02 jun 2020

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barceloneando

El pujolismo toca fondo en Els Encants

Un 'capgrós', parece que de Els Joglars y por tanto culpable del 'desperta ferro' ilerdense de 1987, se subastó entre risas el pasado viernes

Carles Cols

La ’capgrós’ de Jordi Pujol, a la espera de quien le compre, el viernes, en Els Encants.

La ’capgrós’ de Jordi Pujol, a la espera de quien le compre, el viernes, en Els Encants. / MARC ORDUÑA

El pasado viernes fue día de despiporre en Els Encants, ejercicio que practicado de vez en cuando es muy sano. Llegó a la subasta matinal de ese mercado de segunda mano un lote de la mano de Víctor Gómez, lo cual suele ser sinónimo de inesperadas sorpresas. Por certificar que la afirmación no es infundada, basta recordar que la primera vez que apareció en esta sección dedicada a las bambalinas y los bastidores de Barcelona fue cuando recuperó, a saber cómo, un célebre gorila disecado que durante años se exhibió en El Taxidermista de la plaza Reial y que se supone que llegó a acariciar nada menos que Ava Gadner. El caso es que este pasado viernes, como sin darle importancia, se presentó en el mercado con un variopinto lote en el que destacaba un cabezón artesanal de Jordi Pujol.

El capgrós, de fisonomía inconfundible por su buena factura, compartía espacio con decenas de ancianos juguetes procedentes de la colección de un particular. Pujol, sin embargo, era la estrella. Y más cuando Víctor se enfundó la testa y sacó unos billetes del bolsillo y los agitó en una improvisada representación teatral que desató las risas de los presentes. Se lo quedó Marc Orduña, de Antigues Materies, ni por mucho dinero ni por mucho tiempo, pues hizo lo que técnicamente en Els Encants se conoce como "un pase", o sea, que lo recolocó de inmediato con un pellizco de beneficio. A esas horas no sabían ni Víctor ni Marc que tenían entre manos una pieza que a su manera ha modelado la historia política de este país. (Si eres menor de 18 años, deja aquí de leer, por favor, porque este texto contiene incluso simulacros de sodomía).

Comediants encargó la pieza pero nunca la sacó a escena. Hizo algo peor. Se la vendió a Boadella

Lo del viernes fue un visto y no visto. Cierto. Pero sucedió. Total, que cuando llegaron los ecos del cachondeo, tocaba, por pundonor periodístico y por insanas ganas de chafardear, tirar del hilo, conocer la procedencia de la pieza, porque una testa de Pujol no es algo que todos los días salga a la venta. Víctor Gómez, que es quien sabe de dónde la ha sacado, sostiene que es la que empleaban Els Joglars en sus burlas, o, dicho de otro modo, la que Comediants encargó a un artesano a principios de los año 80 y que no tuvieron arrestos de sacar a escena porque recibieron una llamada de advertencia de TV-3 o de la Generalitat, así que se la revendieron a Albert Boadella. Lo cuenta él mismo en una suerte de libro de memorias que por esta esquina ibérica ha pasado bastante desapercibido y que, las cosas como son, tiene momentos desternillantes. El dedicado a la cabeza es uno de ellos.

Si es esta la testa en cuestión (palabra de Víctor) fue la que Els Joglars sacaron a escena por primera vez con motivo del estreno de Els virtuosos de Fontainebleau, una obra que era un ácido aperitivo de la entrada de España en la Comunidad Económica Europea. En escena, un grupo de intérpretes de música clásica, franceses todos, trataba al público como si fueran párvulos. Algo de eso hubo en la negociación real entre Jacques Delors y los pobres Felipe GonzálezFernando Morán y Manuel Marín. El caso es que, aunque metido con calzador, en la apoteosis final de la representación aparecía el cabezudo. Era un momento histriónico y muy aplaudido. Acababa de nacer una estrella.

La última representación del 'capgrós', con su portador billetes en mano / MARC ORDUÑA

Els Joglars se acostumbraron a llevar aquel capgrós de aquí para allá, hubiera o no función. Boadella confraternizaba entonces, y mucho, con el PSC. Incluso años más tarde, en 1993, a veces se olvida este dato, se dio de alta como militante. La decadencia y caída del imperio socialista era tan evidente y de tal calibre que hubiera hecho las delicias de Edward Gibbon, y el director de la compañía explicó en público que el momento era grave, que el aznarato que se avecinaba iba a ser catastrófico, así que dio ese paso inesperado. A lo mejor lo hizo en verdad por practicar el quintacolumnismo. Lo que viene al caso, sin embargo, es algo que sucedió un lustro antes. Lo cuenta en el libro.

Boadella sostiene que fue por causa de esta testa y una sodomía que CiU gobernó dos años en la Paeria

Fue en una cena con la plana mayor del partido socialista, con alcaldes y cargos medios variopintos. Por amenizar, Boadella le pidió a Jesús Agelet, actor de la troupe, que se pusiera la testa y fuera de mesa en mesa. Los comensales aprovecharon para darle las collejas que no sabían o no lograban propinarle en las sesiones del Parlament, pero allí, en el restaurante, estaban muy bravos. Al llegar a la altura del alcalde de Lleida, Antoni Siurana, este se puso en pie y simuló un nefando coito con el cabezudo. Palabra de Boadella, que cotiza según opine cada cual.

Uno de los presentes se fue de la lengua y se lo contó después a Pujol en persona (una transcripción literal de aquella conversación, cómo se le describió al president la postura de los sodomitas, sería hoy la repera), lo que parece que desató un desperta ferro que ríete tú del de Berenguer d’Entença en Tracia y Macedonia. La campaña electoral de las elecciones municipales de 1987 fue en Lleida extremadamente virulenta. Nadie que no hubiera estado en aquella cena sabía por qué. Convergència invirtió lo nunca visto en poniente para que Manel Oronich desbancara a Siurana. Lo logró a costa de pactos, según se mire, también bastante nefandos, pero solo duró dos años en la silla. Y todo por esa cabeza que el viernes se vendió por cuatro billetes, y no de los morados, en una subasta de Els Encants. El pujolismo, efectivamente, ha muerto.