28 may 2020

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APOYO AL SECTOR CULTURAL

El ayuntamiento reconvertirá la sala Barts en la primera Casa de la Música de Barcelona

El consistorio habilitará espacio público para la celebración de conciertos este verano

El festival Grec se celebrará en sus fechas habituales con un programa basado en compañías y artistas locales

Juan Manuel Freire

Adrià Puntí, en su actuación en la sala Barts en febrero del 2019. 

Adrià Puntí, en su actuación en la sala Barts en febrero del 2019.  / ALVARO MONGE

Desde el segundo trimestre del 2021, la que ahora conocemos como sala Barts debería funcionar como primera Casa de la Música de Barcelona: punto de encuentro para artistas, escenario para la experimentación e innovación y posible nuevo escenario para pequeños y medianos festivales.

Así lo anunció esta mañana Dani Granados, Delegado de Derechos Culturales, en la rueda de prensa telemática en la que, junto con Joan Subirats, teniente de alcalde de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad, ha desgranado los objetivos del segundo paquete de medidas de apoyo al sector cultural frente a la crisis de la covid-19.   

Al plan de choque presentado el 18 de marzo, valorado en 1.830.000 euros, se suma ahora una segunda inversión de 1.670.000 euros, una cifra a la que debe sumarse un millón adicional para acciones de comunicación; según explicó Subirats, "hay que ayudar a la gente a que tenga ganas de volver a los actos culturales de la ciudad".

Entre esos actos figuran los del festival Grec, que debería seguir adelante y en las fechas habituales (básicamente, el mes de julio), siempre adaptado a las circunstancias sanitarias y sociales. Se intentará mantener el espíritu viajero del proyecto liderado por Cesc Casadesús, pero será, necesariamente, una edición menos internacional; sobre todo se trabajará con compañías y artistas locales. Entre las ochenta producciones previstas, "quince son montajes teatrales que se cancelaron en abril y mayo", ha indicado Subirats. También los precios se adaptarán al contexto: habrá una tarifa única de 15 euros para todos los espectáculos; 5 en el caso de los familiares.   

Derecho a la cultura

Pero con el nuevo paquete de medidas, comentó Granados, se ha intentando ir más allá de problemas coyunturales y pensar a largo plazo, en el intento de "dar solución a problemas endémicos del sector cultural de la ciudad".

Entre las medidas más inmediatas destacan los 300.000 euros de subvención extraordinaria para proyectos de creadores y creadoras independientes; proyectos que deberían estar adecuados a las posibilidades actuales a nivel práctico, centrarse en nuevas líneas de investigación, dar respuesta a retos de la ciudad y/o tener voluntad de crear capital social.

Por otro lado, salas y festivales están, según explica Granados directamente a EL PERIÓDICO, "entusiasmados" con el proyecto Sala Barcelona, que habilitará espacio público para la celebración de conciertos durante el verano. En concreto, esos espacios serán el Auditori grande y el pequeño del Fòrum y la Anella Olímpica de Montjuïc. Con ello se quiere ayudar a que la música en vivo vuelva a la ciudad tan pronto como las fases lo permitan.

Primera Casa de la Música

Pensando más a largo plazo se ha puesto en marcha la reconversión de Barts (Avinguda del Paral·lel, 62) en primera Casa de la Música de Barcelona. La sala es de titularidad pública y la concesión a la promotora The Project finaliza en abril del 2021. A lo largo del 2020 se hará un concurso de carácter abierto para la cogestión del espacio, al que podrán acceder las entidades que lo deseen, incluida la propia The Project.

En el nuevo proyecto, cualquier dimensión comercial pasaría a segundo término y se potenciará el valor público. "La idea es aglutinar la cultura de base musical de la ciudad, que no tiene un equivalente de lo que es el Lliure para el teatro o el Mercat de les Flors para la danza. Sin pensar tanto en exhibir proyectos acabados como en acoger proyectos en desarrollo". Un poco como hacen el resto de Casas de la Música en Catalunya; una red en la que se integrará este proyecto.

La Casa de la Música de Barcelona se diseña pensando también en los festivales pequeños y medianos que pueden topar con problemas para encontrar escenario. "Pienso en citas como el Say It Loud o el AMFest y en dónde podrían celebrarse en el futuro", nos dice Granados. Algunos de ellos, incluidos los dos citados, tendrían este año casa asegurada en la Fabra i Coats, pero no debe olvidarse que ese espacio necesita reformas para adecuarse a las exigencias vecinales; y, reconoce Granados, "en este contexto de crisis, la capacidad de inversión se reduce".

La antigua Barts es, además, más céntrica, tiene mejor sonoridad y no consiste en una sola sala, sino dos: "La sala pequeña de arriba [ahora conocida como Barts Club] sería un escenario perfecto para acoger propuestas de la escena de cantautores", señala Granados.

En el paquete de medidas anunciado esta mañana destaca igualmente la creación, en la planta baja de la Virreina, de una Oficina Ciutadana de la Cultura desde la que se dará apoyo y asesoramiento al tejido cultural de la ciudad. También la revisión del proyecto Músics Al Carrer "con otra lógica", en busca de una relación más profunda entre espacio público y cultura. Como proyecto piloto, se habilitarán diez puntos nuevos en Ciutat Vella para músicos, con la intención de ir ampliando la iniciativa a otros distritos y otras disciplinas.

La respuesta de The Project

A última hora de la tarde del viernes, la empresa gestora de Barts ha enviado un comunicado de prensa en el que recoge los logros conseguidos por el proyecto en algo más de siete años: "Ha logrado convertirse en una referencia a nivel estatal, con una programación transversal, contemporánea y de calidad, abierta a todos los ámbitos: música, teatro –de autor, musical e infantil–, comedia, debate y pensamiento". Destacan de Barts, además, su "mirada abierta hacia el barrio y voluntad colaborativa, ya que ha ofrecido la sala cada año a proyectos solidarios, así como centros de enseñanza y formación".

Todo y que consideran que "el Ayuntamiento de Barcelona, como propietario del espacio, es libre y está legitimado para tomar cualquier decisión que crea acertada para el futuro de este equipamiento", declaran su extrañeza tanto por el proyecto presentado como por el momento escogido para presentarlo. "Toda la cultura está parada, esperando muestras de confianza por parte de las instituciones. Creemos que hoy no era el momento de añadir más angustia a un sector tan tocado ni de generar nuevas inseguridades al futuro de los trabajadores de la empresa. No había ninguna prisa".

Un espacio en colorida mutación

Lo que desde el 2012 conocemos como sala Barts nació en 1892 como el Circo Español Modelo, primer local de espectáculos de la historia del Paral·lel. Un año después, con el cambio de nombre a Circo Teatro Español, empezó a acoger teatro y zarzuela además de ganchos circenses. En mayo de 1907 cayó víctima de un incendio. En noviembre de 1909 resurgió de las cenizas como Gran Teatro Español, espacio para el teatro y el cine hasta 1980.

En octubre de dicho año renació, a instancias del empresario Mike Hewitt, como versión barcelonesa de la mítica discoteca neoyorquina Studio 54. Con su piscina y su toro mecánico. La fiesta (animada por grandes como Depeche Mode o New Order) duró hasta 1994. Llegaría después Scenic Barcelona, restaurante-espectáculo a imagen y semejanza de la sala de fiestas Scala.

En el 2010 abrió sus puertas, gestionado por la SGAE, el espacio escénico Artèria Paral·lel. Dos años después, ya gestionado por The Project, renació como Barts (Barcelona Arts On Stage), doble sala de conciertos y otros diversos espectáculos. En el segundo trimestre del 2021 volverá a cambiar de piel.