MOVILIZACIÓN EN EL RAVAL

La plataforma Habitem les Drassanes no renuncia a la vivienda protegida

  • Un grupo de vecinos de Ciutat Vella de todas las edades 'construyeron' el sábado las casas (y el barrio) que imaginan en el gran solar privado del Raval Sur en el que hoy por hoy hay prevista la construcción de una residencia de estudiantes

Acción para reivindicar vivienda pública en el solar de Drassanes, este mes de julio.

Acción para reivindicar vivienda pública en el solar de Drassanes, este mes de julio. / JOAN MATEU

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Un heterogéneo grupo de vecinos de todas las edades -mucho niño, pero no solo-, construyó la mañana del sábado con cajas de cartón el parque de vivienda pública -y el barrio- que imaginan y, sobre todo, al que no renuncian en el peleado solar frente a les Drassanes, en el que los impulsores de la acción reivindican, al menos, un 25% de vivienda protegida. Se trata de una de las últimas grandes reservas de suelo en la zona y están dispuestos a batallarla hasta el último día y hasta el último centímetro, por algo la plataforma se llama Habitem les Drassanes.

Bautizaron la acción del sábado, con la que abrieron la nueva campaña, 'Per habitar les Drassanes, construïm les Drassanes; Taller de autoconstrucción 'Se os ve el cartón', jugando con la idea, por un lado, de que el taller se hizo físicamente con cajas de este material y, por el otro, denunciando la actitud municipal para con el solar. "Mientras en el mandato anterior se pusieron de nuestro lado para evitar la construcción del hotel planteado por la actual propiedad inicialmente, en este la actitud es completamente distinta, poniéndose del lado de los intereses del constructor", resume el activista vecinal Miguel Martín.

La historia del solar -años atrás reservado en un 100% para vivienda pública- es larga. Fue comprado en el 2004 por la cooperativa de vivienda de la UGT de Catalunya para construir una promoción de protección oficial y revendido al cabo de un tiempo, sin haber movido una piedra, a un precio mucho mayor al haber sufrido el espacio una recalificación urbanística que hizo que la reserva de suelo que debía destinarse a vivienda pública pasara del 100% al 25%.

Acción contra la construcción de una residencia de estudiantes en Drassanes.

/ JOAN MATEU

El solar pasó entonces por varias manos hasta que fue adquirido por la cadena hotelera Practik, que pidió una licencia para construir allí dos hoteles de cinco estrellas que pusieron a parte del vecindario en pie de guerra (otra parte se mostró favorable a la construcción como una manera de dejar atrás la degradación de los terrenos). Entonces el consistorio se alineó con la plataforma contraria al hotel y removió cielo y tierra para no conceder esa licencia. El plan de levantar allí dos hoteles fue enterrado definitivamente en marzo del 2019, cuando el Tribunal Supremo notificó la no admisión a trámite del recurso presentado por la propiedad contra la sentencia que invalidaba el plan de usos de Ciutat Vella impulsado por el gobierno de Xavier Trias, impugnado por los vecinos. El consistorio se acogió a esa sentencia para negar la licencia a los promotores, ya que lo que obligaba al consistorio a aprobarla era un plan judicialmente invalidado.

¿Cuestión legal o voluntad política?

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Pero la cosa no acabó ahí y la situación hoy es distinta. El nuevo proyecto planteado por la propiedad es una residencia de estudiantes, no un hotel, y desde el consistorio aseguran que "no hay fundamento jurídico para pararlo" y que la reserva del 25% de vivienda pública solo sería obligatoria si levantaran vivienda, no si levantan una residencia de estudiantes. La explicación no convence a estos vecinos, que ven en el ayuntamiento un "giro radical en cuanto a la voluntad política" que este niega escudándose en la legalidad.

"Además, hay que añadir a la situación el proyecto de dos residencias más en el Paral·lel, en el lado del Poblesec, lo que representaría tres macroresidencias de estudiantes en escasos metros; que no dejan de ser hoteles encubiertos que generan una destrucción del tejido", prosigue Martín, quien insiste en que ahora mismo las residencias de estudiantes son "la gran puerta trasera para saltarse el PEUAT".