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CAMPAÑA DE INSPECCIÓN

Barcelona multa a 210 comercios por vender flores en la calle

La campaña de inspecciones que empezó a instancias del gremio de floristas ha acabado sancionando por igual a los bazares y a sus propios asociados

La oposición insta, en la comisión de economía, a rebajar la tasa por ocupar la acera

Ernest Alós

Una floristería de Barcelona, ayer.

Una floristería de Barcelona, ayer. / ÁLVARO MONGE

El gremio de floristas de Barcelona lleva años clamando contra la competencia desleal que supone la venta de flores en bazares que utilizan la calle como expositor de su mercancía. La denuncia de los floristas, ha explicado ayer el concejal de Comercio y Mercados, Agustí Colom, llevó a emprender una campaña de inspección y sanciones, pero con resultados inesperados. Solo 41 floristas, desveló ayer Colom en la comisión municipal de Economía, abonaban la licencia para poder ocupar la acera con sus plantas. De los 251 comercios inspeccionados, 210 fueron multados por ocupar la calle sin permiso. Y de ellos, solo la mitad eran bazares. La otra mitad eran floristas.

La batida municipal supuso a las 210 comercios expedientados multas que pueden alcanzar hasta los 1.803 euros, aunque la práctica totalidad se encontró con un boleto por un importe menor, de 900 euros. Y que pagado a tiempo se queda en 315 euros. Ya han pagado 135 comercios, 68 tienen el expediente aún en trámite y 7 lo han visto archivado por defecto de forma. Pero aparte de la multa, las consecuencias han sido otras: la campaña municipal ha forzado a los vendedores de flores que ocupan la calle a pedir la licencia (99 ya la tienen, y 25 la tienen en trámite).

“El objetivo de regularización se ha conseguido”, ha dicho Colom. La oposición municipal en pleno ha reprochado al Gobierno municipal el contraste entre la rigidez en el cumplimiento de la normativa con el sector de la flor y la tolerancia municipal ante el top manta: la información de EL PERIÓDICO sobre los cientos de llamadas sin respuesta de los responsables de Renfe (“a los Mossos”, recordó Colom) por la ocupación de los manteros de los espacios de circulación de la estación de la plaza de Catalunya han sido una referencia constante.

El concejal del PP Javier Mulleras ha calificado de “estrés sancionador” la actuación municipal, después de reclamar y obtener el número de sanciones impuestas por ocupación de la vía pública por actividades comerciales desde el 2012. Durante el mandato de Xavier Trias las sanciones oscilaron entre las 245 del 2015 y las 280 del 2013, mientras que en el mandato de Colau han sido, de 361 (2016), 324 (2017) y 645 (en lo que llevamos de 2018). Mulleras ha lamentado que hayan acabado pagando multas el sector que había denunciado la competencia desleal de los bazares, mientras Colom ha recordado que una vez iniciada la campaña inspectora a instancias de los floristas, esta no se podía aplicar de forma discriminatoria a un tipo específico de establecimientos.

Rebajar las tasas

Pero con esta regularización ejemplarizante no se acaba la historia. Los grupos de la oposición han asumido las reclamaciones del gremio de floristas, en especial la reforma de la ordenanza que fija las tasas por ocupar la vía pública. Los floristas reclaman que su importe no sea equivalente al que pesa sobre las terrazas de los establecimientos de restauración, y que se tenga en cuenta no solo el menor rendimiento económico sino también la necesidad de mantener algunas plantas al aire libre. La comisión ha aprobado instar al ayuntamiento la rebaja de las tasas para el sector. “No puede pagar lo mismo un metro cuadrado de macetas que una mesa de restaurante de un metro cuadrado”, ha sostenido el concejal del PDeCat Raimond Blasi. La portavoz de Ciutadans, Carina Mejías, ha calificado las multas sobre un sector “que paga sus impuestos” de “sobredimensionadas y excesivas”, y contradictorias con la impunidad “de otro tipo de ocupación de la vía pública como el top manta”.

Las Rambles

La comisión de economía ha instado también al Ayuntamiento, por iniciativa de ERC, a impulsar actuaciones que preserven las paradas de flores dentro del marco de la reforma de las Rambles. "O ponemos remedio, o las floristerías serán un recuerdo del pasado", ha lamentado la concejal republicana Trini Capdevila.