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del 8 al 18

El macrofestival gay Circuit vuelve a tomar Barcelona

La edición más lúdica regresa con 11 días y noches de fiestas que atraen a 70.000 participantes

El 70% de asistentes son extranjeros llegados desde 80 países

Patricia Castán

Hombres y mujeres en la fiesta de la piscina de Illa Fantasia, en una anterior edicion del Circuit. / ALBERT BERTRAN

Chapoteo multitudinario 8 Fiesta acuática del Circuit en Illa Fantasia, el pasado año.
Hombres y mujeres en la fiesta de la piscina de Illa Fantasia, en una anterior edicion del Circuit.

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Desde hace más de una década el paisaje urbano de Barcelona en agosto se tiñe de arcoiris en algunos barrios por obra y gracia de un festival -más lúdico que nunca- que ha marcado a fuego el calendario vacacional de gays y lesbianas de todo el mundo. Se cuentan por miles los viajeros llegados desde hoy jueves -de 80 países- para sucumbir a los 11 días (y noches) de ajetreo del Circuit. Una cita que este año ha eliminado otras actividades complemantarias del programa principal (se mantienen en el de chicas, Girlie), y que para muchos participantes llegados de países sin libertad sexual supone una salida del armario en toda regla en una ciudad tan 'gayfrinendly' como la capital catalana.

El territorio donde más manifiesta es la llegada masiva de participantes LGTBI (lesbianas, gays, transgénero, bisexuales e intersexuales) es obviamente el llamado Gaixample (en la Antiga Esquerra del Eixample), donde estos días algunos comercios y restaurantes refuerzan plantillas para afrontar la  afluencia de potenciales clientes. 

En la práctica, el Circuit es tan gran grande y concurrido que entre los abonados (lo más vendido es el pase para todas las fiestas) se alinean tanto presupuestos muy holgados con hambre de hedonismo como participantes que han ahorrado todo el año para escaparse unos días al festival gay más potente de Europa. En el programa se les recomienda medio centenar de locales (desde tiendas a peluquerías, restaurantes y saunas) donde sin duda su paso se deja notar en caja, como era patente hoy. «Hemos reforzado algunos turnos y añadido algunos platos saludables para los que más se cuidan», explicaban en un bar que ya notaba el desembarco.

Un 70% de foráneos    

El montaje que organiza el catalán Matinée Group abarca 17 fiestas sonadas en clubes de la ciudad y sobre todo su entorno (habida cuenta de las actuales dificultades para organizar macrofiestas en Barcelona capital), desde ayer y hasta el día 18. En los últimos años la afluencia ronda los 70.000 asistentes, de los que sobre un 70% son turistas, con creciente presencia de países «donde la homosexualidad todavía está penada o perseguida», señalan fuentes de la organización. Entre las 10 nacionalidades más presentes (se inscriben previamente) ya figuran Rusia, China o países árabes, afirman.

Desde hoteles de lujo a apartamentos compartidos se nutren estos días de clientela homosexual que hace coincidir sus vacaciones con la celebración de Barcelona. Habida cuenta del éxito de la agenda lúdica, el programa Circuit Gay ha dejado atrás propuestas de contenido cultural y reivindicativo (de charlas a exposiciones), así como deportivas. Eso sí, se sigue colaborando con la cadena local de gimnasios Dir, donde estos días puede verse a no pocos asistentes entrenar a destajo de día para lucir musculados como en los carteles de las fiestas. Culto al cuerpo y a la diversión.

Por contra, el Circuit Girlie, para ellas (del 9 al 13 de agosto), sí incluye actividades más allá de las pistas de bailes, como talleres de defensa personal o de tatuaje 

La ruta festiva incluye salas barcelonesas como Razzmatazz, Safari Club, New York o Input Club, pero para algunas de sus apuestas más concurridas hay que hacer unos kilómetros, como al Waka de Sant Quirze del Vallès . O rumbo a la novedad más destacada del año, el fichaje del nuevo Go Beach Club, que posibilita fiestas junto al mar, en el nuevo espacio del Port Fòrum Marina, en Sant Adrià. Sin olvidar el más sonado de los saraos, en bañador, en la Illa Fantasia, el próximo martes.

Pero a los muchos recién llegados que hoy desfilban por el Welcome Point o punto de bienvenida no solo se les recordaban en el programa las citas con decibelios -con participación de promotores de Tel Aviv, Brasil y Reino Unido y desfile de disc jockeys)- sino también las normas de convivencia. Allí se detallan las multas por ir sin camiseta; beber alcohol, tomar drogas  u orinar en la calle; causar contaminación acústica; tirar basura al suelo o comprar en el top manta. Y, cómo no, sobre cómo evitar ser robados. O dónde denunciar delitos o actitudes homofóbicas.