CONTRADICCIONES DE LA CIUDAD REFUGIO

Colau pone en marcha la maquinaria para desalojar a los refugiados de La Massana

El ayuntamiento inicia el procedimiento administrativo para "dejar libre el espacio" en el que viven 35 personas vulnerables, entre ellas varios solicitantes de asilo

La vieja escuela, de propiedad municipal, fue okupada en abril del 2018 para reivindicar a ayuntamiento, Generalitat y Estado los derechos de los migrantes

Asamblea en la Tancada Migrant de La Massana.

Asamblea en la Tancada Migrant de La Massana. / FERRAN SENDRA

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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La mañana del sábado 2 de junio del 2018 Quim Torra tomaba posesión como 131º presidente de la Generalitat de Catalunya, poniendo fin a siete meses de intervención del Estado a través del artículo 155. Esa misma tarde, el recién nombrado 'president' visitaba la Tancada Migrant Massana, encierro en el viejo edificio de la escuela de artes, de propiedad municipal, en el que decenas de migrantes reivindicaban sus derechos. Demandas que iban, van, desde la abolición de la ley de extranjería hasta el cierre de los CIES o más protección para los solicitantes de asilo. El sucesor de Puigdemont aprovechó el encuentro para tomarse todas las fotografías necesarias, por supuesto. Era fácil interpretar aquello como un gesto para suavizar la imagen que hasta el momento había ofrecido el político.

A los pocos días, el sábado 16 de junio, la alcaldesa Ada Colau quiso también hacerse la foto con los encerrados, que llevaban allí desde el 21 de abril.

Justo un año después, este 25 de junio, la visita que recibieron, esta vez sin cámaras ni previo aviso, fue bien distinta. Dos representantes de los servicios jurídicos municipales se presentaron en el espacio con una carta en el que les notificaban el inicio del procedimiento administrativo para desalojarles.  

"Nos indigna que nos utilizaran como arma política y ahora nos quieran echar. La Tancada es un espejo de la falta de recursos de los servicios sociales. Aquí viven refugiados sin refugio, con su tarjeta y todo, que han sido excluidos del sistema. Este es un espacio en el que se da una oportunidad a las personas a las que se cierran todas las puertas", señala una voz de la comunidad, que nació como cuartel -y altavoz- para poner sobre la mesa unas reivindicaciones -"ninguna persona es ilegal"- pero que al poco tiempo se convirtió en el hogar de varias personas migradas sin alternativas. Actualmente viven en el recinto 35 personas: ocho mujeres, seis jóvenes (la mayoría extutelados, entre 18 y 20 años), y, el resto, adultos de entre 25 y 35 años.    

La cuestión cultural

Además de indignación, el otro sentimiento predominante en la vieja escuela es decepción. "Nos parece sumamente injusto lo que están haciendo con la Tancada, usando además el argumento cultural que tanto critican a ERC en el tema de la Misericòrdia", señala la misma voz del colectivo. Se refiere a los 'comuns' -los que han iniciado el proceso para su desalojo- y a su batalla con los republicanos y el Macba. "Si la cultura no puede ser un arma con el CAP, tampoco puede serlo con la Tancada", zanjan. El argumento del consistorio para iniciar la "recuperación" del edificio es que los usos previstos para este son de equipamiento cultural.

"Nos entristece mucho en qué se ha convertido todo este proyecto de la Ciutat Refugi. No se pueden equivocar una segunda vez. Se equivocaron no dando a estas personas una oportunidad, por lo que han tenido que encontrar refugio aquí, y se volverían a equivocar por segunda vez ahora expulsándolos de aquí", reflexionan desde la Tancada, que tienen claro que no se van a ir. En la notificación, que no cogieron pero leyeron, les daban 10 días para dejar el lugar. "Pedimos una reunión urgente con Ada Colau", apunta Esteban, veterano activista vecinal de Ciutat Vella y una de las personas que trabaja activamente en la Tancada, donde se cruzan dos problemáticas: la de la ley de extranjería y la de la vivienda. 

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Fuentes municipales señalan que hay obras pendientes en la finca que quedaron paradas por la ocupación y que deben realizarse. "Durante todo este tiempo, los servicios municipales han estado en contacto con las personas que duermen en la Tancada para detectar posibles casos de alta vulnerabilidad, en cuyo realojo se está trabajando. En el momento de las prospecciones la mayoría de las personas eran demandantes de asilo que están pendientes de ser alojados por el Estado", prosiguen desde el consistorio antes de asegurar que se suman "a la reivindicación al gobierno del Estado de que abra plazas suficientes para los demandantes de asilo y agilice el procedimiento de entrada al sistema de protección, que ahora se alarga hasta seis meses".

"Está bonito hablar de los refugiados y de migrantes cuando no hay ninguna responsabilidad con ellos", responden desde la Tancada.