01 oct 2020

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APUESTA POR LA MOVILIDAD SOSTENIBLE

El viejo Horta se une al espíritu de las supermanzanas

El casco antiguo del barrio pacificará cuatro calles para evitar el tráfico de paso hacia la Ronda de Dalt

Carlos Márquez Daniel

Imagen virtual de Feliu i Codina, tras la reforma. 

Imagen virtual de Feliu i Codina, tras la reforma. 

Barcelona tiene un problema que afecta a todos los aspectos de su vida, de sus rutinas, de su convivencia y de su futuro. Como ciudad más densa de Europa, sin opciones de crecer,  con un urbanismo robusto y poco volátil, la capital catalana se enfrenta al reto de devolver las calles a las personas sin que ello frene el crecimiento económico. Las supermanzanas son una parte de ese puzle. Pero eso, lo de expulsar coches de manera sutil, cambiando sentidos de circulación, reduciendo carriles o ganando aceras, no es más que una teoría que se adapta a terrenos tan diferentes como el Eixample, Gràcia o Sant Andreu. El retraso en esta materia es inquietante, y la tendencia es contraria a la esperada: crecen los desplazamientos en vehículo privado, aunque es justo admitir que también lo hace el transporte público. El casco antiguo de Horta se sumará ahora a la filosofía de las ‘superilles’. Muy de refilón, pensarán algunos, porque se parece mucho a la clásica pacificación de calles añejas de barrio de toda la vida, como se hizo en el Born y en Gràcia. 

El ámbito de actuación está dentro del perímetro que marcan la avenida del Estatut, la calle del Tajo y las avenidas de la Vall d’Hebron, Valldaura y Fabra i Puig. El debate se inició en el 2016 y que se haya demorado tanto la ejecución impone recordar uno de los principales problemas que tuvo la supermanzana del Poblenou: la falta de comunicación. Básicamente, muchos vecinos del barrio se encontraron las calles cortadas al volver de vacaciones, sin haberse enterado de la tostada. Aquí, señala el consistorio, se ha hablado con residentes, comerciantes, entidades y ‘ampas’. En Horta el objetivo es evitar que estas callejuelas sean zona de paso. Se calcula que unos 3.000 vehículos diarios cruzan la zona sin que el barrio sea su destino. La mayoría atajan para llegar a la Ronda de Dalt. El ayuntamiento espera que la mayoría dejen de usar este trazado, a pesar de que seguirá operativo. Eso es quizás lo que más llama la atención de esta teórica supermanzana, que no se expulsa 'físicamente' a los vehículos (Solo una de las calles de la 'superilla' del Poblenou atraviesa la zona), sino que se les intenta reeducar para que vean que ir por ahí no es una buena idea. Ese es, según fuentes del consistorio, el acuerdo al que han llegado en el proceso participativo. 

Este mismo octubre empezarán los trabajos en las calles de Fulton y Horta, donde se instalará plataforma única y la velocidad se reducirá a 10 kilómetros por hora. Este pedazo del proyecto se terminará en marzo del 2019 y tiene un coste de 365.000 euros. Le seguirán algunos tramos de Chapí y Feliu i Codina, entre febrero y julio del año que viene y con un presupuesto de 1,3 millones de euros. Esta será la cuarta supermanzana de la era Colau, después de la del Poblenou, Les Corts y Sant Antoni. Queda trabajo por hacer para alcanzar las 503 que estipula el plan de movilidad urbana en vigor. 

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