MEMORIA HISTÓRICA DE BARCELONA

Sant Antoni dedicará una plaza a la miliciana anarquista Conxa Pérez

El pleno del Eixample aprueba elevar a la ponencia del Nomenclátor llamar así el cruce de Tamarit con Borrell

El espacio está junto al reformado mercado, en el que la libertaria regentó un pequeño puesto durante décadas

Conxa Pérez Collado, en 2010.

Conxa Pérez Collado, en 2010. / JOAN CORTADELLAS (Joan Cortadellas)

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Regentó durante décadas un pequeño puesto de bisutería y ropa interior en el mercado de Sant Antoni, que durante el franquismo sirvió de clandestino punto de encuentro entre anarquistas, desde el que nunca abandonó su ideal libertario. No es casualidad, pues, que el enclave de la ciudad elegido para recordarla sea el cruce entre las calles de Borrell y Tamarit, en uno de los extremos de la recién reformada lonja. Así lo aprobó el último consejo plenario del distrito del Eixample, con los votos a favor de todos los grupos excepto Ciudadanos y el PP.

Conxa Pérez Collado nació en Les Corts en 1915 y murió en la Barceloneta en el 2014, a los 98 años, tras una vida marcada por el antifascismo militante. Hija de anarquista, Concha recibió la noticia del inicio de la guerra en el bar Los Federales, en su barrio. "Lo primero que se nos ocurrió fue asaltar el cuartel de Pedralbes, a buscar armas. la entrada fue fácil, no se resistieron, pero estábamos tan ilusionados que cogimos los fusiles y nos olvidamos las balas", explicaba en una entrevista en el 2010, hecha con motivo del homenaje que le organizó el Ateneu Enciclopèdic Popular, del que era socia. La preciosa fotografía que ilustra esta pieza fue tomada ese mismo día.

El olvido de la munición era una de sus anécdotas estrella, que compartí en numerosos espacios como miembro del colectivo Dones del 36, al que se unió a finales de los 90 gracias a la tozudez de la activista Llum Ventura, madre de la iniciativa, de quien ya no se separó hasta su muerte. Juntas, junto a mujeres como Trinidad Gallego y Josefina Piquet, conocida como 'la Nena del 36', hicieron un trabajo vital para conservar y reivindicar el papel de estas mujeres en la historia.

Testigo de la cárcel de mujeres

En 1932 se afilió a la FAI y en 1933 fue detenida por llevar una pistola escondida en el pecho, arma que escondía para ayudar a un compañero (el propietario de la misma). Por este episodio fue encarcelada en la olvidada prisión de mujeres de Reina Amàlia, en el Raval, cuya memoria fue recientemente recuperada por el colectivo SomAtents.

Militante de la CNT y de la CGT en la etapa moderna, luchó en Belchite. En diciembre de 1938 abandonó Barcelona y fue trasladada al campo de refugiados de Argelès. Regresó en 1942 y después de pasar un tiempo como empleada doméstica, abrió el puesto en el mercado de Sant Antoni en el que pasó gran parte de su vida.

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Sus últimos años los vivió en una residencia en la Barceloneta, cerca de su inseparable Llum, donde hasta el último día, ya en silla de ruedas, formó parte de la lucha vecinal de su barrio de acogida.