Revuelta escolar contra el coche en Barcelona

Alumnos y padres de 19 escuelas cortan la calle en 17 puntos de la ciudad para pedir entornos escolares que no estén dominados por el automóvil

Alumnos de la escuela Diputació, durante el corte de tráfico en la calle homónima, este viernes

Alumnos de la escuela Diputació, durante el corte de tráfico en la calle homónima, este viernes / JOAN MATEU PARRA

  • La próxima protesta está convocada para el 15 de enero y el manifiesto ya tiene el apoyo de 40 colegios
  • "Los coches hacen que respiremos mal y además chocan contra las personas", se queja Bru, de 7 años
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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Hay una lucha que se repite a la salida de cualquier colegio de Barcelona. La de una madre, un padre, unos abuelos o una canguro intentando que el niño, porque pasa más con ellos que con ellas, se ponga el maldito abrigo. En algunos casos, incluso el jersey, porque sucede que muchos críos consideran que la manga corta es ideal para el diciembre mediterráneo. Esa batalla no ha sido ajena a la jornada de protestas en 17 puntos de la ciudad, en los que 19 escuelas se han puesto de acuerdo para cortar la calle y protestar por el exceso de contaminación en Barcelona y la presencia de coches en los entornos escolares. Se han movilizado en vías de Sant Martí, Gràcia, Eixample y Horta-Guinardó, convirtiendo el asfalto en una extensión del patio y generando, en algunos casos y sin querer queriendo, importantes problemas de tráfico.

Los alumnos de la escuela Diputació dan la cara ante los coches

/ JOAN MATEU PARRA

Entre otras, han cortado Mallorca y Aragó. Da igual el cruce, pero al amputar dos calles en sentido Llobregat, los automóviles se han visto sorprendidos y obligados a desviarse hacia, por ejemplo, Còrsega o Provença. Urgell iba a reventar en el caso de la protesta de los alumnos y padres de la escuela Auró, que fue la primera en movilizarse hace un par de semanas. La siguiente ocupación callejera, o recuperación, según se mire, está programada para el 15 de enero, y el manifiesto en el que se detallan todas las razones del movimiento lo han firmado ya 40 asociaciones de familias de colegios de toda la capital catalana. Esto tiene pinta de crecer.

'Cars ruin cities'

Las pancartas realizadas por las criaturas van todas en el mismo sentido. Rezan lo siguiente: 'Menos coches, más salud', 'queremos respirar', 'el humo nos mata', 'entorno escolar seguro', 'acera seguras', 'menos humos, más sonrisas', 'el aire limpio es un derecho, 'la salud es lo primero' y 'lo coches arruinan las ciudades' pero en su versión en inglés 'cars ruin cities'. Como portavoz improvisada de todos ellos, Lola, de 6 años, suelta el rotulador para atender a este diario. Cuenta que le gustaría una Barcelona "más verde y con más árboles". Dice que los coches le causan dolor de cabeza. Y que le agobian, mucho, sobre todo en el camino desde casa hasta la escuela, en el corazón del Eixample.

Bru, de 7 años, con algo más de recorrido en la vida, añade que los coches "hacen que respiremos mal y provocan enfermedades". Y además, apostilla, "chocan contra las personas", una peculiar manera de poner sobre la mesa los atropellos de peatones. Este joven alumno del colegio Auró dice que es difícil que los políticos les hagan caso. Se lo puede preguntar al concejal del Eixample, Jordi Martí, que se ha acercado en bicicleta y precisamente está hablando con su padre.

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El manifiesto reclama que delante de los centros educativos solo haya un carril de circulación y que la velocidad quede limitada a 20 kilómetros por hora, que desaparezcan las "autopistas urbanas", que se actúe con la celeridad con la que se han ampliado las terrazas de bares y restaurantes, la eliminación de plazas de aparcamiento en los accesos al colegio y el control de los niveles de contaminación. Según un estudio de Eixample Respira en base a los datos recogidos por las estaciones meteorológicas, el 30% de los centros educativos de Barcelona superan el límite recomendado de dióxido de nitrógeno, un porcentaje que escala al 90% en el caso del Eixample. Guille López, portavoz de esta entidad, dice que todavía es pronto para hablar de una manifestación conjunta "porque la idea es llamar la atención en el entorno cada escuela". Primero una cosa y luego la otra, como en el cole.