21 feb 2020

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La falsa propina del butano se enquista en zonas humildes

La ciudadanía continúa quejándose de que la bombona doméstica, cuyo precio oficial está regulado por el Gobierno, llega a los hogares con un recargo arbitrario

La Agència Catalana del Consum y las organizaciones de consumidores son claras: no puede inflarse el precio más allá de lo estipulado salvo si media pacto

Manuel Arenas

Dos trabajadores de una gasolinera del barrio de la Verneda, junto a las bombonas de butano a la venta

Dos trabajadores de una gasolinera del barrio de la Verneda, junto a las bombonas de butano a la venta / JORDI COTRINA

Miguel Ángel Asensio (43 años), lector de este diario, asegura que nada ha cambiado desde que publicó en EL PERIÓDICO hace un año y medio una carta del lector titulada 'La estafa del butano'. "Cada día hay estafas en la venta de bombonas de butano"; "por menos de 19 euros más propinas no hay nadie que las venda", denunciaba Asensio sobre la bombona doméstica de 12,5 kilos, cuyo precio oficial fija el Ministerio para la Transición Ecológica cada dos meses a través de una resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas publicada en el 'Boletín Oficial del Estado' ('BOE').

Aunque el precio oficial de la bombona de butano ha variado desde que Asensio escribió su carta (13,27 euros) hasta hoy (12,74 euros), lo que no ha cambiado es la 'propina' que suele llevar endosada. "Ha llegado un punto en el que, como cada vez que vienen a casa me quieren cobrar 20 euros más propina, ya directamente cojo la bombona yo mismo y la llevo al camión. Ahí me siguen pidiendo los 20 euros, pero lo que hago habitualmente es amagar con llamar a la Policía y al final me la acaban dando entre insultos por el precio oficial", explica Asensio.

Este lector remarca que se ha topado con la praxis ilícita del precio del butano inflado tanto en su barrio, Pubilla Cases (L'Hospitalet de Llobregat), como en Barcelona, donde año a año rebrotan reclamaciones similares de otros consumidores. También en otros grandes municipios de su entorno: hace tres años, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet detectó "un cobro extraordinario por parte de los distribuidores en el servicio a domicilio", circunstancia que motivó decenas de denuncias ciudadanas en redes sociales.

Un tema recurrente para los vecinos

En la actualidad, fuentes del Síndic de Greuges reconocen que se trata de un "tema recurrente". "En las quejas que hemos ido recibiendo se ha pedido información al Departament d'Empresa i Coneixement de la Generalitat, que ha contactado con la persona por tal de que le facilite el nombre de la empresa suministradora a fin de poder actuar en consecuencia aplicando los procedimientos sancionadores". 

Asimismo, las organizaciones vecinales también dan cuenta de la problemática. Desde la Federació d'Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB) dicen "ser conocedores" de la práctica; desde la federación de Badalona, Júlio Molina, su presidente, cuenta que "ha habido casos recurrentes, pero desde que se empezó a hacer pedagogía, las quejas han bajado"; y desde la federación de Santa Coloma, el presidente Tomás Fernández certifica que "la gente, sobre todo personas mayores, se sigue quejando recurrentemente de esa jugarreta: hablan de cobros de entre 16 y 19 euros [por bombonas que valen 12,74]".

La casuística habitual en casos de precio de bombona inflado es que los vendedores aludan a una propina en concepto de traslado desde la puerta del edificio hasta la puerta de la vivienda del consumidor, a veces justificándose por sus condiciones laborales precarias. Pero si algo deja claro el Síndic de Greuges es que el precio de la bombona regulada incluye dicho desplazamiento y que en ningún caso es exigible un recargo extra más allá del precio oficial, sino que en todo caso debería ser el consumidor quien, voluntariamente, quisiera abonar un extra en concepto de propina como en cualquier otra transacción.

"Personas mayores amedrentadas"

Consultada acerca de esta práctica, la Agència Catalana del Consum (ACC), cuya dirección asevera "tener previsto reunirse con las empresas del sector para abordar el tema", pone el foco en el derecho del consumidor a obtener recibo o justificante de la compra de la bombona, algo que, tal y como secunda la organización de consumidores Facua Catalunya, no suele entregarse a los clientes por parte de los vendedores, cosa que dificulta la prueba de la posible estafa y en consecuencia la ulterior reclamación formal.

"Es un tema que nos sigue llegando de manera recurrente, sobre todo por parte de personas mayores que, amedrentadas por la situación, se ven forzadas a pagar por miedo a que se lleven la bombona de no muy buenos modos y no vuelvan más", apuntan desde Facua Catalunya, que no dudan en señalar "la desidia de la Administración" en relación a la ACC, competente en la materia en Catalunya, "que podría hacer inspecciones y actuar más".

Hay dos factores que no ayudan a informar al consumidor y que dificultan su conocimiento del precio oficial de las bombonas domésticas. Uno es el cambio de precio cada dos meses desde el Ministerio para la Transición Ecológica, algo que incrementa el desconcierto ciudadano. Otro factor es el hecho de que existan bombonas de precio liberalizado -no sometido a la regulación-, como por ejemplo las de Cepsa u otras de Repsol que no sean la de 12,5 kilos, entre las que últimamente destaca la bombona NEL (Nuevo Envase Ligero), de 12 kilos. La ley permite que estas otras bombonas puedan tener precios superiores al oficial.

Un precedente que delimita la propina

En junio del 2008, un trabajador autónomo, en una consulta a la que ha tenido acceso este diario, preguntó a la Agència Catalana del Consum si era legal cobrar 1,50 euros de propina por el servicio adicional de entrar las bombonas a los domicilios de clientes de avanzada edad. 

Consulta de un trabajador autónomo a la Agència Catalana del Consum.

La respuesta de la ACC no ofrece lugar a dudas: el precio oficial de la bombona regulada ya contempla el traslado de la bombona hasta la entrada del domicilio particular. Por otra parte, "en caso de solicitud de servicios adicionales, como la colocación de la bombona, han de ser pedidos expresamente por el usuario y nunca podrán imponerse de manera obligatoria: su precio ha de haber sido informado previamente y se debe librar justificante de pago del importe". Es decir, que si el consumidor pide un servicio adicional, puede cobrarse un recargo extra en caso de pacto entre el consumidor y el vendedor.

Conclusiones de la Agència Catalana del Consum.

Repsol afirma que ha abierto una investigación  

Contactadas por este diario, fuentes de Repsol, líder en el sector del gas butano, dicen no tener constancia de estas incidencias en Barcelona, si bien aseguran haber abierto una investigación en el seno de la compañía "para que no vuelva a repetirse". Desde la empresa recuerdan que los trabajadores que distribuyen las bombonas a domicilio "no pertenecen a Repsol, sino a la agencia distribuidora contratada", pero aun así las fuentes de Repsol son taxativas: "Ninguna distribuidora puede cobrar más del precio regulado por la bombona doméstica; censuramos la supuesta actuación ilegal de los trabajadores".

La agencia que distribuye el butano de Repsol en Barcelona es Clipagas. Preguntadas por la práctica del precio inflado de las bombonas, fuentes de Clipagas le quitan hierro al asunto: "En los últimos 15 días de noviembre entregamos unas 40.000 botellas de butano. De todas ellas, quizás hemos tenido unas 50 reclamaciones de 'me han cobrado de más'". Desde Clipagas insisten en que "todos nuestros repartidores tienen una identificación para que el ciudadano pueda reclamar", y, sobre la posible precaridad de sus trabajadores, argumentan: "Tenemos tanto a personal en plantilla como a trabajadores autónomos que nos facturan en función de las bombonas que venden". ¿Cuánto? "Según un convenio provincial, 1,15 euros por bombona vendida", concluyen.

Por su parte, Cepsa, la otra gran empresa del sector, señala que, para evitar esta práctica, aconseja a todas las personas "que soliciten al repartidor que se identifique y pidan siempre el tíquet de compra en el momento de entrega de la botella", dado que la distribución de la compañía se realiza "a través de un sistema que permite imprimir el tíquet de compra en el momento de la venta". "En caso de que el repartidor insista en un precio superior, los clientes no deberían aceptar la botella y cursar la reclamación", agregan desde Cepsa.

250.000 usuarios anuales de butano en Barcelona

Según datos de la Asociación Española de Gas Licuado, que toma en consideración los registros del consumo domiciliario -tanto de envases regulados como de liberalizados- del año 2018 a razón de una media de 10 botellas al año por usuario, la estimación del mercado del butano en Barcelona es de 250.000 usuarios (500.000 en Catalunya). "El uso principal es para cocina, estufa y calentador. Las pautas de consumo presentan fuertes variaciones tanto en Barcelona como en Catalunya, teniendo puntas de consumo elevadas como consecuencia del uso de las estufas en invierno y bajando el consumo en los meses menos fríos", explican desde la Asociación Española de Gas Licuado.

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