garantizar su futuro y para adaptarla a nuevos criterios sostenibles. El reto de dar conocer a nivel popular su funcionamiento se ha traducido en un diseño innovador, muy abierto y marcado por la transparencia, con grandes ventanales que dejen vista la actividad para los visitantes y una gran pasarela que empezará junto a la Torre del Rellotge y recorrerá el edificio. De ese modo, se podrán seguir incluso las subastas.

Calvet, tras admitir que la intervención llega "tarde", ha reivindicado la tarea de un colectivo "'nostrat' y apreciado" como es el de los pescadores y su intención de velar para que dispongan de las infraestructuras que les permitan trabajar lo mejor posible. También de estrechar los lazos entre puerto y ciudad. Pero el recinto no solo modernizará los procesos y tendrá un carácter divulgativo, sino que integrará la fábrica de hielo que funciona desde 2016, contará con oficinas y salas de reuniones, y en una fase posterior sumará un restaurante en la parte sur y una conexión náutica hasta el Moll d'Espanya, según han avanzado.

Placas fotovoltaicas

En la asignatura de sostenibilidad, la nueva lonja se desmarcará por acoger la primera comunidad energética del Port de Barcelona, ha destacado Griell. Es decir, con sistemas capaces de de producir energía de origen renovable que es gestionada y consumida en sus propias instalaciones. El montaje aprovechará las superficies de las cubiertas existentes y futuras --desde almacenes a aparcamientos y lonja-- para albergar un sistema de placas solares que permitirá alimentar todas sus áreas.

Render de otro de los espacios de la futura lonja de pescadores de Barcelona.

/ PORT DE BARCELONA

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Según han explicado, se prevé que la instalación fotovoltaica de la cubierta cuente con 359 placas solares que generarán "una potencia nominal de 100 kW y una capacidad de almacenamiento de 70kWh", lo que se traduce en el ahorro anual de 54 toneladas de CO2, en la línea con la estrategia de reducciones de emisiones que persigue el Port en los últimos años.