Medidas anticovid

Urbana y Mossos desalojan a 9.000 personas en la segunda noche de botellones en Barcelona

Los agentes vacían las calles del Born y las playas a partir de la hora de cierre de los locales de restauración

  • La playa de Sant Miquel ha sido "el punto de máxima concentración", donde se han desalojado 2.000 personas y se las ha redireccionado el paseo de Joan de Borbó por el lado del mar para evitar que accedieran nuevamente en las calles de la Barceloneta y evitar ruidos vecinales

  • La policía también ha inspeccionado y cerrado tres locales por incumplir el horario de apertura, permitido hasta las 23.00 horas.

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Ernest Alós
Ernest Alós

Jefe de sección de Participación

Especialista en historia, cultura, literatura fantástica y de ciencia ficción, ornitología, lenguas, Barcelona

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Por segunda noche consecutiva, un dispositivo conjunto de la Guàrdia Urbana y los Mossos, con unos 300 agentes, desalojó sin especial dificultad zonas como el Born y las playas de Barcelona una vez pasadas las 23 horas, horario de cierre de los locales de restauración bajo las normativa vigente contra el covid. Si en la noche del viernes la policía desplazó a más de 7.000 personas para evitar que siguieran consumiendo alcohol en la vía pública, sin mantener las distancias, en grandes grupos y en ocasiones sin mascarilla, las escenas se han repetido este sábado, en el que se han desalojado a 9.000 personas, concretamente a 9.055, desde las 22.00 horas del sábado hasta las 6.00 del domingo, por formar aglomeraciones en espacios públicos de la ciudad.

Cabe destacar la presencia de turistas, sobre todo franceses, muchos de los cuales, además, no llevaban la mascarilla. Una de las camareras de un local en la calle de Rec con Born ha explicado así lo sucedido: "El viernes la cosa también se desmadró cuando cerraron los bares, la gente se puso en medio del paseo y se pasaban a una chica en volandas como en un concierto". La camarera de otro local apuntaba una dificultad evidente para evitar el consumo de alcohol en la vía pública: "Podemos vender 'take away'. Pero si hay 'take away' de mojitos, ¿se piensan que se llevarán el mojito hasta casa para bebérselo allí? Se lo beben en la calle, claro".

Máxima concentración

La playa de Sant Miquel ha sido "el punto de máxima concentración", donde se han desalojado 2.000 personas y se las ha redireccionado el paseo de Joan de Borbó por el lado del mar para evitar que accedieran nuevamente en las calles de la Barceloneta y evitar ruidos vecinales.

El paseo del Born y el de Lluís Companys han sido también dos espacios de concentración masiva de personas que incumplían las medidas de seguridad, que "han sido desalojados sin incidentes".

Urbana y Mossos también han inspeccionado y cerrado tres locales por incumplir el horario de apertura, permitido hasta las 23.00 horas.

Operativo en el Born

En el paseo del Born el operativo empezó a las 23.30, media hora después del cierre de los locales, con un barrido por parte de motoristas mientras por los altavoces se recordaba la prohibición de estar en la vía pública sin mascarilla y sin respetar las medidas de seguridad y de distancia.

A medianoche, no obstante, la fiesta se había desplazado a las calles adyacentes, el paseo Lluís Companys y las playas, aunque allí, en la mayor parte de los tramos, en pequeños grupos que mantenían la distancia entre ellos.

Durante la tarde-noche de todo el fin de semana, el dispositivo de «saturación» en áreas como las playas de la Barceloneta y Poblenou y el entorno del Born y el paseo Lluís Companys se limitó a ser disuasorio, mediante continuas rondas de las patrullas y algún oportuno riego de los servicios de limpieza, advirtiendo de que es necesario el uso de las mascarillas y evitando el consumo de alcohol y los grupos excesivamente numerosos. Aunque, remarcan fuentes municipales, ese no es el objetivo, solo el viernes se impusieron 400 denuncias a los más reticentes.

Las escenas de descontrol del primer fin de semana tras el levantamiento del toque de queda condujeron al establecimiento de un dispositivo para gestionar, en palabras del teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle «con serenidad», la afluencia en las calles, similar a la de una noche prepandemia y con una notable presencia de turistas franceses e italianos. Según Batlle, es comprensible que la gente «tenga ganas de espacio y de disfrutar de la ciudad» pero deben hacerlo con «responsabilidad».

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Por su parte, la patronal del ocio nocturno Fecasarm apuntó que «ampliar la oferta legal es la única alternativa factible y segura» a los botellones, por lo que reclama que los horarios de apertura de los locales de restauración se alargue hasta la 1 de la madrugada y los de ocio, progresivamente hasta las 4 o 5.