Investigación policial

Cae una red que captó mujeres en Barcelona para traer heroína por la vía africana

Las 'mulas' recibían 3.000 euros para volar hasta Johannesburgo, donde un enlace colocaba la droga en su maleta

Los Mossos detienen a una docena de personas en una operación que comenzó en dos narcopisos de Nou Barris

Un detenido por captar a mujeres en Barcelona para actuar como correos de drogas. / MOSSOS D'ESQUADRA / EFE

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Guillem Sànchez

La alarma la dio un delincuente habitual del distrito de Nou Barris de Barcelona. Un hombre conocido por los Mossos d’Esquadra que arrastraba un pasado lejano de adicción a la heroína. En pocos días, protagonizó siete robos en su vecindario. En el último, estampó una motocicleta contra un tienda de golosinas. El dueño lo reconoció y lo denunció. La unidad de investigación de Nou Barris resolvió el caso en poco tiempo y confirmó lo que temía: el viejo toxicómano había entrado en una espiral de robos zafios porque volvía a estar enganchado a la heroína. ¿La heroína había vuelto a Nou Barris?

"A través de un trabajo de proximidad, preguntando a los vecinos, localizamos dos puntos de venta que funcionaban como narcopisos", explica el sargento Eduard Rodríguez. En junio del año pasado, se activó una operación que desarmó ambos puntos, constató que vendían heroína –a pesar de que muchos de los consumidores en lugar de inyectársela la estaban inhalando– y fueron arrestados los responsables del pequeño entramado de narcotráfico. Sin embargo, durante esas pesquisas apareció un hilo del que tirar para descubrir cómo había llegado esa heroína hasta Nou Barris.

De Nou Barris al centro

Comenzó en ese instante una segunda fase del caso, que requirió la colaboración de las unidades de investigación de Ciutat Vella y del Eixample, dado que la organización que había suministrado a los dos puntos de Nou Barris sobre todo trabajaba con narcopisos del centro de Barcelona.

Las escuchas telefónicas a los sospechosos hicieron aflorar algo que desconocían los investigadores: se trataba de ciudadanos africanos de nacionalidad tanzana que estaban utilizando la ruta africana de la heroína.

La ruta africana

Afganistán produce el 90% de la heroína que se consume en el mundo. La ruta tradicional hasta Europa –a pesar de que la mayoría que se consume en Barcelona acostumbra a viajar escondida en maletas de ciudadanos paquistanís residentes en la ciudad– es la vía terrestre a través de Turquía. Sin embargo, recientemente una segunda ruta hasta el viejo continente ha tenido éxito, la marítima hasta la costa de Mozambique, Somalia o Tanzania.

El grupo criminal de tanzanos residentes en Barcelona que seguía la unidad de investigación de Nou Barris usaba estaba segunda. Es uno de los primeros indicios detectados en esta ciudad –quizás el primero– de heroína que se ha movido por África.

Discotecas y bares musicales

Los traficantes captaban a mujeres de nacionalidad española en discotecas y bares musicales para que aceptaran hacer de 'mulas' –esconder entre su equipaje o su propio cuerpo droga para pasar los controles aduaneros–. "Pero lo hacían bien, se tomaban su tiempo", subraya Rodríguez.

"Cogían confianza con ellas, durante varios días, averiguaban si se encontraban en apuros económicos y, si era el caso, les ofrecían hacer un viaje a Johannesburgo (Sudáfrica)". Allí las esperaba el enlace de este grupo que, además, era también el encargado de colocar la heroína en su equipaje.

3.000 euros por el viaje

"Ponían la droga de tal forma que en los escáneres no resultara visible y la prensaban a conciencia para impedir que los perros pudieran olerla", explica el sargento. Podían traer en cada viaje entre 3 y 5 kilogramos y los policías desconocen cuántas mujeres participaron de este tráfico. Ellas recibían 3.000 euros, aunque el valor de cada kilogramo de heroína en Barcelona podía alcanzar un valor cercano a los 25.000 euros.

Mientras estaban bajo su lupa, los narcos expandieron el negocio y contactaron con otra organización suramericana para comprar cocaína. Esta segunda facilitaba también su propia 'mula'. En este caso, la captada por los suramericanos fue una mujer de 19 años, de nacionalidad peruana y madre de un bebé, que escondió la droga ingiriendo casi un kilo en bolas de cocaína líquida.

La que vino de Amsterdam

El vuelo hizo escala en Amsterdam y, antes de pasar un control para embarcar por última vez hasta Barcelona, "la joven se puso nerviosa, fue a vomitar al baño y perdió algunas bolitas"."Si  hubiera reventado en su interior uno de esos paquetes, habría muerto intoxicada -remarca el sargento-. Su vida corrió un serio peligro".

Al aterrizar en Barcelona, los investigadores la siguieron hasta el hotel donde la esperaban los traficantes. Los Mossos pudieron arrestarlos a todos salvo a uno. Esto sucedió cuatro días antes de que el Gobierno español decretara el estado de alarma el 15 de marzo.

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El último de los narcotraficantes que seguía libre, que además era el que la vendía a los narcopisos del centro de la ciudad, fue sorprendido por agentes que lo identificaron por saltarse el confinamiento. Desde la desarticulación de los dos narcopisos en el origen de este caso, los Mossos han arrestado a una docena de personas. 

Siete narcopisos durante el confinamiento

Durante este último mes de restricción de la movilidad, los Mossos han claurusurado siete narcopisos, un fenómeno que ha disminuido por la presión policial pero que se resiste a desaparecer de la ciudad. Un síntoma de que el interés por la heroína, quizá entre consumidores demasiado jóvenes para recordar el drama social que protagonizó a finales de los años 80 en España, también persiste.   

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