20 sep 2020

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ALIVIO AL SECTOR

Barcelona rebaja un 75% la tasa de las terrazas

El consistorio también permitirá una flexibilización en la ocupación del espacio público de bares y tiendas para contrarrestar la reducción de aforo

Las medidas son provisionales y pretenden ayudar a los sectores de la restauración y el comercio ante la crisis económica provocada por el covid-19

Natàlia Farré

Varias personas toman café en una terraza cerrada de Barcelona, en mayo.

Varias personas toman café en una terraza cerrada de Barcelona, en mayo. / EFE / ALEJANDRO GARCIA

Flexibilización del uso del espacio público para poder aumentar las mesas exteriores de bares y restaurantes, y así contrarrestar las limitaciones de aforo impuestas por el distanciamiento social, y rebaja drástica de la tasa de las terrazas, alrededor de un 75%. Este es el anuncio que el Ayuntamiento de Barcelona hizo ayer por boca de Jaume Collboni y Janet Sanz, tenientes de alcalde de Empresa y de Urbanismo, respectivamente. La propuesta de ocupación de nuevo espacio público va dirigida también al pequeño comercio, al que se le facilitará poder hacer ferias en la calle.

Las medidas pretenden ayudar a la recuperación de dos de los sectores, el del comercio y la restauración, que más están sufriendo los efectos colaterales del covid-19 y del confinamiento. Dos sectores, además, muy importantes para la economía de Barcelona: el primero ocupa a 152.000 personas, el 14% del total de la ciudad, y el segundo a casi 7.000, que representan el 6,4%. La propuesta obedece también a la próxima nueva normalidad  que se antoja tendrá lugar básicamente en la calle, “el lugar donde se podrá dar más seguridad sanitaria”, a juicio de Collboni, por lo tanto el ayuntamiento ha decidido adaptar sus “instrumentos y marco legal para favorecer la actividad económica en el espacio público”.

Trámites ágiles y ràpidos

El objetivo es que ningún local baje la persiana y ningún trabajador se quede en el paro. Metas difícilmente alcanzables, según los profesionales  de la restauración, con las sillas de las terrazas reducidas a la mitad. Así que el consistorio invita a ocupar la calle. Pero no de cualquier manera: “De ninguna forma será a costa de los peatones. Este nuevo espacio público se ganará en la calzada, será espacio vinculado a estacionamiento y circulación de coches”, según Sanz, que ve en ello “una oportunidad para seguir fortaleciendo un modelo de espacio público que priorice la vida de barrio y el fomento de una movilidad sostenible”. La iniciativa tiene un antecedente: la prueba piloto que se hizo en el anterior mandato con los veladores y terrazas del entorno de la Sagrada Família.

Desde el consistorio aseguran que será relativamente sencillo mantener el espacio actual de tres de cada cuatro terrazas (la mayoría de cuatro mesas o menos). Las más grandes y las situadas en calles peatonales o en entramados estrechos se estudiarán caso por caso, y se intentará buscar soluciones para que todo el mundo pueda tener una salida al exterior. Para ello el ayuntamiento plantea una gestión centralizada que pueda atender las peticiones que formule cada restaurador (9.300, en Barcelona); y unos trámites rápidos y ágiles que no dependerán de licencias sino de autorizaciones provisionales.

Decreto de alcaldía

La idea es que la nueva medida entre en funcionamiento tan rápido como Barcelona acceda a la fase 1 de desconfinamiento y que se extienda a todo el tiempo que dure la actual excepción económica, de entrada, hasta el 31 de diciembre. Luego se revisará y prorrogará, si es necesario. Aunque la ocupación del espacio público no es la única ayuda anunciada ayer,  habrá también una rebaja de la tasa de terrazas, en concreto esta será del 75% y tendrá el mismo periodo de validez que la ocupación del espacio público. Aunque no se pondrá en marcha hasta el fin del estado de alarma, pues mientras este esté activo, la tasa no se devenga. Está por ver cómo se aplicará porque conlleva consecuencias jurídicas, pero Collboni afirma que se hará “rápido”.

De momento, las medidas anunciadas son una propuesta de acuerdo pactada con todos los grupos municipales y los gremios afectados que hay que acabar de negociar para saber los detalles.  Luego se tramitará como decreto de alcaldía para que entre en vigor y posteriormente se ratificará con una votación en el pleno municipal.