26 oct 2020

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patrimonio menguante

Robadas las letras art déco de la Granja Vendrell de Barcelona

El local esta en obras porque iba a renacer en breve con su icónico rótulo, ahora sustraido, como principal seña de identidad

Carles Cols

La Granja Vendrell, desnuda sin sus letras.

La Granja Vendrell, desnuda sin sus letras. / CARLES COLS

En Barcelona no se respeta ni a los muertos. Este pasado fin de semana han robado las letras art déco de la Granja Vendrell, que el pasado octubre, con casi 100 años de historia a sus espaldas, cerró sus puertas por jubilación del dueño. El negocio iba a renacer en breve, con ligeras modificaciones, pero con el mismo nombre y el mismo cometido. A Demetri, el propietario del antiguo establecimiento y propietario del local, le llamó un conocido el fin de semana. Le preguntó qué pasaba con las hermosas letras de la granja. Demetri pensó en un primer momento que las habrían retirado preventivamente los trabajadores que estos días hacen obras en el local. No fue hasta este lunes por la mañana cuando por fin pudo hablar con ellos y se llevó la descorazonadora noticia. Las han robado.

Las letras son patrimonio de la ciudad. La Granja Vendrell es historia cotidiana de Barcelona. Sus desayunos, sobre todo su nata fresca, fueron célebres durante un tiempo en la zona derecha del Eixample. Al número 59 de la calle de Girona se iba desde muy lejos si era necesario. Ahora, Girona es una calle profundamente gentrificada y, con ello, incluso sus negocios. El Ayuntamiento de Barcelona impuso recientemente unas estrictas reglas para que no se convirtiera en una nueva 'calle restaurante', como el paseo de Sant Joan, con el efecto adverso que, con ello, limitó las opciones de hacer un fácil traspaso del negocio a Demetri y su mujer, Cris. Con todo, ese obstáculo finalmente se salvó y la Granja Vendrell volverá a abrir, aunque, salvo resolución del robo, sin sus hermosas letras.

Cris y Demetri, en sus últimos días al frente del negocio / CARLES COLS

El robo, así lo atestiguan los vecinos de la zona, fue a plena luz del día, el domingo por la mañana. Con el local en obras, a nadie le extrañó que un par de tipos con mono de trabajo plantaran una escalera junto a la puerta y, sin prisas, retiraran todas las piezas. No fue un hurto improvisado. Había, aunque fuera poca cosa, un plan, y probablemente algunas ideas preconcebidas sobre qué hacer con el botín. Con lo que tal vez no contaron es que el robo iba a ser noticia. Raro será que aparezcan en alguna web de segunda mano.

El precio de esas 14 letras no se calcula por el material del que están hechas, sino por su valor sentimental. En los últimos años, piezas así, historia palpable de Barcelona, se han revendido en tiendas de anticuarios y en los Encants, pero siempre legalmente, porque lo común hasta hace bien poco era que terminaran en el contenedor. Ese podría haber sido el caso, por ejemplo, de las letras del antiguo cine Urgell, salvadas por los cinéfilos y por un anticuario con corazón y nariz comercial. Aunque dispersas, se sabe dónde está cada una de ellas. Las letras de la Granja Vendrell son fruto de un robo. Si salen a la venta, delatarán a su vendedor. Si alguien las quiere atesorar en casa, no podrá ni mostrarlas a los amigos. Demetri, por eso, en conversación telefónica este lunes, consternado aún, pide por favor a quien las tenga que, sin hacer ruido, las devuelva a su casa. Girona, 59. Por si acaso, presentará denuncia en los Mossos d'Esquadra.