MOVILIDAD SOSTENIBLE

La estanca siniestralidad ciclista en la Barcelona metropolitana

Que los accidentes se concentren tanto en el ámbito urbano demuestra la ausencia de conexión ciclable entre los distintos municipios

Bicicleta blanca en homenaje a la mujer que falleció en un siniestro de bici en Aribau-Diputació el 2 de enero del 2012. Fue arrollada por un camión que no la vio al girar

Bicicleta blanca en homenaje a la mujer que falleció en un siniestro de bici en Aribau-Diputació el 2 de enero del 2012. Fue arrollada por un camión que no la vio al girar / Ricard Cugat

  • El número de accidentes en bicicleta ha aumentado en los últimos 10 años en la misma proporción que el número de desplazamientos

  • El Prat es el municipio con la tasa de accidentalidad más elevada, con más siniestros que L'Hospitalet pero cuatro veces menos población

  • Gran Via-Marina y Aragó-paseo de Gràcia, dos de los puntos en los que más ciclistas se han ido al suelo en la pasada década

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La elaboración del estudio ya es una noticia. Porque nunca antes se había hecho y porque demuestra la voluntad de imaginar el área metropolitana como un ente único. Por primera vez se ha analizado la accidentalidad de la bicicleta en los 36 municipios que quedan bajo el paraguas administrativo del Área Metropolitana de Barcelona, ese organismo que Jordi Pujol dinamitó a mediados de los 80 ante el creciente poder de los socialistas en el denominado cinturón rojo y que no recuperó sus atribuciones hasta el 2010. El informe examina los más de 7.500 siniestros ciclistas registrados entre el 2010 y el 2019. La cifra casi siempre ha sido superior a la del año anterior, una mala noticia que esconde una buena: durante esta década, los desplazamientos a pedales han aumentado un 77%. Pero siguen siendo compartimentos estancos.

La convivencia no siempre bien resuelta entre vehículos y bicicletas. Aquí, en Rambla de Catalunya

/ Albert Bertran

El trabajo, realizado por el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona, permite certificar una de las tareas pendientes en materia ciclista. Apenas se distinguen accidentes en los puntos de unión entre los distintos municipios, lo que demuestra que son muy pocos los que usan la bicicleta para moverse entre ciudades. Y no porque queden lejos, que puede ser en algunos casos, sino porque las conexiones son todavía muy escasas y deficientes y los que se atreven se ven obligados a trazar rutas no muy amables o directamente peligrosas. Es decir, apenas hay unión ciclable. Así las cosas, el 94% de los siniestros se registran en ámbito urbano, y solo el 6%, aunque suelen ser más graves por razones obvias vinculadas a la velocidad del resto de vehículos, en terreno interurbano. Pueden apostar a que muchos de estos se producen en fin de semana, y la mayoría, vinculados a una salida de práctica deportiva.

Fragilidad manifiesta

Todo gira en torno a la vulnerabilidad. O a la sensación de fragilidad. A pesar del crecimiento imparable de la bici, según el Barómetro de la Bicicleta de 2019, el 65% de los ciclistas encuestados consideran que la bici es un medio de transporte poco o nada seguro. El número de ciclistas accidentados ha aumentado de manera idéntica a la cifra de desplazamientos en bici. En 2010 fueron 509 los accidentados y en el 2019, 898 (incremento del 76,4%). Sobre el total de personas accidentadas en accidentes de tráfico, se ha pasado del 3,1% al 4,9%, una subida considerable que demuestra el peso creciente de la bicicleta en la movilidad metropolitana. Afortunadamente, la mayoría son heridos leves (96,5%, en el caso de 2019), aunque los fallecidos en estos 10 años en el ámbito metropolitano han sido 22, seis de ellos en 2019.

Sanitarios atienden a un ciclista herido en un siniestro en las calles de Barcelona

/ Edwin Winkels

Por municipios, la tasa de accidentalidad (cifra de afectados por cada 10.000 habitantes) es especialmente elevada en El Prat de Llobregat (5,7), con una cifra total de siniestros (367) superior a la de ciudades como L'Hospitalet o Badalona que multiplican por cuatro su población. Castelldefels, por ejemplo, con 3.000 habitantes más que El Prat (67.004) registra solo 25 siniestros ciclistas en toda la década. También en Gavà la tasa es muy elevada (4,7 y un total de 220 accidentes), mientras que en Barcelona se sitúa en 3,1 para 5.102 bicis que se fueron al suelo. En cuanto a la capital catalana, el mapa elaborado por los autores del estudio incluye las zonas de concentración de accidentes, los mal llamados puntos negros. Están concentrados, como es lógico, en el Eixample. Entre los cruces más peligrosos, el del entorno de Marina con Gran Via (84 accidentes), la zona de influencia de Aragó-Paseo de Gràcia (57) o la plaza de los Voluntaris (43). Pero no solo porque es el distrito en el que más bicis circulan, también porque, por su diseño, concentra toda la paleta de posibles causas de siniestros ciclistas. Tiene mucho que ver que el 54% de los alcances se produzcan en intersecciones.

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La embestida fronto-lateral es la principal fuente de siniestros de las bicis (el 50,5% del total metropolitano). Le siguen la colisión lateral, la caída sobre la calzada o el atropello. En cuanto a los compañeros de baile, solo en un 10% la bici se cae sin compañía, mientras que en un 52% hay un automóvil implicado. A mucha distancia (11%) se coloca la moto, otra bici (6%) o un peatón (5%). En cuanto al perfil del accidentado, en el caso de Barcelona el 69% son hombres, un porcentaje que escala hasta cerca del 90% en el resto de municipios. La explicación: en la gran ciudad hay más mujeres que van en bici que en el entorno metropolitano, y eso, a pesar de todo, es una gran noticia.