29 oct 2020

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barcelona global

Maarten de Jongh: "Barcelona es una ciudad que sabe reinventarse"

El socio en Norgestion cree que uno de los retos de la ciudad consiste en liberar el desproporcionado espacio que ocupan los coches

El Periódico

Maarten de Jong.

Maarten de Jong.

Maarten de Jongh es holandés y nació en Utrecht en 1958. Desde hace 35 años vive en Barcelona. Casado y con dos hijos, vivió en La Haya hasta los 18 años y después en Ámsterdam, hasta venir a Barcelona en 1985. Maarten se dedica al asesoramiento en operaciones de compraventa de empresas y es socio de Norgestion, una consultoría con seis oficinas en España y más de 70 empleados.

¿Por qué elegiste Barcelona? Fue una opción personal. Para mí la vida entorno al Mediterráneo me parecía más atractiva que entorno al Mar del Norte y ya en los años 80, Barcelona era la ciudad "where things happened".

¿Qué aspectos de la ciudad destacarías como positivos? En primer lugar, la calidad humana de la gente que vive en Barcelona. No hay que olvidar que Barcelona es una de las ciudades más densamente pobladas de Europa y la convivencia entre todos es ejemplar, y más considerando la diversidad de sus habitantes. También hay otros aspectos más "típicos" como la calidad de la comida (tanto la alimentación fresca disponible en los mercados, como la calidad de los restaurantes), la oferta cultural, el clima, etc.

¿Qué aspectos de la ciudad mejorarías? ¿Cómo? El primer aspecto que me viene a la cabeza es la reducción del ruido causado por el tráfico. Es cierto que la situación actual es mucho mejor que en los años 80, cuando era todo un acontecimiento ver a un ciclista por la ciudad. Pero creo que todavía hay un espacio desproporcionado ocupado por coches. El reto es liberar este espacio manteniendo a la vez una movilidad adecuada (en tiempo y coste), tanto para los habitantes de la ciudad como para los visitantes.

¿Cuáles crees que son los puntos fuertes de la ciudad para superar la crisis generada por el covid-19? El gran punto fuerte de la ciudad es su capacidad de reinventarse periódicamente. La arquitectura modernista es un ejemplo histórico, como en su día también la industrialización del Poblenou. Más recientemente, la reconversión olímpica y post olímpica. En los últimos años, la ciudad se está reinventando como base de creación de nuevas empresas, tanto en el mundo de IT (en sentido amplio) como el de biotech. Barcelona se está posicionando como unos de las primeras ciudades en start-ups, creadas tanto por gente de aquí como por gente de fuera.

¿A que retos crees que se enfrenta la ciudad una vez remitida la emergencia sanitaria? En los últimos años, Barcelona se ha convertido en una capital turística. En mi opinión, es probable que el turismo masivo de los últimos años no vuelva. Este hecho supondrá un reto para el sector, que deberá reconvertirse, lo que seguramente requerirá un gran esfuerzo en educación y formación. Otro reto es la adaptación de la ciudad al cambio demográfico, quiero decir, al incremento de la edad media de su población. Y por último, un reto no tan específico para Barcelona, sino más bien global: encontrar un equilibrio económico-social post covid que permita que la toda población pueda desarrollarse personal y profesionalmente para tener una vida digna.

¿Qué esperas de la Barcelona de los próximos años? Lo que espero es que las calles de Barcelona mantengan su carácter e identidad propios, con un comercio mixto entre marcas internacionales y locales, con una mezcla de comercios, oficinas y viviendas y con espacio agradable para caminar, pasear, etc.

¿Cuál sientes que es tu ciudad? ¿Qué es lo que más echas de menos? Sin duda, mi ciudad es Barcelona. En la vida diaria no hay cosas concretas qué eche de menos, pero cada vez que aterrizo en el Prat procedente de Holanda, echo de menos un sistema de transporte público realmente integrado, con alta frecuencia de trenes y facilidad de conexiones.


EL PERIÓDICO realiza, en colaboración con Barcelona Global, una serie de entrevistas a profesionales internacionales que han escogido vivir y trabajar en Barcelona. Se trata de personas nacidas y formadas en el extranjero que por su experiencia, formación, capacidad emprendedora y creatividad aportan valor añadido a la economía global y pueden ofrecernos otra visión de la ciudad.