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Medidas para una mejor seguridad vial

La Guardia Urbana vigila las rondas y la Gran Via con una 'patrulla invisible'

Con el indicativo Kilo Mike dos agentes del cuerpo policial patrullan de incógnito las rondas y la Gran Via en busca de motoristas imprudentes

Óscar Hernández

El intendente Carles Reyner muestra el funcionamiento del equipo de grabación del coche patrulla camuflado.

El intendente Carles Reyner muestra el funcionamiento del equipo de grabación del coche patrulla camuflado. / Ricard Cugat

Es seguramente la patrulla menos visible de la Guardia Urbana de Barcelona. Y la que tiene la labor más específica. Su nombre, en la emisora, es Kilo Mike (kilo maik, como pronuncian las siglas KM los radiofonistas). Es un vehículo camuflado, sin ningún distintivo policial. Tiene que pasar desapercibido entre el tráfico de la ciudad. Y lo consigue. Hay que fijarse mucho, muchísimo, para poder ver dos minúsculas cámaras escondidas en los retrovisores. Y dos más en la parta trasera, al otro lado del cristal oscuro posterior.

"Cada año en Barcelona se producen 12.000 heridos en accidentes de circulación", explica el intendente Carlos Reyner, de la División de Tráfico y Seguridad Vial de la Guardia Urbana, antes de subirse al Kilo Mike en su sede de la calle A de la Zona Franca. Al volante, el guardia Francesc. Comienza una mañana de patrulla. El objetivo es fotografiar, por delante y por detrás, a motoristas que cometan las infracciones más comunes en dos escenarios peligrosos: el carril bus de la Gran Via y las rondas de Dalt y del Litoral, miniautopistas urbanas estas dos últimas donde muchos motoristas se esmeran en realizar adelantamientos en zigzag y circular entre coches parados cuando comienzan las retenciones.

"A nosotros lo que nos preocupa son las situaciones de peligro, el riesgo de accidente, porque muchos conductores piensan que a ellos no les va a pasar nada, hasta que ocurre", explica Reyner. Y justo en ese momento el agente Francesc tiene que dar un pequeño golpe de volante hacia la derecha porque el coche que viene de frente, por la Gran Via, desde la plaza de Espanya, se ha distraído y ha invadido su carril, ignorando que el que tiene en frente es un coche camuflado de la Guardia Urbana. La maniobra, una simple distracción, podría haber tenido peores consecuencias de haber impactado frontalmente por ejemplo contra una moto. Aunque ha habido despiste, no intención ni imprudencia. No se sanciona.

Todo se graba

Mientras Kilo Mike sigue su patrulla por la Gran Via, superado ya el paso inferior de la plaza de Espanya, varias motos ocupan los dos carriles bus que hay a la derecha. "No hay razón para circular por esos carriles. Y además el tráfico es muy fluido ahora en verano. Algunos se piensan que las motos pueden ir por el carril bus pero no es cierto", aclara el intendente. Todas las maniobras irregulares quedan grabadas en el vehículo policial.

Cámara oculta en un retrovisor del coche camuflado de la Guardia Urbana. / RICARD CUGAT

Los agentes solo tienen que tocar la pantalla táctil para que se guarde una secuencia fotográfica que recoge toda la infracción. Desde que la moto se acerca por detrás del coche policial y hasta que sale por delante y se pierde entre el tráfico. Por eso las cuatro cámaras ocultas. El sistema lee y guarda las matrículas. Los agentes solo tienen que pulsar otra vez para indicar en un listado el precepto infringido. Todo lo demás es automático. Cuando acabe el servicio, y Kilo Mike entre de regreso en la base de la Zona Franca, todos los datos de los vehículos sancionados y las pruebas gráficas se descargarán automáticamente con un sistema wifi.

Colarse en pleno atasco

A diferencia de las patrullas camufladas de la unidad de Trànsit de los Mossos, que sí suelen parar a los infractores, el Kilo Mike les deja marchar. "Parar en las rondas o iniciar una persecución podría ser más peligroso para los demás conductores", aclara uno de los policías. "Pero el conductor imprudente recibirá la multa con las imágenes", añade.

La patrulla ya se ha metido en la Ronda Litoral y se encuentra a la altura del barrio de La Mina. Vehículos parados. Como casi siempre en hora punta. Aunque sea verano. En apenas unos minutos una decena de motos pasan entre los coches. Y alguna, más osada, va rápido por el arcén, rozando el coche policial, que la graba de frente, con la cámara trasera, y por detrás, con la delantera del retrovisor derecho.

"El conductor recibirá la multa en su domicilio dentro de unas dos semanas con las fotos y la sanción correspondiente –explica el intendente Reyner–. Con estas sanciones concienciamos a estos conductores de que no pueden cometer infracciones. Muchas veces la sospecha de que te pueden grabar y multar sin saberlo hace que la gente sea más prudente". E insiste en las consecuencias de una conducción arriesgada, sobre todo para los motoristas. "Es muy duro ver las lesiones que sufren algunos por una simple caída ahora que muchos van con sandalias o pantalones cortos", comenta preocupado.