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La Barcelona turística resiste en un verano de mínimos

  • Muchas reservas se han mantenido en la quinta ola, aunque se ha frenado la demanda para las próximas semanas, pendientes de la evolución de la pandemia

Visitantes en el parque Güell, la semana pasada.

Visitantes en el parque Güell, la semana pasada. / Ferran Nadeu (EPC)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Como una montaña rusa, el turismo en Barcelona sigue alternando estos últimos meses momentos de buenas expectativas de recuperación con embestidas como la quinta ola que ha vuelto a desestabilizar las previsiones estivales. Recién iniciado agosto, cualquier vaticinio queda en la cuerda floja porque el avance de las reservas va parejo a la evolución de la pandemia. Los hoteleros se ratifican en que el verano está perdido y se encomiendan a un inicio de recuperación en otoño que se consolide a partir de los congresos de febrero de 2022, mientras Turismo de Barcelona pone énfasis en algunos avances significativos, como el regreso del turismo internacional (desde junio supera al nacional), la progresiva recuperación de vuelos y cruceros, así como las búsquedas en Google de transporte y alojamiento en la capital catalana a nivel internacional.

La temporada de verano ha vuelto a ser de infarto para el sector, desde que ayuntamiento y consorcio turístico auspiciasen una recuperación “más rápida de lo previsto” en el lanzamiento de las campañas de promoción internacional, con una progresiva reapertura de hoteles, hasta los negros nubarrones aparecidos en julio cuando el mapa de contagios de España, y en concreto Catalunya, volvió a ahuyentar a miles de potenciales visitantes. Para el Gremi d’Hotels de Barcelona el verano ha sido claramente “malo”, en tanto que las plazas activadas en la ciudad se han quedado en un 40% del total de la planta hotelera, mientras que la ocupación de las últimas semanas también se ha desinflado, quedando en un 40%, que podrían llegar al 45% en agosto. Unos números que combinados suponen una ocupación real muy baja. “Si una noche de verano normal habría unas 60.000 personas pernoctando en hoteles, ahora hay menos de 12.000”, estima su director general, Manel Casals.

Turistas descansan en un banco de la Rambla, la semana pasada.

/ ALVARO MONGE

El mismo portavoz hace notar que el impacto de las sucesivas olas es cada vez menor, porque estamos aprendiendo a convivir y hasta viajar en pandemia. Así, pese a que el último repunte cortó el crecimiento, “no hubo tantas anulaciones como pensamos aunque si disminuyó el ritmo de nuevas reservas, que ahora se ha recuperado un poquito”. Pero si a principios de verano la antelación había llegado a ser de más de tres semanas, como destacan los datos del Observatori del Turisme a Barcelona de julio, en las últimas semanas ha vuelto a ser de 13, y muchos ‘last minut’.

Recuperar la confianza

Casals confía en que en septiembre, con el avance de la vacunación, el visitante sienta más confianza y el impacto de las cifras de contagios sea cada vez más corto. Para entonces, espera que regrese el turismo urbano, ya que el estival de sol y playa tiene otros destinos ahora más tentadores y con mejores datos epidemiológicos. No obstante, la vista está puesta en la nueva cita del congreso de telefonía móvil en febrero.

La radiografía que aporta el observatorio constata cómo en la última quincena de julio, pese a todo, la reservas internacionales (en torno al 55%) superan las domésticas, aunque las distancias se han recortado. Las que crecen en estos momentos son nacionales, y sobre todo del resto de Catalunya. Los visitantes foráneos son mayoritariamente de países cercanos, como Francia, Italia y Bélgica, señalan en el consorcio. Desde el Observatorio del Turismo valoran la situación como de “lenta recuperación”, bastante estable respecto a julio. Ayuda al optimismo que el 90% de equipamientos culturales estén abiertos, y el crecimiento de vuelos “que sitúan a España como primer destino con vuelos internacionales a nivel europeo”. En el ámbito de las conexiones, también el Port de Barcelona sigue recuperando poco a poco el pulso de los cruceros, y si esta semana se esperan cinco barcos, la próxima ya serán siete, mientras que en otoño las operativas de navieras aumentarán. Hasta octubre, hay 20 compañías que han confirmado escalas o inicios de ruta en el puerto local.

Otra pista sobre los pasos que da la ciudad en este escenario de incógnitas son las búsquedas en Google. Las de Barcelona ciudad son 7 puntos porcentuales por encima de las de hace un año, pero 41 por debajo de 2019. El interés en las últimas semanas procede sobre todo el resto del territorio catalán. El país con un nivel de interés más alto por la capital catalana es Francia, aunque también hay bastantes búsquedas desde Alemania, Italia y Reino Unido.

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El informe del observatorio señala además que aunque las búsquedas de vuelos en los principales países emisores son domésticas, el destino Barcelona ocupa la 9ª posición en las internacionales y la 12ª en búsquedas de alojamiento. Desde el propio territorio español, la capital catalana es segunda en búsqueda de vuelos.

Por otra parte, en el horizonte se dibujan 32 congresos confirmados a corto plazo de un total de 110 en los próximos años, además de 90 candidaturas aún abiertas hasta 2027, dado que las grandes citas se contratan con gran antelación.