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PROYECTO COMUNITARIO

Remendando la invisibilidad en el Casal del Infants del Raval

Un grupo de madres del Casal dels Infants del Raval impulsa un punto de autorreparación de ropa

Las mujeres han aprendido técnicas de costura locales y, sobre todo, cómo enseñarlas

Helena López

Tot a punt, servicio de autoreparación textil en el Raval.

Tot a punt, servicio de autoreparación textil en el Raval. / RICARD CUGAT

Los martes y los jueves por la tarde, Shahinur Akter recoge a su hija pequeña, de 6 años, en el Collaso i Gil y van juntas al Casal dels Infants a hacer los deberes. "De P-3 a P-5 íbamos más a jugar, pero ahora ya hacemos deberes. Refuerzo. Estamos aprendiendo a leer y escribir en minúsculas", explica Akter sentada frente a una de las flamantes máquinas de coser del nuevo servicio de autoreparación textil comunitario y gratuito del Raval, en el local de la asociación en el 22 de la calle de la Reina Amàlia. El servicio, bautizado como 'Tot a punt', nace en el marco del 'casal' familiar, el que comparten Akter y su pequeña. La que aprende a leer y escribir es la niña, no la madre, pero lo hacen juntas. Es su madre la que ayuda a la niña a hacer los deberes, con el apoyo de las educadoras del 'casal', lo que al final es beneficioso tanto para la niña como para la madre, para mejorar su autoestima.

Nacida en Bangladesh hace 29 años, la mujer, madre de otro niño de 10 años, llegó al barrio en el 2014 después de pasar por Platja d'Aro, y uno de los primeros lugares a los que acudió fue al 'casal', donde no solo hace deberes con su hija, también, por las mañanas, estudia castellano, y, desde hace pocas semanas, es una de las 10 mujeres al frente de 'Tot a punt', proyecto hermano del consolidado 'Reparat millor que nou' en el vecino Sant Antoni. "Aquí yo soy la profesora", explica con una sonrisa. A esta joven vecina del Raval le gusta mucho enseñar, lo mismo a su hija a leer que a sus vecinas a coser una cremallera o los bajos del pantalón, de lo que va 'Tot a punt'.

"Esto es, sobre todo, un proyecto de barrio, impulsor de economía social y solidaria y de innovación social"

María José García

Directora de la sede del Casal dels Infants en el Raval

Akter, junto a Ealina Kousar, Shaiza Munir y otras siete mujeres, principalmente de Bangladesh y de Pakistán, aunque también de Marruecos y Rumanía, fueron formadas durante tres meses por Susagna Navó, costurera, profesora de costura. Aprendieron tanto técnicas de costura como vocabulario, ya que el objetivo no era solo que aprendieran a coser, sino que aprendieran a enseñar. La esencia del espacio es, como en 'Reparat millor que nou' con los pequeños electrodomésticos, que sean los propios vecinos los que arreglen ellos mismos su ropa. 

Tejiendo comunidad

El servicio abrió las puertas el 11 de febrero. Está abierto por las mañanas los lunes y los miércoles de diez de la mañana a una de la tarde y los martes y los miércoles de 17.30 a 19.30 horas. Uzma Rauk es una de las usuarias que acudió al espacio el pasado lunes. "Por ahora vienen sobre todo personas vinculadas a otros proyectos del 'casal', pero poco a poco se va enterando más gente de que estamos aquí", explica Kousar. Rauk ha traído unos pantalones que le van largos. Mientras le explican cómo cortarlos, habla y ríe con sus vecinos. Tejen, también, comunidad. 

Una de las integrantes del punto de autoreparación 'Tot a punt' / RICARD CUGAT

"La iniciativa quiere ser sobre todo un proyecto de barrio, impulsor de economía social y solidaria y de innovación social", señala María José García, directora de la sede del Raval del Casal dels Infants, quien también destaca el punto de sostenibilidad. "Cuando arreglas una pieza de ropa le das una nueva vida. De otro modo la tirarías", añade Gemma Funes, educadora responsable del proyecto a quien Akter, Kousar y Munir han costumizado una camiseta. En los momentos en los que no tienen a nadie a quien ayudar, aprovechan para reciclar piezas viejas. Están haciendo, por ejemplo, unos estuches para vender el mes que viene en el puesto de Sant Jordi.

La idea de crear este espacio nace en el proyecto Dona crea, otro espacio de encuentro del 'casal', en el que muchas mujeres expresaron sus ganas de querer aprender a coser "con las técnicas de aquí", puntualiza Kousar, quien en Pakistán ya cosía, pero quería aprender más. Las ganas estaban, como siempre, pero lo que faltaba, también como siempre, era el dinero. Así que cuando salió la convocatoria de ayudas económicas de Barcelona Activa de Impulsem el que fas, lo vieron claro. Además de las máquinas de coser, compraron una plancha profesional, y el próximo reto es que los muchos chavales del 'casal' que hacen prácticas en restaurantes y hoteles pasen por allí para plancharse, ellos mismos, por supuesto, sus uniformes.