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SUCESO EN NOU BARRIS

El fin de un matrimonio, origen del tiroteo de Barcelona

Cuatro miembros de una familia heridos de bala, dos de ellos, de extrema gravedad

Los Mossos han identificado a cuatro sospechosos en Sant Adrià Besòs

Guillem Sànchez

Tiroteo a plena luz del día en el Turó de la Peira de Barcelona.

Un pistolero ha atacado a cuatro personas en el barrio de Can Peguera, Nou Barris (Barcelona), este lunes a las 10.30 horas de la mañana. Ha herido de extrema gravedad a dos de ellos. La imagen de un individuo armado abriendo fuego contra ciudadanos en plena calle ha bloqueado a los vecinos, que han asistido al estallido de violencia incapaces de asimilarlo y, horas más tarde, tras digerirlo, han sido presa del miedo a que este se repita.  

"Había salido a pasear con mi nieta y he visto cómo se detenía un coche rojo junto a dos hombres que estaban de pie sobre la acera... y les disparaba", alcanzaba a relatar una mujer que tartamudeaba si tomaba consciencia de que una de aquellas balas podía haber sido para la pequeña con quien daba una vuelta. No era una posibilidad tan remota. Los cuatro heridos son miembros de la misma familia: un padre, dos de sus hijos y una nieta. La menor tiene solo un rasguño provocado, precisamente, por un proyectil rebotado. Tras el ataque, el agresor ha emprendido la huida. 

El final de la secuencia del tiroteo ha sido captado por un teléfono móvil. La grabación muestra a un individuo disparando contra un coche que se da a la fuga y, a pocos metros, sobre la acera, dos hombres, zigzagueantes, que tratan de sostener el equilibrio, abrazados. Uno de ellos, sin embargo, finalmente cae desplomado al suelo. Tras su caída, también se rinde su compañero. Ambos, heridos de bala, padre e hijo, son también los que se enfrentan a una recuperación más incierta. Uno ha recibido un disparo en el estómago, el otro, en la cabeza. Quien pende de un hilo más débil es el primero de ellos, el padre de la familia, Pedro.

Pastor evangelista 

Pedro es un pastor evangelista de una iglesia de Bon Pastor, un hombre de unos sesenta años conocido en la comunidad gitana, y querido. Fuentes policiales explican que el tiroteo ha sido el desenlace de una discusión familiar previa -entre dos familias emparentadas, para más señas- comenzada dentro de la casa del pastor. Pero ha acabado en la calle, a tiros. Tras los balazos, el agresor, en compañía de otros familiares, han montado en un Citroën de color rojo y han huido del lugar. Los parientes de Pedro, entre gritos, le han cargado a él y a su hijo en un Mercedes de color negro y los han trasladado al Hospital Vall d’Hebron. Cuando las ambulancias del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) han llegado al lugar, ya no había nadie. 

La policía local de Sant Adrià de Besòs ha detenido instantes después del tiroteo a cuatro ocupantes que circulaban en un Citroën rojo. A punta de pistola, uno de los agentes municipales les ha hecho descender del vehículo y los ha cacheado. Durante la inspección no ha aparecido ninguna pistola. Aunque sí algunos cuchillos. Según subrayan oficialmente los Mossos, que se han hecho cargo de los cuatro hombres, estos han sido identificados pero no han quedado detenidos. Por el momento. La investigación sigue en marcha.

Medidas de seguridad en la Vall d’Hebron

Los Mossos han desplegado un dispositivo de seguridad en el hospital de la Vall d’Hebron para proteger a los familiares de Pedro desplazados al centro sanitario y, también, para contener cualquier un altercado derivado de su nerviosismo. Al cierre de esta edición, solo corre peligro la vida del padre.

El vecino que vive justo delante de Pedro le describe como "un buen hombre" y explica que "tiene seis hijos y varios nietos". Todo cuanto sabe de su pasado es que "había trabajado en mercadillos". Los Mossos han registrado el domicilio de Pedro y ni lo han encontrado revuelto ni ha aparecido tampoco rastro alguno de droga. 

Fuentes consultadas por este diario explican que ambas familias, la de los presuntos agresores y la de Pedro están unidas por un matrimonio que recientemente acabó en divorcio. La ruptura sentimental entre uno de los hijos de Pedro y la hija de otra familia, residente en la Mina (Sant Adrià de Besòs) y en el barrio de Verdum (Barcelona), elevó una tensión que ha florecido esta mañana en las calles de Can Peguera, un núcleo de casas unifamiliares de una sola planta, icónicas en Nou Barris, construidas para obreros a comienzos del siglo pasado junto al Turó de la Peira.    

La ley gitana

Según la ley gitana, de transmisión oral, "un muerto se paga con otro muerto". Las alarmas de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana estarán encendidas esta noche y pendientes del estado de salud de Pedro. Si fallece, convendrá activar a los antidisturbios ARRO y Brigada Móvil para evitar cualquier tentación de venganza. La misma ley, una tradición vinculada a las raíces nómadas del pueblo gitano, dicta también que, para facilitar la convivencia entre clanes, los parientes del asesino deben huir para no ofender a los de la víctima. Por eso, tampoco está descartado que el tiroteo de Can Peguera acabe en otro éxodo como el desencadenado tras el asesinato del Port Olímpic en enero del 2016, que forzó el destierro de 500 vecinos.

Temas: Tiroteos