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PATRIMONIO

ERC pide que el restaurante Pitarra sea Bien Cultural de Interés Nacional

Los republicanos quieren impedir que el local de la calle Avinyó pase a ser un pub irlandés

El Periódico

Interior del restaurante Can Pitarra.

Interior del restaurante Can Pitarra. / JOAN CORTADELLAS

El grupo municipal de Esquerra Republicana (ERC) en el Ayuntamiento de Barcelona reclama que el Restaurant Pitarra, adquirido por un empresario irlandés para convertirlo en un pub-restaurante, sea declarado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) para impedir su transformación. Los republicanos, además, han iniciado una campaña, 'Salvem el Pitarra'para recoger firmas de apoyo de la ciudadanía.

El presidente del grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, ha explicado hoy que el jueves pasado se presentó una solicitud a la Generalitat para declarar el espacio como BCIN. Según Bosch, si la Generalitat hace un informe favorable para su tramitación, esto "impedirá que se inicie cualquier obra que afecte el espacio". "Con casi 128 años de historia, el Pitarra ha preservado la trastienda de la antigua relojería del dramaturgo Frederic Soler Pitarra, uno de los padres del teatro catalán moderno", ha añadido. "Es necesario hacer toda la presión que sea necesaria para conservar uno de los símbolos del patrimonio de nuestra ciudad", ha reivindicado Bosch. 

Redecoración  como pub irlandés

Sin embargo, los nuevos propietarios del local solo han pedido un 'enterado' de obras menores para "redecorar" la planta baja del local, y sostienen que mantendrán el ambiente que recuerda a la figura de Serafí Pitarra en el altillo del restaurante. El distrito de Ciutat Vella informó el viernes de que mantendría pronto una entrevista con los propietarios y que cualquier nueva actividad debería estar de acuerdo con la licencia de que dispone el local, que es de restaurante.

Frederic Soler, que firmaba sus obras teatrales como Serafí Pitarra, regentó una relojería en el local de la calle Avinyó mientras sus comedias descacharrantes popularizaron el teatro en catalán, mantenía actividades como empresario teatral (dedicó el Romea a la escena en lengua catalana) y mantenía en su trastienda tertulias literarias de las que nacieron revistas como 'La Rebotiga' o 'L'Esquella de la Torratxa'.

Sin embargo, ya en torno a 1890 su relojería y trastienda fueron traspasadas y convertidas en restaurante, sin que, tras el paso de los años, quedase rastro alguno de su pasado literario. Fueron sus propietarios a partir de los años 70, los hermanos Roig,  quienes decidieron recuperarlo, bautizando el restaurante como  'Rebotiga d'en Pitarra. Bressol del Teatre Català' y decorando el local con manuscritos, dibujos y primeras ediciones de las obras del autor.