HISTORIAS METROPOLITANAS... 5

Victoria de los defensores del desconocido castillo medieval de La Torrassa

Una representación de los defensores del Castell de Bellvís, en La Torrassa, celebran la victoria.

Una representación de los defensores del Castell de Bellvís, en La Torrassa, celebran la victoria. / Ferran Nadeu

4
Se lee en minutos
Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

ver +

El día amanece lluvioso y extremadamente gris, pero ese no es motivo suficiente para que ninguno de los convocados -la mayoría no exactamente jóvenes- falte a la esperada cita. Les hace ilusión repetir la fotografía hecha hace dos años y medio en el mismo lugar. En aquel momento, a finales de abril del 2019, era una imagen tomada para reivindicar un objetivo: que el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat, el suyo, rehabilitara su amado castillo. Este jueves, en cambio, era para celebrar una peleada victoria: las obras para asegurar el futuro del castillo -que no se caiga- ya han empezado. Y hay presupuesto y plan para rehabilitarlo íntegramente.

Pese a que en esta ocasión van con mascarilla, el veterano Rafael Algarra, nacido en la casa tras la que se escondía el Castell de Bellvís, es inconfundible. Él y sus magnéticas narraciones, que el resto de vecinos escuchan con sumo interés. Todos los miembros de la plataforma Defensem el Castell de Bellvís son grandes amantes de la historia y al final y al cabo la historia de Rafael es la historia de L’Hospitalet; su historia.

Si algo caracteriza a este heterogéneo grupo de vecinos hoy de celebración es la independencia -no le deben nada a nadie- y la conciencia de que su lucha por reivindicar y conservar el patrimonio de La Torrassa va mucho más allá de la piedra y lo importante es poner en valor, recoger y conservar todo ese patrimonio inmaterial. «Esa es una de las líneas de trabajo del Centre d’Estudis de L’Hospitalet», señala Ramón Carbó, miembro del Centre y miembro de la combativa plataforma que nació para salvar de la ruina este castillo medieval, pero que lucha por toda la conocida como Cornissa de La Torrassa: del bello Pont d’En Jordà, frente a la estación de metro, al enorme edificio del transformador que formaba parte de La Canadiense, justo lado del castillo, que también reivindican para el (denso) barrio.

Siempre alerta

Maria Fañanàs es otra de las que estaba en la primera fotografía y sigue, vaya sí sigue, en la segunda. Las obras han empezado, sí, pero ella permanece al pie del cañón. La vida -y el activismo vecinal- le ha enseñado que hay que estar encima de las cosas para que las cosas pasen. Y se hagan bien.  

Rafael Algarra observa las obras de rehabilitación del Castell de Bellvís en La Torrassa.

/ Ferran Nadeu

El Castell de Bellvís, considerado bien cultural de interés nacional, fue hallado en el 2008 tras La Casa de la Torrassa, donde nació Rafael. Eso, entro muchas otras cosas, es lo que le explica Manuel Trullols -otro apasionado miembro de la plataforma de los de la primera foto- a todo curioso que, paseando por la ronda de La Torrassa se para frente a la construcción así como a los niños que acuden allí a aprender la historia del barrio. «En estos años hemos hecho mucho trabajo de presión política para que no dejarán caer el castillo, pero lo que más hemos hecho ha sido difusión de su historia. Que los vecinos conozcan la historia del castillo para que se la hagan suya», destaca el hombre.

En esa línea, el pasado 28 de noviembre los vecinos celebraron una gran fiesta medieval en la calle en la que presentaron el auca del Castell de Bellvís, realizada por los hiperactivos vecinos y compartieron con el vecindario sus luchas y su historia (en una de las charlas de la jornada se recordó la mítica huelga de La Canadiense). Y, el próximo sábado 11 de diciembre -no paran- organizan otra jornada sobre cómo preservar el patrimonio a través de la narrativa en la que presentarán el proyecto inspirado en el lugar ‘El castell al final del camí’, del cineasta Sergi Páez.

La reivindicada actuación que acaba de empezar ha sido encargada a la misma empresa que lleva a cabo proyectos como el del conjunto arqueológico del Born. La previsión es que la primera intervención -la imprescindible de consolidación del edificio- que ya ha empezado se alargue dos meses. El calendario prevé también que la intervención arqueológica comience a final de 2022, y la restauración arquitectónica, a final de 2023.

Noticias relacionadas

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet, David Quirós, explica que el castillo acogerá un centro de interpretación de la época medieval en la ciudad y el territorio - «la delimitación de los municipios entonces no era la de hoy», señala- y un enorme jardín con un importante mirador en el que realizar «pequeñas actividades culturales para el barrio». «Es un espacio pequeño. Lo que queremos es que sea algo muy educativo, recurrir a la tecnología para que los estudiantes puedan imaginar cómo era el castillo cuando se construyó, cuando desde allí se podía ver el mar», apunta el edil.

Las obras costarán 1.700.000 euros. El Gobierno español destinará 850.000 euros y el consistorio aportará la misma cantidad.