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MOVILIZACIÓN EN LA SEGUNDA CIUDAD DE CATALUNYA

'Can Trinxet Viu': L'Hospitalet reivindica también gestionar sus espacios

Vecinos organizados del barrio de Santa Eulàlia piden la rehabilitación del recinto fabril y su gestión comunitaria

Cuentan con el apoyo de 30 entidades y ya han puesto un pie en recinto, con un jardín comunitario en el patio

Helena López

Dos activistas de la plataforma frente a la fábrica abandonada.

Dos activistas de la plataforma frente a la fábrica abandonada. / MAITE CRUZ

En lo alto de la majestuosa chimenea, un pájaro observa desde el privilegiado mirador las naves medio en ruinas rodeadas de malas hierbas. En un extremo del recinto visiblemente abandonado, una pequeña parcela limpia. En ella asoman casi con descaro unas pocas flores. Es primavera. Unas letras pintadas a mano sobre una madera revelan que se trata de un proyecto de jardín comunitario. La montaña de hierbajos amontonada en un rincón indica que ya se ha hecho mucho trabajo limpiando, y que queda mucho por hacer. "Además del jardín, queremos que sea también un huerto. Un punto de encuentro para las vecinas", explica Aïda Valle, vecina de L’Hospitalet y una de las impulsoras del espacio que, en breve, cuando terminen de adecentarlo, quieren llenar de actividades de cultura popular, más allá de las relacionadas con la tierra.

El ahora decadente recinto fabril en cuyo patio trasero está empezando a crecer vida es Can Trinxet, patrimonio histórico y arquitectónico de la segunda ciudad más habilitada de Catalunya. Aïda forma parte de la plataforma vecinal ‘Can Trinxet Viu’, que se ha propuesto reivindicar el edificio siguiendo el modelo barcelonés de Can Batlló.

"Además del jardín y el huerto comunitario, queremos convertir el patio en un punto de encuentro"

Aïda Valle

Miembro de 'Can Trinxet Viu'

La plataforma nació hace un año y medio "de forma bastante orgánica", señala Francisco Rubio, otro de sus integrantes. "Can Trinxet -prosigue- estaba en el imaginario colectivo de los movimientos de base de la ciudad desde hacía mucho tiempo". La Comissió de Festes de Santa Eulàlia y otras entidades ya lo habían pedido para hacer algunas actividades, y fue la Associació de Veïns i Veïnes 5 carrers de Santa Eulàlia la que vehiculó ese sentimiento y convocó una primera reunión en el espacio el 10 de junio del 2018. Asistieron unas 250 personas, que tuvieron claro que valía la pena batallar por la recuperación de la vieja fábrica ante la "necesidad de disponer de espacios comunes donde desarrollar iniciativas compartidas en beneficio de la ciudadanía desde un punto de vista comunitario".

Ahí nació la trabajada propuesta ‘Can Trinxet, un espacio social y abierto a la ciudad’ que entregaron a la alcaldesa Núria Marín en una reunión que mantuvieron el pasado 6 de marzo.

Cambio de lógica

Sobre el espacio han sobrevolado durante las décadas que lleva abandonado varias ideas, sin que, sobra decirlo, se haya materializado ninguna. "Están a la espera de que llegue un inversor millonario y lo rehabilite, como con la vieja fábrica Godó i Trias y el Centro Europeo de Medicina China", considera Francisco. "Queremos romper con la lógica que regía la ciudad antes de la crisis, de hacer obras faraónicas con inversiones millonarias, como pasó con Tecla Sala. No es nuestro modelo. Queremos rehabilitar, claro, pero sin grandes pretensiones. Se trata de darle vida. De abrirlo y usarlo", resumen ambos, quienes insisten en que tan importante como su recuperación -por una cuestión patrimonial-  es su gestión, que quieren comunitaria. "En Barcelona hay tradición de espacios recuperados por los vecinos y autogestionados, además de Can Batlló, también la Flor de Maig, en el Poblenou, pero aquí, en L’Hospitalet, no", aseguran.

"La memoria obrera y de lucha vecinal se trata siempre de manera nostálgica, como si ya se hubiera ganado todo, y no"

Francisco Rubio

Miembro de 'Can Trinxet Viu'

Otra de las líneas del proyecto redactado y defendido por la plataforma, que cuenta con el apoyo de 30 entidades del barrio y la ciudad, es recuperar la memoria obrera de las mujeres. En 1923, de los 1.155 trabajadores (representando el 45% de la población censada en la ciudad) , 863 eran mujeres. Desde la plataforma les gustaría encontrar a algunas de ellas -o a sus hijas o nietas- para recoger y reivindicar sus historias.

"Reivindicamos L’Hospitalet como ciudad de clase trabajadora. La memoria obrera y de lucha vecinal se trata siempre de manera nostálgica, las luchas de los 70, como si ya se hubiera ganado todo, y no. L’Hospitalet sigue siendo una ciudad obrera y esa lucha de clase está viva. Este espacio podría servir también para tejer complicidades entre las luchas feministas, antiracistas, por la vivienda, contra la precariedad… Un espacio de cohesión social y cultural", añaden.  

Cuestión de seguridad

La misma tarde del 10 de junio del año pasado, cuando las 250 personas que se habían reunido allí se habían ido ya, cayó uno de los porches. Por seguridad, desde entonces no han podido organizar nada más en el interior. "El ayuntamiento está ahora cerrando el espacio con vallas para evitar que alguien pueda entrar, pero esta no es la obra que queremos. Queremos que lo arreglen para entrar, no gastar dinero en cerrarlo", cuentan. Quieren, además, formar parte de la mesa en la que se decidan las obras definitivas, como está pasando con el teatro Arnau o pasó con la Lleialtat, en Barcelona, y en la redacción de las base del concurso para la rehabilitación.

"Coincidimos con la plataforma en que es un espacio patrimonial muy grande que hay que recuperar"

David Quirós

Concejal de Cultura de L'Hospitalet

El concejal de Santa Eulàlia y de Cultura de L'Hospitalet, David Quirós, precisa que los actuales trabajos, financiados con fondos del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), no terminarán hasta finales del 2020. Además de las vallas por una cuestión de seguridad, harán una mínima adecuación del espacio, como instalar agua y luz. "Coincidimos con la plataforma en que el es un espacio patrimonial muy grande, 4.500 metros, 5.500 con los espacios entre naves, y hay que recuperarlo", señala el concejal, quien confirma que en la reunión mantenida con la plataforma el mes pasado recogieron la propuesta, que están estudiando. "Coincidimos también en que uno de sus usos sea un espacio de memoria", añade. Quirós señala también que el equipo de gobierno tiene claro que quieren que sea un espacio cultural. Se encuentra en medio del distrito cultural. Qué tipo de equipamiento cultural es lo que está en juego.

"Una inversión muy importante"

En cuanto a las obras definitivas, no hay noticias. "Se requiere una inversión muy importante", recuerda Quirós, quien indica que su intención es abrir un debate con la ciudadanía para decidir el futuro del espacio"Con todas las entidades implicadas, no solo con la plataforma", puntualiza, antes de concluir con un "no estamos cerrados a nada".

Desde la plataforma tampoco están cerrados a nada, pero tienen claro que seguirán trabajando hasta logar un Can Trinxet autogestionado. Ya han puesto el primer pie en el jardín que pronto será huerto y su idea es ir tejiendo comunidad cada día.

Tejiendo ayuda mutua

Can Trinxet era un conjunto de edificaciones donde se ubicaba una gran empresa textil llamada Avelino Trinxet e Hijos, SA y Can Gras. Los edificios se levantaban entre la calle de Santa Eulàlia y las vías del tren, desde tiempos en los que la hoy densa Santa Eulàlia eran solo cuatro casasEnseguida se consolidó como una de las fábricas más importantes de la ciudad, dedicada a la confección de telas, y sus instalaciones fueron creciendo progresivamente, igual que su plantilla. En Can Trinxet se fabricaba el llamado ‘vellut del tramviare’, la pana con la que se confeccionaban los uniformes de los trabajadores de la Companyia de Tramvies de Barcelona. En los alrededores de la fábrica había pequeñas tiendas y talleres.

La nave Can Gras fue uno de los exponentes de la arquitectura modernista industrial de principios del siglo XX. Del enorme complejo dibujado en 1905 por el arquitecto Joan Alsina i Arúscolaborador de Gaudí y Domènech i Montaner, solo queda en pie una de las naves levantada en 1909, y la gran chimenea, símbolo de resistencia del lugar.

Los terrenos que ocupaban el resto del complejo fabril se han transformado en edificios de viviendas y plazas públicas. "Miles de personas que llegaron a la ciudad buscando una vida mejor trabajaron allí. Allí convivieron y tejieron relaciones entre ellas, y con la fábrica y la ciudad", destaca el trabajo presentado por la plataforma ‘Can Trinxet Viu’, que hace especial incidencia en el papel de las mujeres. En los años 20, la mitad de la plantilla eran mujeres, quienes, según recuerda el trabajo de recuperación de la memoria histórica hecho por los vecinos, realizaban las tareas más monótonas y no podían promocionar profesionalmente. Se consideraba que no estaban preparadas para asumir las responsabilidades de un cargo. "Eso supuso el estancamiento de las mujeres en los peores puestos de trabajo, así que estas, con realidades similares y necesitadas extremas, se empezaron a organizar, sindicar y tejer grupos de ayuda mutua", destaca el trabajo vecinal. Una red de la que quieren ser herederos. "Participaron activamente -prosiguen- en las luchas obreras y en las huelgas, defendiendo los derechos de todo el proletariado, en general y de las mujeres en particular".