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venta ambulante no regulada

Renfe llama 600 veces en un año al 112 para sacar a los manteros de la estación de Catalunya

Sostiene que el 'top manta' en el vestíbulo de la parada obstaculiza una posible evacuación

La compañía lleva diez meses pidiendo a Mossos y Guardia Urbana que despejen los accesos

Óscar Hernández

Vendedores de top manta, en el vestíbulo de la estación de Renfe de la plaza de Catalunya, la semana pasada. Al fondo, máquinas expendedoras de billetes. 

Vendedores de top manta, en el vestíbulo de la estación de Renfe de la plaza de Catalunya, la semana pasada. Al fondo, máquinas expendedoras de billetes.  / Ferran Nadeu

La estación de Renfe en plaza de Catalunya, cuyos 80.000 pasajeros diarios la convierten en la segunda más transitada de Catalunya, sufre permanentemente la ocupación de su vestíbulo de acceso por parte de más de 100 manteros que buscan en estas instalaciones la tranquilidad que no tienen en el exterior, donde se arriesgan más la presión policial y la incautación de su mercancía. Sin embargo, la ocupación de tres cuartas partes del vestíbulo por vendedores y sus mantas repletas de objetos constituye un obstáculo importante en caso de emergencia, según los responsables de seguridad de la compañía de ferrocarriles. Renfe lleva 10 meses alertando a Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra de este problema sin que hasta el momento se haya solucionado. En este tiempo han realizado ya 600 llamadas al 112 pidiendo ayuda policial para desalojar el vestíbulo.

"Nuestro principal problema es que si tuviéramos que evacuar la estación por una emergencia no podríamos hacerlo con seguridad porque la mayoría de pasos y accesos a las escaleras están ocupados", explica un portavoz de la compañía ferroviaria. Y no haría falta que se tratara de un atentado terrorista para proceder a evacuar la estación. "Solo que se clavara un freno de un tren, el roce ya provocaría una humareda en los andenes que nos haría evacuar toda la estación", añade.

Principal punto de venta

Los vigilantes de seguridad contratados por Renfe son los primeros que han intentado sin éxito poner orden en el inmenso vestíbulo ubicado bajo las fuentes de la plaza de Catalunya. "Hay ocasiones en que los pasajeros ni siquiera pueden acceder a las máquinas expendedoras", explica un vigilante que confiesa sentirse impotente y resignado ante el fenómeno en el que ya es el principal punto de venta del top manta de la ciudad. Hace una semana, cuando este diario realizó un cómputo, había 130 manteros en el vestíbulo.

Paradas de 'top manta' en el vestíbulo de la estación de la plaza de Catalunya, junto a los tornos de acceso y salida. / FERRAN NADEU

Los mismos vendedores en situación irregular confiesan que en el hall de la estación de Renfe de Catalunya se sienten más seguros. "Aquí hay menos redadas que en la calle. Y  con la llegada del frío y las lluvias es más cómodo, aunque vendemos menos", explica John Fay, un hombre senegalés de 35 años, que se queja de pasar a veces hasta dos días sin vender ni un solo cinturón.

Un vigilante explica que "hay veces en que los pasajeros ni siquiera pueden acceder a las máquinas expendedoras"

Tanto los Mossos d’Esquadra, que tienen una comisaria a pocos metros del vestíbulo, como la Guardia Urbana, no han conseguido mantener despejados los accesos a la estación intermodal (también hay líneas de metro y de Ferrocarrils) para desespero de Renfe. "Somos los primeros en denunciar que aquí tenemos un problema de seguridad para las personas y asi lo hemos explicado a Mossos y Guardia Urbana que se limitan a  hacer batidas puntuales", manifiesta un cargo de la compañía, que teme que un día se produzca una desgracia.

Reuniones, desalojos y el 112

Tras enviar Renfe varias cartas a Mossos y Guardia Urbana a principios del 2018, las tres partes acordaron reunirse el pasado 6 de febrero. En el encuentro el responsable de la Dirección General de Seguridad de Renfe les explicó "el grave riesgo que supone la ocupación del vestíbulo de la estación si fuera necesario realizar una evacuación de emergencia o se produjese un desalojo incontrolado de viajeros por una situación de pánico". En esa reunión los mandos policiales coincidieron en explicar que no podían desalojar a los manteros "por el temor a que estos huyan con los fardos a cuestas y bajen a los andenes de Renfe y metro con el consiguiente riesgo para los viajeros y el miedo a que salten a las vías donde podrían coger piedras y lanzarlas a los agentes".

Pese a ello, sopesando los dos riesgos -el de la evacuación de la estación o el desalojo de los vendedores- los dos cuerpos policiales aceptaron realizar el primer desalojo de manteros el pasado 24 de febrero. Desde ese día hasta hoy ya se han llevado a cabo una veintena de operaciones en el vestíbulo de Catalunya, según fuentes de Renfe. "Aunque los vendedores abandonan la estación, estos regresan en cuanto la policía se va", añaden.

Ante esta falta de resultados los mandos policiales aconsejaron a los responsables de seguridad de Renfe que cada vez que vieran lleno de vendedores el vestíbulo llamaran al teléfono de emergencias 112. "Este año hemos llamado ya unas 600 veces al 112 pero seguimos igual", apunta un responsable de la compañía de transportes. "Permítanme recordarles lo vital que resulta tener los itinerarios de evacuación libres de obstáculos", pidió un directivo de Renfe a los mandos policiales en una de sus reuniones.

Las últimas cifras del 'top manta' en Barcelona

600 manteros venden sus artículos en las calles de Barcelona, según los datos recogidos por un equipo de intervención social del  Ayuntamiento de Barcelona, que ha entrevistado a unos 300 para realizar una radiografía de la venta ambulante no regularizada.

92 de cada 100 manteros son hombres, según el estudio. 

58  de cada 100 manteros entrevistados proceden de Senegal, nacionalidad mayoritaria. El resto llegaron desde Pakistán (16%), Bangladés ( 8%), Latinoamérica (4%), Marruecos (2%) y Gambia (1%). 

51 de cada cien vendedores irregulares del top manta tienen entre 18 y 30 años, la mayoría,. El resto se distribuye así por edades:menores de 18 (1,5%), de 31 a 45 (años 30%), de 46 a 65 (19%) y más de 65 (1%). 

87 inmigrantes se han apuntado a planes de ocupación municipal para dejar la manta desde el 2016.  Otros 58 han pedido ayuda para su proceso de regularización.

130  manteros vendían sus artículos (cinturones, bolsos, bambas, chándales, camisetas...) en la tarde del martes 2 de octubre en el vestíbulo de la estación de Catalunya.