ENTREVISTA

Guille López: "Todas las calles deberían tener, como mucho, un solo carril para coches"

El portavoz de Eixample Respira reclama dejar de incentivar el vehículo privado, que los automóviles no aparquen en la calle y que las motos bajen de las aceras

Guille López, sentado en los bancos de urbanismo táctico situados en Consell de Cent

Guille López, sentado en los bancos de urbanismo táctico situados en Consell de Cent / Manu mitru

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Cortaron Aragó hace año y medio para visibilizar su disconformidad con un modelo de ciudad que, a su modo de ver, premia y facilita el uso del vehículo privado en Barcelona. Se presentaron como Eixample Respira para evidenciar todo lo contrario, que la contaminación les tiene ahogados y que quieren revertir la situación. La cosa ha crecido y puede que pronto empiece a saltar fronteras.

-¿Ha escuchado alguna propuesta electoral sobre cómo reducir los niveles de contaminación?

Ni una. Vi el debate de TV3 y no se citó en ningún momento. No he escuchado nada, así que supongo que no es una prioridad para ninguno de los candidatos.

-¿Le sorprende?

La política está muy alejada de la realidad. Y aunque a veces se habla del centralismo de Barcelona, creo que la inercia a nivel de Generalitat es no incluir la contaminación en la reflexión de país, como si fuera un problema local.

-¿Por qué cree que este tema no está en la agenda política?

Sí está a nivel municipal, pero a nivel de Govern creo que ven más costes políticos que beneficios. Seguimos atados a una idea antigua de progreso vinculada al vehículo privado.

Agosto del 2019, calle de Aragó. Una de las primeras protestas de Eixample Respira

/ Martí Fradera

-Quizá no en la política, pero sí cada vez más en la agenda ciudadana. ¿Qué ha cambiado?

Cada vez hay más evidencias de cómo la contaminación afecta a la salud de los ciudadanos. Estamos dejando de normalizar este modelo de ciudad en el que el coche es predominante. Y también porque el confinamiento nos ha permitido ver la ciudad sin vehículos y los beneficios que esto supone en cuanto a calidad del aire y ruido. Hemos podido abrir las ventanas y respirar.

-Pero parece que nos hemos olvidado rápido…

Cuando ha terminado el confinamiento hemos vuelto al modelo anterior. Estamos a un 90% de tráfico respecto a antes de la pandemia. Es verdad, volvemos a estar en niveles alarmantes.

"Estamos dejando de normalizar este modelo de ciudad en el que el coche es predominante"

-¿El coche, como la banca, siempre gana?

Supone uno de cada cuatro desplazamientos y sigue siendo una opción para muchos por la cantidad incentivos públicos que tiene. Creemos que en una zona como el área metropolitana es donde más sentido tiene la movilidad compartida. Es inviable en entornos rurales, pero aquí es económicamente factible. Hay que dejar de diseñar las ciudades incentivando el coche. Ten en cuenta, por ejemplo, que el 80% de los desplazamientos metropolitanos son de menos de 10 kilómetros. Y eso significa transporte público y ‘sharing’. Pero para eso necesitamos las infraestructuras necesarias, claro. Como la red ciclista, por ejemplo. Y no por decir eso implica que todo el mundo tenga que ir en bici, pero sí que tenga capacidad de crecer. Es insostenible que la mayoría de los coches lleven un solo ocupante.

-¿El peaje urbano ayudaría?

La experiencia de Milán y Estocolmo demuestra que la reducción de coches es de entre un 20% y un 30%, así que nos parece una medida racional.

-No sería muy popular…

Yo no digo que haya que eliminar coches, sino que se haga un uso más racional. Y que la gente que se mueve a diario en su vehículo privado se dé cuenta del precio que pagamos todos a nivel de salud y ruido. Y de ocupación de la calle, que debería tener un uso puramente ciudadano. Gran parte de la vía pública la dedicamos a almacenar coches. Eso es privatizar el espacio de todos, no debería estar permitido, y menos en una ciudad tan densa como la nuestra. Hay que limitar mucho las plazas en superficie, y por supuesto bajar de las aceras todas las motos. Todas.

Miembros de Eixample Respira cantan el villancico 'fum, fum, fum' frente al ayuntamiento, en diciembre del 2019

/ Sergi Conesa

-Cambiar las normas del juego no será fácil.

La culpa de ese uso irracional del coche no es del ciudadano, sino de las distintas administraciones que llevan décadas incentivando la movilidad privada. Y no solo en espacio, también en onda verde semafórica que permite cruzar la ciudad a toda velocidad, infraestructuras millonarias, calles que son autopistas… Pero qué pasa con el transporte público y la movilidad activa, andar o la bicicleta? Una Barcelona con menos coches seguirá siendo próspera y dinámica, a la vez que habitable. Y no puede ser que nos demos plazos tan amplios. En Londres, la zona de bajas emisiones ya restringe los coches que aquí no se vetarán hasta el 2024.

"Gran parte de la vía pública la dedicamos a almacenar coches. Eso es privatizar el espacio de todos, no debería estar permitido"

-¿Todo cambió con Greta Thunberg?

Nosotros diferenciamos mucho la lucha contra el cambio climático y la batalla contra la contaminación y el ruido en las ciudades. Ciudadanos y planeta son dos luchas alineadas, pero el problema de la contaminación es transversal. La nuestra no es una lucha ecologista, sino en defensa de la vida de los vecinos.

-El grito contra la polución no es nuevo. ¿Faltaba un poco más de contundencia?

Claro. Era un movimiento vinculado al ecologismo, lo que le daba una cierta marginalidad. Nosotros somos un movimiento apartidista donde el vector principal es la salud y los vecinos.

-Hay quien les acusa de usar a los niños en sus protestas.

Las manifestaciones las organizamos los padres y nuestros hijos nos acompañan. Es una generación muy acostumbrada a la protesta. Llevamos años de mucha movilización en Catalunya. Lo incorporan como una cosa natural y nos gusta pensar que estamos creando ciudadanos con voz propia en un tema que les afecta mucho. Ellos normalizan el entorno pero esto les ha acercado a su ciudad y les hace ver cómo de limitado está su espacio para jugar. ¿Qué pasa cuando cortamos una calle? Se ponen a correr como locos de manera espontanea.

Guille López pasea entre 'riders' el carril táctico de Consell de Cent

/ Manu Mitru

-¿Cómo es una calle ideal?

Tiene que haber calles secundarias, con predominancia del peatón y del verde, y una red básica que tenga como mucho un solo carril para coches. Como decía la alcaldesa de París, que atravesar la ciudad de punta a punta sea viable pero no incentivado.

-¿Aragó con un solo carril?

Así es. Pero si hace falta, con doble carril bus y con tranvía.

-Muchos concejales del gobierno de Barcelona aplauden sus movilizaciones. ¿Qué le parece?

Pues que no puedes estar en misa y repicando. Hace falta más valentía y liderazgo político. Es verdad que los ‘comuns’ no tienen mayoría, pero sí pueden imponer ciertas prioridades.

-¿No ve que sea una prioridad?

Claramente no lo es. Cuáles son los motivos? No lo sé. Electoralismo? Falta de valentía? Ellos dicen que hay plena voluntad para hacerlo pero que como son cambios complejos nos piden tiempo. Pero luego vemos cómo otras actuaciones se hacen muy rápido, como la ampliación de terrazas de bares y restaurantes. En cambio, para la pacificación de entornos escolares se dan cuatro años de plazo.

"Hay concejales del gobierno que apoyan muestra movilizaciones, pero no se puede estar en misa y repicando"

-¿Esperaba más de los ‘comuns’?

Sí. Espero más de todos los partidos políticos.

-¿Ha tenido tentaciones de marcharse fuera de Barcelona?

Sí, en algún momento nos lo hemos planteado. Pero queremos creer que la ciudad puede ir a mejor. En el momento en el que deje de hacer activismo habré perdido la esperanza. Tengo confianza; todavía. La fe me la da la gente que se moviliza, y creo que el cambio es inevitable.

-¿Algún partido le ha intentado fichar?

No.

-¿Le gustaría entrar en política?

No lo descarto, pero ahora con el activismo hay muchas cosas por hacer. La política está muy enfangada. Desde los barrios se puede trabajar más por los vecinos. Ahora queremos crear complicidades con otras ciudades, por eso hemos traducido la web al castellano y al inglés.

El carril bici de la calle de Aragó, en su tramo final, antes de llegar a Tarragona

/ JORDI OTIX

-¿Se han visto con Ada Colau?

Hace un año. Como con el resto de partidos, alineada con el diagnóstico, sobre todo con el tema de las escuelas nos dijo que era una cuestión personal. El problema es que las actuaciones en las calles que forman parte de la red básica son muy superficiales. No entendemos por qué el ritmo es tan lento. Falta rapidez y contundencia. No parece que sea una prioridad. 

-¿Ha hablado con los partidos de la oposición?

Con todos. Y siempre es lo mismo. Todos alineados en que estamos ante un problema grave. Todos convencidos de que la ciudad cambiará, pero discrepan en cómo hacerlo. Todos nos han sorprendido de forma negativa.

-¿Tiene coche propio?

No, pero hacemos un uso esporádico o alquilando o con uno que nos deja la familia. Mis padres viven en Castelldefels y siempre vamos en tren a verles.

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-¿Cómo se mueve por la ciudad?

Multimodal. Andando, en bus, en Bicing, o en moto compartida. Y en coche en momentos muy concretos.