Los barceloneses optan por un turismo local ante la escalada del covid

En la fila superior, de izquierda a derecha, Mónica Costa, Cristina Balletbó y Ramon Llobera. Abajo, Lluís Uroz, Marlenne Recorda y Lluïsa del Río.

En la fila superior, de izquierda a derecha, Mónica Costa, Cristina Balletbó y Ramon Llobera. Abajo, Lluís Uroz, Marlenne Recorda y Lluïsa del Río. / Jordi Otix

  • Las restricciones, las vacunas y una cuestión económica hace que las expectativas de sus viajes lleguen, como muy lejos, fuera de su comunidad autónoma

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Noelia Villar

La irrupción de la quinta ola del coronavirus ha obligado a muchas familias a modificar, en el último momento, sus planes de vacaciones. Las escapadas cortas, de unos pocos días a destinos situados a poca distancia, son los favoritos de los barceloneses para este segundo verano de pandemia.

La crisis sanitaria y el riesgo de contagio no son, de todos modos, los únicos motivos para la contención. Son muchos los ciudadanos golpeados por la crisis económica que han renunciado a viajar este verano porque no se lo pueden permitir. Estos son algunos de los testimonios recogidos por EL PERIÓDICO.

Mónica Costa de 20 años, nacida en Barcelona trabaja en una tienda de animales y asegura que esta quinta ola les ha obligado a cambiar los planes que tenían establecidos. “Queríamos ir a Málaga unos días pero al final hemos decidido dejarlo. Esta nueva traba de la pandemia les ha obligado a aplazar una vez más sus vacaciones.

Miha Ojstersek planea un viaje a Andalucía.

/ Jordi Otix

Miha Ojstersek tiene 38 años, es de Eslovenia aunque hace siete años que reside en Barcelona y se dedica a la postventa. Explica que tenía la idea de hacer un viaje a Andalucía, pero lo que le ha frenado y le ha hecho cancelar el viaje es la vacuna. Recién vacunado, se ha tenido que quedar en Barcelona y posponer sus vacaciones para el año siguiente.

Ester del Pino tiene 41 años, es de Barcelona y trabaja como contable. Directamente, no se ha planteado ir a ningún lugar. “El verano pasado lo tuvimos que anular todo y este año ni hemos probado de mirar nada”. Explica que, aunque en Semana Santa pudo hacer alguna escapada, este verano ha decidido junto a su familia quedarse en Barcelona. En unas vacaciones sin covid, asegura, “nos habríamos ido lejos”.

Ramon Llobera de 38 años y nacido en Lleida ha sido técnico de proyectos hasta la llegada de la pandemia. Asegura que este año harán turismo local visitando Barcelona y mantienen, si todo va según lo previsto, un viaje a Tossa de Mar. Asegura que de no haber sido por el covid habrían ido a Mallorca por ejemplo.

Lluís Uroz es un vecino de 78 años de Barcelona. Ahora que está jubilado, asegura que durante el mes de agosto prefieren quedarse en la ciudad pero tienen planeado hacer alguna salida en septiembre. Explica, que esta quinta ola de la pandemia hace que estén pendientes y a la expectativa de saber si podrán irse o no.

Marlenne Recorda es una joven sabadellense de 33 años que se dedica a la música. Asegura que, pendiente de su dosis de vacuna, el turismo que hará es local, como escapadas de fines de semana a Madrid o Zaragoza. Explica que en su caso no le ha afectado ya que no se había planteado hacer turismo fuera de España.

Cristina Balletbó de 41 años y nacida en Lleida trabaja en una empresa de energía renovable. Explica que sin hacer un viaje lejos “la pandemia me ha obligado a teletrabajar y eso ha permitido que podamos hacer diferentes pequeñas salidas”. Ha aprovechado esta oportunidad para pasar las vacaciones este año en Barcelona con la familia y hacer de este modo, turismo local. Asegura, “siempre vigilando todas las medidas de seguridad”.

En la fila superior, de izquierda a derecha, Aran Hernández, Pol John y Laia Vidal. Abajo, Ramon Trinidad, Teresa Alarcón y Ester del Pino.

/ Jordi Otix

Pol John es un taxista de 50 años, nacido en Irlanda aunque hace 20 años que reside en Barcelona. La pandemia, además de obligarle a dejar su trabajo como taxista y llevarlo al mundo del teletrabajo, ha hecho que sus dos o tres viajes anuales a Irlanda para ver a su familia se vean cancelados. Pendiente de las vacunas y las restricciones, no ha podido regresar a su país por el momento. Añade, que este año por la misma razón han ido viajando por Cataluña, pero además se le añade otra condición, la económica.

Lluïsa del Río, tiene 69 años y es de Barcelona. Asegura que la gente tiene muchas ganas de salir pero todo gira en torno a una cuestión económica. Ella, este año, por la misma razón, ha optado por un retiro en la montaña aunque asegura que no le ha afectado en cuanto a la lejanía del viaje porque habría optado por turismo local.

Aran Hernández es un adolescente de 16 años, residente en Vilassar. Actualmente está estudiando y había elegido para este verano hacer un viaje a París. A raíz de la quinta ola de la pandemia, Aran ha tenido que cancelar el viaje y ha cambiado el destino por uno más cercano: la Costa Brava.

Laia Vidal tiene 41 años, es de Parets del Vallés y trabaja en la Associació Lectura Fàcil. Explica que junto a su familia, hasta el último momento han tenido que estar pendientes de los cambios que habrían y de lo que iba a pasar. “Hemos intentado no hacer grandes planes porque no sabemos si los podremos llevar a cabo”. Además, asegura que viajar con niños es complicado porque no están vacunados, por lo tanto este año han decidido hacer las vacaciones en un Càmping de Figueres. Explica que en otra ocasión, habrían viajado fuera sin lugar a dudas. 

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Teresa Alarcón es una señora de 83 años residente en Barcelona desde los 3 que asegura que no se ve con corazón de salir de su ciudad. “¡Si me da miedo visitar a mi familia por los nietos, como voy a ir a otro sitio!” Asegura que por miedo y precaución prefiere optar este año, por disfrutar de su ciudad y su rutina, aunque esto implique no ver a su familia. 

Ramon Trinidad es un cocinero de 56 años de Manresa. Asegura que a su familia no les ha afectado en cuanto a la cancelación de ningún viaje, pero sí en la incertidumbre de saber si este año podrán irse finalmente de vacaciones o deberán permanecer en su ciudad. Además de optar por un turismo local, esta quinta ola les ha obligado a no dar por hechas sus vacaciones.