Ir a contenido

actividad prohibida

Los mendigos con perro vuelven al centro de Barcelona

Nuevos canes son exhibidos después de que la Guardia Urbana decomisara una quincena en agosto

El individuo que tras explotar a ocho animales huyó a Madrid ha regresado ahora al paseo de Gràcia

Marta Alcázar

Un mendigo pide limosna junto a un perro, este domingo, en el paseo de Gràcia. 

Un mendigo pide limosna junto a un perro, este domingo, en el paseo de Gràcia.  / ELISENDA PONS

No es lo mismo pedir limosna solo que hacerlo junto a un perro. Bien lo saben la veintena de individuos que han vuelto a poblar las aceras del centro -calle Pelai, plaza de Catalunya y paseo de Gràcia- con nuevos canes. Son los mismos grupos organizados a los que la Guardia Urbana decomisó una quincena de animales a finales de agosto después de la denuncia de EL PERIÓDICO sobre la explotación de ‘perros mendigo’. Los propietarios exhiben nuevos animales de raza que son drogados o sometidos a una violencia abusiva, según denuncia la asociación Vigilancia Solidaria.

Siete personas pedían limosna con sus canes en los centros turísticos la mañana del pasado miércoles. También han sido vistos mendigando en los vagones de la L4. La Guardia Urbana los tiene identificados: proceden de Rumanía y Bulgaria y se distribuyen los puntos de mendicidad. Cuando los cachorros llegan a sus manos, se apresuran en ponerles el chip y los registran en el Arxiu d’Identificació d’Animals de Companyia. Así se los apropian y cumplen con la legislación.

Son perros jóvenes y cachorros de pura raza, algunos muy activos como labradores o chihuahuas y otros potencialmente peligrosos como American Srafford. Proceden del país de origen de sus propietarios y también de criaderos ilegales. “Pasan hasta 12 horas sin apenas moverse. Tenemos vídeos de perros drogados y otros que son sometidos a violencia extrema”, explica la portavoz de Vigilancia Solidaria, Andrea Prada. La organización continúa patrullando las calles de la ciudad y denunciando el delito en las redes sociales. Ahora también cuelgan carteles a diario en los puntos de mendicidad.

Este reportaje no ha tenido en cuenta a las personas que viven en la calle con sus animales de compañía, sino a individuos que se lucran a costa de los perros con carteles de reclamo y botes de limosna.

Presencia ‘minoritaria’

La Guardia Urbana recuerda que está prohibida la mendicidad con animales en la vía pública, pero reconoce que no retira el animal si está “censado o el propietario presenta una cartilla del Ministerio de Agricultura del país de origen”. También verifica que el animal esté “en buenas condiciones”. De no ser así, la policía reconoce que les impone una sanción, pero no los requisa.

La Oficina de Protección de los Animales del Ayuntamiento de Barcelona reitera la prohibición de “usar animales en la vía pública para fines lucrativos o como reclamo para mendigar”. Afirman que se han intervenido 43 perros y dos gatos en lo que va de año por este motivo. Los animales requisados son trasladados a centros de acogida municipales y dados en adopción. Consultado por la reincidencia de los perros mendigo, el ayuntamiento considera que la presencia de animales entre las personas sin hogar es “claramente minoritaria”.

Perros peligrosos sin licencia

La tenencia de perros potencialmente peligrosos (PPP) está sujeta a una licencia que debe obtener el propietario, según marca la ley y destaca el Colegio de Veterinarios de Barcelona. Para obtener el permiso, personal e intransferible, ha de certificar que está libre de antecedentes penales, superar un examen psicotécnico y contratar un seguro de responsabilidad civil.

La aplicación de esta licencia cojea en la práctica. Mientras las protectoras de animales exigen el permiso antes de dar un perro de presa en adopción, las clínicas veterinarias identifican al animal sin reclamarlo. “Cumplimos con la ley, que obliga a identificar a los animales antes de ser censados en el consistorio”. responde María Pifarré, miembro de la junta del Colegio, que añade que les informan de la obligatoriedad de la licencia. Sin embargo, los individuos que usan estos animales para la mendicidad no tienen dicho permiso ni cumplen con los requisitos.

Los perros PPP también acompañan a personas toxicómanas que piden limosna. Estos lo hacen alrededor de la Rambla y la de calle de Ferran: “La policía me quitó el perro en verano. Desde entonces la gente no deja dinero”, se lamenta un mendigo natural de Hungría que prefiere no revelar su nombre. Afirma estar en tratamiento de desintoxicación mientras pide limosna en la calle del Bisbe, a pocos metros de dos artistas callejeros con más suerte en la recaudación. Muchos toxicómanos usan a los perros de presa como medida de reclamo, pero también como protección ante posibles robos y ataques: “Me quitaron el perro y hace unos días me robaron todo lo que tenía”, lamenta.

Vigilancia Solidaria reclama más compromiso a las clínicas veterinarias para la identificación de estos animales: “No puede ser que haya personas con 11 perros a su nombre”, denuncian.  Aunque contactaron con el Colegio de Veterinarios sin éxito, la organización profesional se ha comprometido a estudiar la problemática: “Buscaremos formas de controlar el número de licencias que entregamos a cada persona”, comenta Pifarré a este diario. Lo debatirán en la próxima reunión.

Billete de ida y vuelta

B. I. fue identificado en agosto con ocho perros distintos en tres días. Mendigaba junto a una mujer entre el paseo de Gràcia y la calle de Pelai. Tras los decomisos que realizó la Guardia Urbana a finales de verano, la pareja abandonó las calles de Barcelona y apareció en la calle Preciados de Madrid el 4 de septiembre. Pedían limosna junto a un cachorro de chihuahua y otro de American Stafford, con chips obtenidos en clínicas madrileñas.

Los vecinos reconocieron a la pareja en pocas horas y la denunciaron en las redes sociales: “Ganamos seguidores después de que el problema saliera en los medios y los vecinos se pusieron en contacto para verificarlo”, explica Prada. La Policía Municipal retiró los perros al día siguiente.

La pareja ha regresado a Barcelona y ha recuperado la mendicidad en las mismas esquinas que ocupaba en verano. Alternan la exhibición de un Golden Retriever y un American Stafford. La Guardia Urbana le ha decomisado esta semana el Golden después de que mantuviera un violento rifirrafe con dos activistas. En la tarjeta identificativa del animal, probablemente robada, no constaba el sello de ninguna clínica veterinaria. El animal ha sido depositado en la perrera de Barcelona y será dado en adopción. Se desconoce el paradero del American Strafford.

Temas: Perros