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MOVILIZACIÓN POPULAR

Un castillo medieval en medio de L'Hospitalet

La plataforma vecinal Defensem el Castell de Bellvís pide al consistorio la protección y rehabilitación de los restos de la fortificación medieval en el barrio de La Torrassa

Considerado Bien Cultural de Interés Nacional, el edificio fue hallado en el 2008 tras La Casa de la Torrassa y desde entonces está a la espera de su "puesta en valor"

Helena López

El Castell de Bellvís, que dio nombre al barrio de La Torrassa.

El Castell de Bellvís, que dio nombre al barrio de La Torrassa. / JOAN CORTADELLAS

Bajo un frondoso bigote blanco, una boca de la que no paran de salir historias. Para hablar de Rafael Algarra se hace casi imposible no recurrir al tópico de la memoria viva. Y es que este vecino de L’Hospitalet de Llobregat nació hace 75 años en La Casa de la Torrassa, tras la que se descubrieron los restos del Castell de Bellvís, la fortificación medieval reivindicada por los vecinos. "Aquí estaba la cocina y aquí el comedor", explica señalando las baldosas que se conservan en el suelo, tras la verja y frente a la imponente muralla entre los números 123 y 129 de la Ronda de la Torrassa. En la otra acera, el butanero avanza a paso lento. Va cargado como de costumbre y el barrio hace subida. Anuncia su llegada con el característico ‘clinc, clinc, clinc’ de las bombonas. Los restos del castillo, catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional, están en el corazón del tupido barrio La Torrassa y es lunes por la mañana.

Por esa misma cuesta acaba de subir, también con cierta dificultad, Maria Fañanàs, también vecina de La Torrassa y, como Rafael, miembro de la plataforma Defensem el Castell de Bellvís, nacida en julio del año pasado con el objetivo de "no permitir que el paso del tiempo y la dejadez hagan desaparecer los elementos patrimoniales del barrio". El principal, lo que queda del castillo, descubierto hace más de una década, en mayo del 2008, durante los trabajos previos a las obras de rehabilitación de la Casa de La Torrassa -en la que nació Rafael- para convertirla en un centro abierto de ocio para niños y jóvenes. 

Antes de la intervención, el ayuntamiento realizó un estudio y diferentes excavaciones arqueológicas preventivas que confirmaron la presencia de una construcción medieval de planta rectangular construida "en un momento no posterior al siglo XII", según explicó el consistorio con orgullo en ese momento.

Los arqueólogos encontraron también un foso de grandes dimensiones junto al castillo, documentado desde el siglo X, más tarde denominado La Torrassa y reconvertido en masía en la época medieval y moderna. "Tras el hallazgo, el ayuntamiento buscó un espacio alternativo para el centro abierto, que está muy bien, pero el castillo quedó abandonado. Olvidado", expone Maria, quien pide que se tomen las medidas necesarias y urgentes para su protección - "tiene varias grietas vivas", señala- y se rehabilite después para convertirlo "en lo que los vecinos quieran". "Nuestra reivindicación es exactamente la misma que la de los compañeros de Can Trinxet [vieja fábrica textil abandonada también de propiedad municipal en la vecina Santa Eulàlia]; la recuperación del patrimonio y la autogestión vecinal", apunta con determinación y una sonrisa cómplice esta apasionada activista vecinal apoyada en su muleta. 

"Lo que no queremos es que esto se convierta en otras oficinas municipales. Cada vez que rehabilitan algo lo convierten en oficinas municipales. Queremos que sea para el barrio. Poder entrar en él", añade su compañero Manuel Trullols.

Miembros de la plataforma Defensem el Castell de Bellvís.  / JOAN CORTADELLAS

En estos meses de movilizaciones, han reunido y entregado a la alcaldesa Núria Marín, con la que se sentarán este jueves, un millar de firmas, y han logrado pequeñas victorias, como que el municipio derribe la pared que tapaba el castillo, dándole una mayor visibilidad a pie de calle. También, tras un incómodo incidente con técnicos municipales, lograron que el consistorio colgara hace pocas semanas dos plafones en los que se explica que aquella pared protegida con una valla es ni más ni menos que un castillo medieval. En ellos se lee un mensaje: 'Rehabilitem el Castell de Bellvís per convertir-lo en un equipament municipal pel barri'.

Cuna del anarquismo

"A corto plazo nos conformamos con que lo protejan para que no se caiga y le den más visibilidad en el barrio, con cuatro focos y cuatro carteles", resume César Ornat, otro de los miembros de la plataforma.

La alcaldesa Marín apuesta por convertirlo en un espacio de recuperación de la memoria de la historia medieval del Delta del Llobregat, con un jardín mirador con un pequeño auditorio

Rodedado de sus vecinos, quienes le escuchan encantados, Rafael, sigue recordando. "La Torrassa fue un barrio de tradición anarquista. No me extrañaría que cuando entren en el refugio antiaéreo que hay debajo del castillo encuentren armas. Era un rumor muy extendido, que las guardaban allí", narra este vecino. Sí, bajo el castillo también hay un refugio antiaéreo, que este combativo grupo de vecinos piden abrir como espacio de memoria. 

"A la galería se entraba por el huerto de mi casa. Entré varias veces; mi vecino Pepe intentó sin éxito usarlo para cultivar champiñones. Pero como taparon la otra entrada, no funcionó", cuenta el hombre, quien también recuerda que de niño, en los años 50, presenció la persecución de un hombre armado a un policía. "El que corría delante era el policía, ¿eh?", ríe.

Historia medieval del Delta del Llobregat

El concejal de Cultura, David Quirós, defiende que durante los últimos meses han estado haciendo algunas obras de adecuación. "En la reunión que mantendremos este jueves con la alcaldesa presentaremos a los vecinos un pequeño boceto de lo que podría ser el plan funcional y la adecuación del entorno del castillo y también haremos una visita con ellos [verlo por dentro es otra de sus demandas]", señala. El edil apunta que se trata de un edificio pequeño, de unos 250 metros útiles, más unos 500 de jardín, y que la idea del actual equipo de gobierno es convertirlo en un espacio de recuperación de la memoria de la historia medieval del Delta del Llobregat. 

"La intención es que sea un espacio muy de visita, con mucho soporte audiovisual, con modelos en tres dimensiones de cómo era el edificio original; jugar con la tecnología y la imagen", prosigue Quirós. El plan de Marín para el jardín es convertirlo en un mirador -las vistas sobre la playa de vías y los característicos bloques altos de la ciudad son impresionantes-, que sirva también "de punto de encuentro, con un pequeño auditorio en el que programar espectáculos de pequeño formato en verano".

Dibujo de La Casa de la Torrassa, tras la que encontraron el castillo.

El manifiesto de los vecinos de La Torrassa

El castillo no es el único patrimonio que reivindica este heterogéneo grupo de vecinos de Collblanc-La Torrassa. "Mira ahí, bajo ese edificio en ruinas, eso es un silo. Si construyes un silo para guardar el grano, lo harás cerca de tu casa, ¿no? Tiene toda la lógica. Cerca de aquí tiene que haber un asentamiento íbero. Seguro”, señala el activista vecinal Manuel Trullols. Habla desde el Pont d'en Jordà, otro de los elementos patrimoniales que reivindican. La característica estructura de hierro une los barrios de La Torrassa y Santa Eulàlia desde 1935, poco después de la llegada del metro (y no se ha librado de la tóxica moda supuestamente romántica de los candados, epidemia que ha llevado a varias ciudades a poner carteles en sus puentes más famosos para evitar que las parejas de enamorados acaben por hundirlos). 

"¿Qué pasará con él cuando, como los vecinos llevamos años y años pidiendo, finalmente llegue el día en que se cumplan las promesas y se cubran las vías del tren? Este puente forma parte de la identidad del barrio y de la ciudad y debe protegerse", expone César Ornat. La parte barcelonesa de esas mismas vías fue cubierta por un polémico cajón hace varios años, y la transformación de esta dura cobertura de hormigón en un parque elevado, tampoco libre de polémica, no ha sido una realidad hasta hace tres años.

Silo bajo la vieja fábrica SAS, visto desde el Pont d'en Jordà / joan cortadellas

El cuarto de los cinco puntos reivindicados en el manifiesto vecinal es el edificio del transformador. "Este edificio es un elemento del patrimonio arquitectónico de nuestro barrio, que explica una buena parte de su historia, y lo hemos de preservar", prosigue César. El vecino recuerda -dato muy de actualidad este año, que se celebran 100 de la histórica huelga en la que se lograron las jornadas laborales de ocho horas-, que el edificio fue levantado por la empresa La Canadenca. "No solo tiene valor arquitectónico, sino también por su importancia en relación al movimiento obrero", añade. "Queremos recuperar el espacio de zona verde que necesita el barrio con la apertura del entorno del transformador, urbanizándolo como parque y jardines, ofreciendo un nuevo acceso al parque de La Torrassa", demandan. 

Cierra la lista de elementos a reivindicar -y proteger- la segunda fase del parque de La Torrassa. "20 años después del inicio de las obras de un parque que tenía que tener 3,3 hectáreas de zona verde, más de 1,5 no han sido urbanizadas", señalan en su manifiesto, en el que instan al Ayuntamiento de L'Hospitalet a la realización de un concurso público de ideas para el uso del Castell de Bellvís "con total participación vecinal", "enfocado a la integración urbana de los restos y del nuevo equipamiento resultante con el entorno inmediato y con el parque de La Torrassa".

El concejal de Cultura de L'HospitaletDavid Quirós, por su parte, señala que su intención es también reivindicar el patrimonio y la historia de la ciudad y abrirlo a los vecinos -como demuestra el plan que tienen para el castillo y su jardín-, y hacerlo "escuchando a los vecinos", con quienes en estos meses el concejal del distrito ha mantenido algunos encuentros y quienes este jueves mismo jueves se sentarán con Quirós y la alcaldesa Núria Marín.