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El asesino del bar de Barcelona invitó a la menor a entrar en su local

La chica estaba discutiendo con su pareja y el dueño de la cafetería abrió la puerta para que se metiera en su establecimiento

Los Mossos d'Esquadra descartan el móvil machista porque víctima y autor del crimen no se conocían

Guillem Sànchez

Los Mossos d’Esquadra han descartado que el asesinato de una joven de 17 años en este bar de la avenida Mistral de Barcelona sea un crimen de violencia machista, ya que no han hallado ningún vínculo entre la víctima y el detenido. / FERRAN NADEU / EFE VÍDEO

La chica de 17 años asesinada ayer martes por la tarde en un bar del Eixample de Barcelona entró en el local porque Farid, el dueño del establecimiento detenido por este crimen, la invitó a pasar. Según fuentes policiales, Farid, de 32 años, abrió la puerta de la cafetería, ubicada en la avenida Mistral, mientras la víctima discutía con su pareja, un joven de 20 años, frente a su local.

A esa hora no había demasiada gente en este paseo y la reyerta entre los dos jóvenes, ambos de nacionalidad española, llamó la atención del dueño. La chica, a instancias de Farid, entró y en el interior del local, según todos los indicios, él acabó matándola con un cuchillo.

Móvil machista descartado 

Los investigadores han concluido que la menor y Farid no se conocían por lo que descartan que se trate de un caso de violencia machista. El problema es que tampoco hay otro móvil que tenga más sentido porque el crimen, en realidad, no tiene explicación racional.

Desde la calle, el novio escuchó gritos en el interior del local, en el que se encontraba la chica junto a Farid y entró en una panadería de enfrente a pedir auxilio. Las empleadas trataron de calmarlo para que llamara al 112. Lo hizo. Antes de la llegada de los policías, el joven entró en el bar y encontró el cuerpo de su pareja tendido en el suelo, acuchillado, sin vida. Entre ambas acciones, Farid había salido del bar con su bicicleta y se había dado a la fuga.

A los primeros agentes que llegaron al bar y vieron a la joven sin vida les costó creer la versión del novio, que seguía muy alterado. Pero la detención media hora más tarde de Farid por parte de la Guardia Urbana dio sentido a su relato. Farid, un hombre de origen marroquí que llevaba años viviendo en Barcelona, fue detenido por una patrulla de la policía municipal, ensangrentado y en estado de shock, cuando circulaba por la calle de Hospital en el Raval. Los Mossos confirmaron horas más tarde que era el autor material del crimen.

De su declaración no ha resultado posible saber por qué la mató. Tampoco él se encontraba en sus cabales y esta noche la ha pasado ingresado en una unidad psiquiátrica. Sin ningún móvil aparente, los agentes de la unidad de homicidios de los Mossos, a cargo de las pesquisas, tratan de inferir posibles causas que motivaran la agresión de Farid a la menor aunque, por el momento, ninguna de estas entrega una explicación lógica. A medida que pasan las horas, gana enteros la posibilidad de que se trate simplemente de una reacción irracional, la de Farid, que perdió la cabeza y acabó asesinando a la chica.

Bar cerrado

El crimen, por inconcebible, ensombreció una arteria peatonal repleta de terrazas. Con el paso de los minutos, los vecinos acabaron rodeando la cafetería mientras los agentes investigaban la escena del crimen dentro de un cordón de seguridad. El bar '69', el local está en ese número postal, abrió hace tres o cuatro meses. Según el entorno de Farid, él pudo arrancar este negocio gracias al dinero que había acumulado haciendo de anfitrión de apartamentos alquilados en Airbnb. O por lo menos eso es lo que él contaba.

La única camarera que había contratado Farid, una mujer de origen chileno, relató a este diario que fue despedida hace una semana, cuando el local cerró. Sin embargo, los vecinos de la avenida afirman que durante la última semana vieron como Farid levantaba y bajaba la persiana sin responder a ningún horario comercial.

El juzgado de instrucción 19 de Barcelona, en funciones de guardia, es el encargado de profundizar en el crimen. Los investigadores mantienen todas las hipótesis abiertas, salvo la de la violencia machista.