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Gràcia

Los Mossos desalojan las casitas de la calle de Encarnació de Barcelona

La propiedad pidió la actuación por considerar que había riesgo para las personas que entraban en las viviendas

El concejal Badía reafirma el plan de expropiar los inmuebles, cuya demolición no cuenta todavía con un veto legal

Toni Sust

Los Mossos desalojan las casitas de la calle de Encarnació, en Gràcia.

Los Mossos desalojan las casitas de la calle de Encarnació, en Gràcia. / ALBERT BERTRAN

Los Mossos han desalojado este jueves a los vecinos de Gràcia que se encontraban dentro de las casitas de la calle de Encarnació que están en el centro de una polémica considerable desde que se iniciaron los trabajos para derribarlas y construir 28 apartamentos en el espacio que ocupan. Las obras empezaron en noviembre, pero la protesta vecinal frenó la tala de una encina bicentenaria y detuvo la demolición de las viviendas.

El consistorio afirmó entonces que no podría frenar el proyecto, que contaba con la licencia preceptiva. El concejal de Gràcia, Eloi Badia, especificó que los promotores eran los miembros de la familia que reside en las parcelas desde 1940 y que no tenían intención de vender los nuevos pisos, por lo que no cabía recurrir al retracto y tanteo, como ha hecho el gobierno de Ada Colau en otros casos. También aseguró que el consistorio no se planteaba comprar la propiedad porque no era su política lograr equipamientos por esa vía y que no había forma de detener las obras. Como mucho se contemplaba salvar la encina.

Badia pide “usos provisionales” del  jardín

La presión vecinal siguió y Badia anunció tiempo después que por la vía de catalogar la encina se podía suspender la licencia de obras. Más tarde abrazó la tesis del colectivo Salvem l’Alzina y anunció que las casas serían expropiadas y que allí se instalará una escuela infantil y vivienda pública. Un proceso que requerirá más de medio año, como mínimo. La propiedad, que no ha querido negociar la venta, subraya que en su día no tuvo problema para lograr la licencia y relata incluso que propuso un proyecto que mantenía las casas y preveía una nueva y que fue el consistorio quién recomendó derribar las existentes.

La familia pidió el desalojo de los inmuebles por cuestiones de seguridad y sostiene que es “lógico” en una “obra en curso”. Sin embargo, prefiere no hacer más declaraciones. Badia ha explicado que pedirá a la propiedad que permita “usos provisionales” del jardín. Lo que no queda claro es qué impide ahora mismo a los promotores derribar las casas esta misma semana. Badia lo ve así: “Creemos que no tendría sentido derribar algo que se va a expropiar. No tendría sentido para los intereses de la propiedad. Nos extrañaría mucho que se optara por esta vía”.  Por la tarde, los vecinos convocaron una protesta por el desalojo.