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Mujeres y gitanas

300 representantes de la etnia en 16 países europeos se dan cita en Barcelona

El encuentro se abre con la denuncia por la doble discriminación que sufre el colectivo

El Periódico

Intervención de Julie Ward en el congreso de mujeres gitanas.

Intervención de Julie Ward en el congreso de mujeres gitanas. / Selene Pernas

Lo dice un hombre, pero quizá por eso tiene más valor. El presidente de la Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez, ha afirmado que "el futuro del pueblo gitano está en manos de las mujeres gitanas", en la presentación del segundo Congreso Internacional de Mujeres Gitanas, que ha reunido este viernes en Barcelona a más de 300 participantes de toda Europa.

Ramírez ha reconocido que "mientras que los hombres hacían de valientes y daban la cara para acabar en las cárceles, las mujeres se quedaban en casa cuidando de la familia", por lo que éstas representan "el tabernario sagrado donde se guarda la historia colectiva".

La presidenta del Institut Catalá de les Dones (ICD) de la Generalitat, Núria Balada, ha resaltado que este colectivo padece una desigualdad "por ser mujeres y por ser gitanas". "Las mujeres son creadoras de vida y es necesario visibilizar los cuidados que llevan a cabo", ha añadido la presidenta del ICD durante el inicio de estas jornadas, que tendrán lugar hasta este sábado en el CaixaForum de Barcelona.

El secretario de Afers Socials i Famílies de la Generalitat, Francesc Iglesies, se ha sumado a las denuncias de Balada y ha criticado que las mujeres gitanas sufren "una triple discriminación", siendo la tercera "la falta de acceso a la igualdad de oportunidades". Además, Iglesies ha anunciado su intención de crear para la próxima legislatura un Instituto Catalán del Pueblo Gitano con el objetivo de abordar las cuestiones que afectan a este colectivo, como "la salud, la educación o el trabajo".

En el congreso participan mujeres de un total de 16 países europeos, entre los que se encuentran Italia, Hungría, Reino Unido, Serbia, Albania, Francia, República Checa y Suecia, y la inauguración ha contado con la intervención de la parlamentaria europea Julie Ward.

Ward es la impulsora del movimiento global One Billion Rising, que busca acabar con la violencia de género a través del baile. "Queda mucho trabajo por hacer, hermanas", ha advertido la parlamentaria europea, y ha alentado que se puede conseguir que "los políticos hagan las cosas bien".

La eurodiputada de origen británico ha apuntado que "nunca ha sido tan importante luchar por los derechos de las mujeres y las niñas" y que la comunidad gitana debe asegurarse que sus intereses se vean reflejados en las políticas adoptadas por los gobiernos.

Universitaria y gitana

Durante la primera mesa redonda del congreso, 'El sueño sigue vivo', la doctora en Sociología Jelen Amador ha explicado su experiencia personal como mujer gitana al intentar acceder a los estudios universitarios.

"Estudiar en la universidad fue una decisión muy difícil para mí, ya que yo vivía entre dos mundos paralelos: el mundo gitano, de mi familia y la iglesia, y el del instituto, donde cada vez quedaban menos compañeros gitanos", ha recordado Amador.

La socióloga y redactora en la revista 'International Sociology' ha lamentado que al "buscar el testimonio de alguna mujer universitaria gitana" no consiguió encontrar ningún referente y que por su etnia se espera que no estén preparadas. "Me siento más gitana porque por haber estudiado puedo defender nuestros derechos", ha concluido Amador.

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