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OBSERVATORIO DE LA VIVIENDA

El pago del alquiler asfixia a casi la mitad de los arrendatarios de Barcelona

El 42% de los habitantes de la ciudad y el resto del área metropolitana dedican más de un 40% de sus ingresos a la vivienda

El alquiler indefinido sigue su tendencia a la práctica extinción, con solo el 2% de los contratos vigentes en toda el área metropolitana

Helena López

Un hombre observa un cartel de la manifestación contra los precios de los alquileres.

Un hombre observa un cartel de la manifestación contra los precios de los alquileres. / FERRAN NADEU

El 42,7% de los barceloneses y el 42,2% de los habitantes del área metropolitana que viven de alquiler se ven obligados a dedicar más del 40% de sus ingresos a pagar el piso y los suministros asociados. Porcentaje considerado por los expertos -y por toda lógica- como un sobreesfuerzo económico, que pone a estas familias en una situación de riesgo muy real por una posible pérdida de su vivienda si sus ingresos disminuyen. Teniendo en cuenta los hogares en alquiler en el área metropolitana y la dimensión media de estos, se calcula que más de 300.000 personas vivían asfixiadas por esta situación en el 2016 (cifra que hace falta ser un extraterrestre para no creer que habrá empeorado desde entonces).

Esta es (parte) de la situación expuesta este martes por Carme Trilla, presidenta del Observatori Metropolità de l'Habitatge a Barcelona (OHB), impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), la Diputación de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, en la presentación de sus primeros resultados. 

La tasa de sobrecarga en el alquiler en el área metropolitana de Barcelona es la más elevada de Europa y ha aumentado notablemente en los últimos años. En el 2011, en plena crisis, el porcentaje de personas que destinaban más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler en Barcelona era del 34,7% y en el conjunto metropolitano, del 38,8%.

Desahucios invisibles

El estudio evidencia también que la población de Barcelona ha seguido una tendencia tradicional a permanecer dentro del mismo barrio o en la misma ciudad cuando cambia de domicilio. Desde que se dispone de datos (1999) la tasa de autocontención -mudarse dentro del propio barrio o municipio- se había situado por encima del 62%, con una tendencia que fue creciendo y llegó a un máximo del 77,6% en el 2013, momento en que se registró un cambio de patrón y empezó a descender, tanto en el conjunto de la ciudad como dentro de los barrios. En el 2016 bajó al 73% en la ciudad (en la línea de los años de la burbuja), y en cuanto a la media de barrios bajó del 25,8% al 21,7%. Se trata de unas primeras cifras que podrían vincularse a los llamados desahucios invisibles. Es decir, familias expulsadas de su barrio o directamente de la ciudad debido a la imposibilidad de afrontar los precios de la vivienda. "Son cifras del 2016 y estaremos muy pendientes de ver si se confirma la tendencia", ha señalado Trilla. 

Como consecuencia de las dificultades de acceso y "de mantenimiento de la vivienda", el OHB constata un descenso de la emancipación de los jóvenes y una menor formación de hogares, más desahucios -especialmente en el ámbito del alquiler- y un aumento de personas "mal alojadas", de las listas de espera de las mesas de emergencias y de solicitudes de vivienda protegida.

Los datos constatan también la práctica extinción de los alquileres indefinidos, que en el 2016 eran ya solo el 2% en el área metropolitana (en 1990 eran el 23,1%).

Alquilar, más caro que comprar

También según cifras del 2016, el gasto mensual dedicado a pagar el alquiler en Barcelona era de 824 euros al mes (un aumento de un 20% respecto al 2011), seis euros más caro que la media de una hipoteca (818 euros, un 6% menos que en el 2011). Teniendo en cuenta las subidas del 2017, cuando una vivienda de alquiler en Barcelona se alzó a los 877 euros de media -según datos recién publicados con las fianzas de contratos registradas por el Incasol- esa distancia es ahora aún mayor.

La efervescencia de los precios afecta tanto a alquileres (han subido un 28,7% desde el 2014) como a la vivienda de segunda mano, que se habría disparado un 43,1% en el mismo periodo.

Recomendaciones y críticas

Ante este panorama, el OHB ha hecho algunas recomendaciones a las administraciones, como combinar acciones para paliar las emergencias actuales con acciones estructurales, utilizar la planificación urbanística como un instrumento más, e incrementar el parque público de vivienda.

La presidenta del AMB y alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha criticado la falta de recursos económicos que tienen los ayuntamientos para afrontar este reto y ha recriminado al Gobierno central que haya "disminuido un 70% la política de vivienda del Estado, situándose a la cola de Europa".

El secretario de Vivienda de la Generalitat, Carles Sala, se ha sumado a las críticas a las políticas del Ejecutivo de Mariano Rajoy y ha lamentado que la capacidad de influencia de la Generalitat "está claramente limitada, intencionadamente influenciada a través de los planes estatales de vivienda".

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