impulso a la economía local

Las 1.300 terrazas ganadas a la calzada durante la pandemia en Barcelona podrán ser definitivas

El ayuntamiento ha autorizado 3.129 veladores nuevos o ampliados desde mayo, sumando 8.600 mesas

Se diseñará una plataforma para integrar mejor los espacios que han ganado 23.000 metros cuadrados al coche

Las 1.300 terrazas ganadas a la calzada durante la pandemia en Barcelona podrán ser permanentes. En el vídeo, declaraciones de Jaume Collboni y Janet Sanz. En la foto, una terraza en la ronda de Sant Pau. / ELISENDA PONS / VÍDEO: ACN / ALBERT SEGURA

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Patricia Castán

La crisis sanitaria del covid-19 ha posibilitado en Barcelona lo que hace un año habría resultado inverosímil: ganar o ampliar un total de 3.129 terrazas de bares y restaurantes, que suman unas 8.600 nuevas mesas. El ayuntamiento ha pasado de recortarlas con mano dura en los últimos años, a facilitar su crecimiento este 2020 en aras de la supervivencia de la hostelería. La imagen más contundente de este cambio la ofrecen las 1.299 veladores ganados a la calzada, que se traducen en 23.000 metros cuadrados menos para coches y zonas de descarga. Surgieron como medida de choque extraordinaria, pero se consolidarán en el paisaje urbano siempre y cuando asuman imprescindibles mejoras de diseño y encaje en su entorno.

El consistorio ha hecho balance de más de seis meses revolucionarios en cuanto al concepto de terrazas urbanas. En este tiempo se han recibido 6.731 solicitudes, de las que unas 2.500 se han rechazado directamente porque eran defectuosas, duplicadas, incluso sin licencia de actividad previa o con otros errores. De las 4.203 tramitadas, en tres de cada cuatro se han concedido las autorizaciones. Casi un millar de ellas (31%) son nuevas, ha explicado este martes la teniente de alcalde Urbanismo, Janet Sanz, mientras que el resto son ampliaciones. Las recién incorporadas "han llegado para quedarse", ha enfatizado la concejala.

Y es que los casos más llamativos del crecimiento han sido esas 1.299 implantadas en pleno asfalto (algunas como única vía de ampliación), donde antes había el equivalente a 4.100 plazas de aparcamiento de coches o motos, carriles de servicio o espacio para descarga. El ayuntamiento es consciente de la penosa y polémica estética de estos montajes provisionales a base de bolardos o vallas amarillas en la calzada, por lo que durante el 2021 se desarrollará un modelo de plataforma o mobiliario en madera, plástico reciclado u hormigón seguro, que se acople a la altura de la acera. La autorización provisional mantendrá su vigencia para todo el próximo año, pero para obtener la licencia definitiva habrá que adaptarlas a ese rediseño, que encajará en el paisaje urbano y será "económico" y al alcance de los operadores, sostiene Sanz. Se trabajará al respecto con empresas de diseño para elegir un prototipo, con la colaboración del FAD que está auditando las actuales implantaciones para establecer posibles ajustes. El nuevo modelo homologado se empezará a implementar a finales de marzo.

La política aperturista con las terrazas barcelonesas ha implicado ahora al Intituto Municipal del Paisaje Urbano, que analiza el impacto o disfunciones que puedan entrañar las nuevas. En este sentido,  se seleccionará un prototipo.

Ajustes en las denegaciones

Traducido en mesas, las calles de Barcelona han pasado a lucir de 24.000 en el mes de marzo, a las 32.600 actuales. Las sillas a la fresca son ahora 33.398 más. En veladores, se ha evolucionado de los 5.500 a casi 6.500. El esfuerzo administrativo, con 72 personas trabajando en la tramitación de las autorizaciones y no siempre al ritmo esperado por los operadores, perseguía mantener la actividad económica de la hostelería local y salvar puestos de trabajo, ha destacado el teniente de alcalde de Promoción Económica, Jaume Collboni. Y es que las limitaciones de aforo interior y exterior por la pandemia impedían la viabilidad de muchos negocios sin ese nuevo espacio. En este sentido, el edil ha criticado la "insensibilidad" de otras administraciones, en alusión al Govern que restringió a cero la actividad del sector incluso en los casos de ampliaciones que garantizaban la distancia de seguridad.

El ayuntamiento de Ada Colau siempre ha sido contrario a perder espacio público en las aceras para la actividad económica privada, pero ahora ha encontrado la horma de su zapato en su reubicación en la calzada, acorde a sus políticas anticoche. Hasta el punto que se están revisando muchas de las 1.074 denegaciones (por falta de espacio, problemas de accesibilidad o ruidos), con el objetivo de "reconducir" hasta la mitad de casos. El ayuntamiento será flexible en sus exigencias, al ver que algunas situaciones son subsanables ajustando zonas de carga o descarga o con pequeñas modificaciones. 

El ayuntamiento revisará las más de mil denegaciones
por si se pueden subsanar, sobre todo en los distritos con más casos: Gràcia y Ciutat Vella

Esta última situación afecta sobre todo a los distritos de Gràcia y Ciutat Vella, que por la fisonomía y trazado de sus calles estrechas y plazas precisan casi encaje de bolillos para beneficiarse de la nueva regulación. En el mismo bando están los casos de recursos y reclamaciones ahora en revisión.

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Para los operadores que no se decidieron a tiempo, el consistorio abre ahora otro plazo de un mes para presentar solicitudes de ampliación o de nuevas terrazas. Entre las facilidades municipales, figura también la prórroga de una temporada más para las condiciones excepcionales para los chiringuitos de la playa. Y como ya se anunció, se mantiene todo el próximo año la reducción del 75% de las tasas de terraza. Collboni espera con "optimismo razonable" una "reactivación económica" a medio plazo, pero quiere suavizar un 2021 con negocios en situación delicada.

Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració de Barcelona, que ha batallado con tesón por todas las medidas, ha aplaudido la nueva senda de colaboración público-privada y el "reconocimiento de la importancia estratégica de la hostelería" para la ciudad. En especial que ante la grave crisis, el consistorio haya dispuesto espacio público al servicio de la dinamización económica.