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la crisis de la vivienda

Plataformas vecinales tratarán de impedir la subasta de pisos de la Generalitat

Aturem la Subhasta organiza una acampada para impedir el acceso de los aspirantes a la puja

Economia sopesa buscar un espacio con más aforo ante el interés del sector inmobiliario

Carles Cols

Protesta contra la subasta en la calle de Pla de Fornells.

Protesta contra la subasta en la calle de Pla de Fornells. / RICARD FADRIQUE

“Igual que paramos un desahucio, somos también capaces de parar una subasta”. Las espadas están en alto. La macedonia de plataformas vecinales que luchan contra los desahucios han celebrado este viernes una última e infructuosa reunión con la Conselleria d’Economia. Sobre la mesa estaba la petición de que el próximo 5 de julio no se celebre la anunciada subasta de 46 inmuebles que la Administración autonómica ha heredado porque sus dueños fallecieron sin hacer testamento. La Generalitat no solo no ha cedido, sino que a la vista de la gran cantidad de personas y empresas que han mostrado interés por pujar sopesa ya incluso buscar un auditorio más grande para esa cita. El 5 de julio puede ser una jornada movida e inaudita porque, según Bárbara Roch, la voz de la frase que encabeza el texto, lo de parar la subasta va en serio. Como si fuera un desahucio.

El caso de este lote de inmuebles a subasta logró sus primeros cinco minutos de fama porque inicialmente en la lista estaba un edificio de la calle Llibreteria de Barcelona, la finca situada sobre el Mesón del Café, un local con pedigrí por su antigüedad. Las plataformas vecinales cavaron la primera trinchera ahí, no solo por la fama del local, abierto al público desde 1909, sino porque se trata de un inmueble en el que todos los pisos tienen inquilinos con contratos de alquiler vigentes y porque se trata de un barrio, el Gòtic, de galopante gentrificación. El Ayuntamiento de Barcelona pudo en su día negociar con la Generalitat la adquisicíón de la finca antes de la subasta, pero se durmió. La causa parecía perdida, pero las protestas, contra pronóstico, surtieron efecto. La Generalitat sacó de la subasta el inmueble. Lo indultó. La misma suerte pide para el resto de fincas la plataforma Aturem la Subhasta, el paraguas bajo el que provisionalmente se han agrupado siete movimientos vecianles distintos.

Sobrepasados por la expectación

La subasta, salvo que haya cambios de dirección, que parece que los habrá, está previsto que se celebre el próximo jueves en el número 639 de la Gran Via de Barcelona, donde la Conselleria d’Economia tiene su secretaria de Hacienda. El plan previsto en la agenda de Aturem la Subhasta consiste en acampar la noche anterior en una de los ramblas laterales de la Gran Via y aguardar allí la llegada de quienes quieren puja, particulares y tal vez representantes de las controvertidas socimis, esas sociedades inversión de baja tributación fiscal a las que se acusa directamente de disparar el precio del alquiler. Van a por las piezas más preciadas. No son todas. Al parecer, un par de lotes puede que ni siquiera salgan a subasta por falta de interesados.

Por la mañana, antes de la reunión con los representantes de la hacienda catalana, los miembros de Aturem la Subhasta han intentado llevar a cabo una acción de protesta en uno de los inmuebles que se venderán al mejor postor, un piso situado en el barrio de Roquetes, en la calle Pla de Fornells. La acción no ha ido más allá de colocar una pancarta frente a la finca, para dar a conocer las intenciones de la Generalitat. Pretendían ir más allá. Tal vez ocupar el inmueble. No han pasado de la puerta de la calle.

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