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BALANCE DE VERANO

Las ofertas para frenar la caída de clientes reducen un 14% los ingresos de los hoteles de Barcelona

Jordi Clos arremete contra el combinado de inseguridad, incivismo y erróneas políticas turísticas

Alerta de la pérdida del turismo de lujo y del auge del viajero 'low cost' y pide remontar la reputación local

Patricia Castán

La recepcionista de un hotel de Barcelona atiende a una clienta.

La recepcionista de un hotel de Barcelona atiende a una clienta. / RICARD CUGAT

Con datos frescos del mes de agosto, el presidente del Gremi d'Hotels de Barcelona ha salido este jueves a la palestra para pronunciarse sobre un verano complicado en el sector turístico, que deja atrás una caída de la ocupación ligera (en torno al 1% en julio y agosto) a costa de rebajas de precio que han hecho caer un 14% su facturación media. Para la patronal, más allá del bajón de ingresos, se corre el riesgo de entrar en un bucle de pérdida de calidad del turismo, cuando el precio es el elemento que incentiva el viaje.

Clos ha dado la alarma también por la "pérdida de reputación de la ciudad", tanto en los ránquings internacionales, como en las noticias que han trascendido este verano de la capital catalana: de la turismofobia a los continuos robos de relojes a turistas, pasando por el ambiente de incivismo en la Barceloneta y el continuo ofrecimiento de drogas a quien pasea por las calles del centro, ha relatado.

El mes de agosto se ha cerrado con una ocupación del 88% en la ciudad, un punto menos que hace un año, pero vendiendo las habitaciones un 19% más baratas que hace un año, a una media de 135 euros. La facturación final cayó ese mes un 20%. En julio, la ocupación fue mejor (como siempre ese mes), del 91%, con un descenso del 0,7% pero otro descenso de facturación del 7,3%.

En conjunto, en verano se ha dejado de ingresar un 14% menos de dinero, que en el caso de los hoteles de lujo alcanza una media del 18,5% de desplome.

En el acumulado del año, según las cifras oficiales del sector, la ocupación se sitúa en el 81,5%, 2,5% menos que el año pasado y con un decremento de ingresos cercano al 10%. Las camas se están vendiendo un 7,3% más económicas, pero también caen otros servicios.

Cifras aparte, el sector está preocupado por el futuro, a tenor de las advertencias que lanzan países como EEUU, Canadá, Alemania o Reino Unido sobre los riesgos de viajar a Barcelona. Y por los siete puestos que ha caído la ciudad en el informe anual de City Rep Trak, donde ha bajado del puesto 8º al 15º de las mejores ciudades.

Clos no ha querido apuntar a "culpables", sino que ha relatado los síntomas que da la ciudad de que algo está cambiando a peor -mantiene-, visto "el incremento de inseguridad, la falta de limpieza, la proliferación de la actividad ilegal en las calles y el posicionamiento negativo del ayuntamiento en relación a la actividad turística", entre otros. 

Sin respuesta institucional

Ha enfatizado que a principio de verano pidió ayuda a Colau y a la 'conselleria' de Interior ante la percepción del auge de la delincuencia, y cada uno de ellos le remitió al otro.

El empresario considera que es necesaria más presencia policial, de Mossos y Guardia Urbana, para revertir la situación delictiva pero también la continua vulneración de la ordenanza cívica. Incluso ha lamentado que la Urbana se dedique a multar a los floristas de la Rambla por el espacio que ocupan o a la terraza del Tio Ché, "con todo lo que está pasando". Hay que "invertir los recursos en la situación complicada que vive Barcelona", ha defendido.

El sector reclama una vez más que se destine el 100% de la tasa turística a promoción de Barcelona para tratar de "relanzar su reputación internacional", no solo captando viajeros sino teniendo "ordenada la ciudad". "No hace falta inventar nada porque ya lo hicimos y hemos tenido muchos años de éxito, lo que hay que hacer es gestionar bien la ciudad con una estrategia clara y ambiciosa", así como generar una "oferta de calidad" que atraiga a un turismo en consonancia. 

Y ha recordado que el ayuntamiento frustró el desembarco de una cadena como Four Seasons, mientras que a Barcelona le crece alojamiento ilegal y 'low cost' "como 'bolets'".
 

Temas: Turismo

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