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No se presenta a la reelección

Alberto Fernández Díaz anuncia que deja el Ayuntamiento de Barcelona

El concejal ha estado 27 años en el consistorio en dos etapas

Toni Sust

Alberto Fernández Diaz en el encuentro en el que ha anunciado que deja el Ajuntament.

Alberto Fernández Diaz en el encuentro en el que ha anunciado que deja el Ajuntament. / ASLI YARIMOGLU

El presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha anunciado este mediodía que no volverá a ser candidato del partido en las elecciones municipales del 26 de mayo.

Fernández Díaz ha explicado que seguirá en el consistorio hasta que concluya el mandato. Ha afirmado que su mejor momento en Barcelona llegó cuando no era concejal con la designación de la ciudad como sede olímpica, en 1986. Como peor recuerdo de su paso por la política ha citado, conteniendo las lágrimas, los asesinatos por parte de ETA de los concejales del PP Francisco Cano, de Viladecavalls, y José Luis Ruiz Casado, de Sant Adrià de Besós.

Fernández Díaz ha sido concejal durante 27 años divididos en dos etapas, de 1987 a 1999 y del 2003 hasta la actualidad.

Su momento más álgido llegó en el anterior mandato, cuando con él como alcaldable el PP sumó nueve concejales y un peso decisivo. La irrupción de Ciutadans le dejó con solo tres representantes en el actual mandato.

El PP afronta las próximas municipales con pronósticos negativos: varias encuestas auguran que no obtendrá representación en el ayuntamiento por primera vez desde las primeras elecciones locales tras la recuperación de la democracia, en 1979.

Su próximo destino puede encontrarse o bien en el frente del Parlamento europeo en la actividad privada, vinculada a una empresa familiar. 

El PP anunciará el próximo domingo quién es su nuevo alcaldable. El partido mostró dudas sobre si sumarse o no a la candidatura de Manuel Valls, aunque su posición final es la de acudir a las elecciones en solitario. En los últimos meses había sonado como posible candidata Andrea Levy, cercana a la dirección de Pablo Casado, en la última semana se ha perfilado como posible candidato el presidente de la entidad antiindependentista Empresaris de Catalunya Josep Bou.

Una vida dedicada a la política

Fernández Díaz se enfrenta al último o al penúltimo capítulo de su vida política. Si acaba como candidato catalán del PP en las europeas, una plaza que se disputará con otros candidatos, como en el exdelegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, tendrá una prórroga en forma de premio. Detrás quedan varias décadas de servicio al PP en el que ha destacado por la disciplina de partido, con lo malo y bueno que ello conlleva. Junto con su hermano Jorge, ha llevado las riendas del PP en Catalunya, a veces con mano firme, a veces de forma más sutil. Incluso bajo el mandato de Alejo Vidal-Quadras y de Josep Piqué, los Fernández tuvieron la última palabra en muchas cuestiones clave.

Como presidente del PP, Alberto Fernández se encontró con una posición sin precedentes, ya que el pacto de CiU con José María Aznar le permitía acordar con el entonces president, Jordi Pujol, decisiones relevantes. Como responsable autonómico de los populares vivió situaciones paradójicas: el PP arrasaba en España pero en Catalunya se llevaba todos los palos por la intervención en Irak. Durante un tiempo considerable, Fernández Díaz apenas podía acudir a actos sin que las protestas le persiguieran.

De talante austero, se le recuerda paseando por el Parlament y amonestando a su jefe de prensa al verle hablar con el móvil del partido: le señalaba los telefónos fijos de la Cámara catalana para que ahorrara.

La hoz y el martillo

En el frente municipal, Fernández Díaz es visto por sus rivales como el concejal con más conocimiento de los entresijos del consistorio. También como el más rápido al denunciar la incoherencia del un voto de un grupo en el espacio –el Parlament o el Àrea Metropolitana de Barcelona- y el tiempo –es capaz de reprochar a un partido un voto de uno o dos mandatos antes. Como motorista –conduce una Harley- se propuso lograr que las motos pudieran circular por el carril bici, sin éxito. Como concejal, se especializó en un lenguaje paródico por el que Can Vies pasó a ser Can Trias y Barcelona, Taxalona. Deja frases como la que espetó hace más de una década al tripartito de izquierdas que encabezaba Joan Clos: “Ustedes han cambiado la hoz y el martillo por el cuchillo y el tenedor”.